Demócratas apuestan por la reforma de salud sin republicanos

Después de la publicitada “Cumbre bipartidista de la reforma de salud”, los demócratas que controlan el Senado y la Cámara de Representantes pueden aprobar por la vía rápida un proyecto de cobertura médica a 31 millones de estadounidenses, de un total de 50 millones sin seguro médico.


Bajo el denominado camino de la “reconciliación” de los proyectos ya aprobados por ambas cámaras, los demócratas necesitarían de una mayoría simple para aprobar una versión unificada similar al plan anunciado el lunes por el presidente Obama, pero sin apoyo de la minoría republicana


La propuesta de Obama, con un costo de 950 mil millones de dólares, se asemeja a la del Senado, donde los demócratas ya no necesitarán una súper mayoría de 60 votos, que ya la perdieron, sino de solamente 51 votos de un total de 100 para aprobarla de manera partidista.


Los republicanos cuentan ahora con 41 votos en el Senado luego del sorprendente triunfo de Scott Brown en el escaño que dejó vacante el fallecido “león liberal” demócrata, Edward Kennedy.


“Creo que la mayoría de estadounidenses consideran que un voto de la mayoría tiene sentido, pero también creo que es un asunto que se puede resolver si llegamos a algún acuerdo sobre las maneras de avanzar”, apuntó Obama durante la cumbre el jueves.


Sin dejar de lado sus esfuerzos bipartidistas, el mandatario respondió a las preocupaciones del senador republicano John McCain, su antiguo rival en las elecciones presidenciales de 2008, quien advirtió sobre el impacto económico de la reforma de salud.


McCain advirtió que la aprobación de un proyecto con 51 votos con respecto al sector de la salud que representa la sexta parte del producto interno bruto “podría dañar el futuro de nuestro país”.


En la Cámara de Representantes hay divisiones entre los propios demócratas sobre restricciones a la cobertura de abortos con fondos federales y el acceso de los inmigrantes indocumentados a planes privados en un sistema de intercambio patrocinado por el gobierno.


La poco usada táctica de la “reconciliación enfrenta el rechazo de los republicanos, que en el pasado cuando eran la mayoría también emplearon métodos similares para empujar su agenda.


Los republicanos, por ejemplo, utilizaron el proceso de reconciliación en 2001 para aprobar los costosos recortes tributarios del anterior presidente George W. Bush.


Analistas advierten, sin embargo, que la aprobación partidista del proyecto de ley dejaría heridas profundas en futuros esfuerzos bipartidistas en el tema del cambio climático o el más divisivo asunto de la inmigración.


El proceso de reconciliación requiere de una reducción del déficit, por lo cual los demócratas deben resolver asuntos de subsidios, impuestos a elevados planes médicos, beneficios en las recetas y fondos a los programas de Medicare y Medicaid.


Por esa razón, los cambios que se hagan al proyecto ya aprobado en el Senado necesitarán de una mayoría de 60 votos para terminar con el debate y proceder a su aprobación, pero los republicanos podrían emplear medidas dilatorias para prolongar indefinidamente el debate.


A partir de ese momento, comenzaría una maratón parlamentaria donde triunfará el que tenga mayor resistencia.

MLUSAMLUSA

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