Insulza espera apoyo de Washington y Caracas

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), el chileno José Miguel Insulza, expuso el miércoles en una maratónica jornada su visión para los próximos cinco años con un énfasis en el multilateralismo y en la prevención de conflictos.


Una gran parte de los 34 países que integran el organismo interamericano ya han expresado su apoyo a la reelección, pero irónicamente dos países que mantienen tensas relaciones no han abrazado entusiastamente su candidatura: Estados Unidos y Venezuela.


Insulza, que hasta la fecha no tiene rival, al igual que el secretario general adjunto, el surinamés Albert Ramdin, espera un mínimo de 17 votos en las elecciones del 24 de marzo, pero lo ideal es que consiga un apoyo por aclamación que muestre la unidad de la OEA ante los nuevos retos.


La representante permanente de Estados Unidos ante el organismo, Carmen Lomellin, instó a Insulza a aplicar la Carta Democrática Interamericana, enfocada en el tema de los derechos humanos.


El embajador de Venezuela ante la OEA, Roy Chaderton, se limitó a decir a reporteros que en la pasada cumbre en México el presidente Hugo Chávez expresó “palabras de simpatía del ALBA” a su candidatura pero indicó que todavía hay que esperar.


Antes del discurso de Insulza, la OEA aprobó una declaración de solidaridad con las víctimas del terremoto en Chile y debatió el reporte reciente de la Comisión de Derechos Humanos (CIDH) que cuestiona la concentración de poderes en Venezuela.


A continuación, algunos fragmentos de su discurso:


“Sin embargo, el objetivo fundamental de reponer, aun con limitaciones, al Gobierno Constitucional de ese país, no fue alcanzado y Honduras permanece, aún hoy, marginado de la Organización, aunque me asiste la esperanza de que pronto pueda retornar a nuestra familia de naciones. Por ello, más que entrar en recriminaciones, deberíamos sacar las conclusiones adecuadas para enfrentar estas crisis –que es lo que preguntaba el Embajador de Canadá antes- para que nuestra región podría volver a sufrir, a pesar de los avances democráticos de los últimos años”.


“Si esto es verdad, no cabe duda de que, para fortalecer nuestras democracias, es preciso imaginar formas de aplicar la Carta Democrática Interamericana antes y no después de que las crisis se materialicen. A diferencia de estos y otros casos, el gobierno de Honduras no estimó necesario recurrir a la OEA, a la Carta Democrática Interamericana, sino cuando la situación estaba al borde de la ruptura, a pesar de reiteradas sugerencias al respecto. Y bien recordamos que ese mismo día se aprobó una misión a Honduras que debió partir un día después, pero el golpe se produjo 48 horas antes”.


“Hay quienes, ante cualquier conflicto o discrepancia, buscan de manera casi automática el camino de la sanción, la exclusión y la división que tanto daño nos han hecho en el pasado. No quiero multilateralismo de Guerra Fría caracterizado por la confrontación, ni una OEA supranacional que llegue a los países a imponer soluciones o dar lecciones. Ese estilo, propio de los nostálgicos, ha quedado sepultado en el pasado y no tiene cabida en esta Organización. Quiero, en cambio, una OEA genuinamente multilateral, que todos construyamos en conjunto sobre la base de los principios comunes. Como lo señaló el Presidente Obama, poco después de asumir el cargo, la democracia no se impone desde afuera, sino que se construye desde adentro; la construyen principalmente los ciudadanos y las organizaciones sociales de los propios países”


“En segundo lugar, en este multilateralismo moderno, como se practica en la Unión Europea y debe practicarse también en la Organización de los Estados Americanos, las naciones usan sus instituciones políticas para debatir y alcanzar consensos sobre una agenda común. Esta agenda incluye áreas tradicionales de prevención de conflictos entre naciones, pero va mucho más allá de las relaciones interestatales. En el multilateralismo moderno, no sólo comprometemos a nuestros países a estándares comunes en materia de democracia, derechos humanos, seguridad y desarrollo, sino que también forjamos de común acuerdo las redes y los mecanismos que apoyen o lleven a la práctica los compromisos asumidos. En otras palabras, nuestros países no construyen a la democracia desde afuera, se comprometen a ella de manera voluntaria y buscan perfeccionarla a través de mecanismos que consensuamos también dentro de esta Organización”


“Tenemos instituciones que nosotros mismos hemos desarrollado para cumplir con nuestros mandatos. El sistema interamericano de derechos humanos debe contar con las capacidades y los recursos para llevar adelante su tarea, debemos mejorar el acceso de recursos externos a esas instituciones, promover la ratificación por todos los Estados miembros de la Convención Interamericana y el acatamiento de sus sentencias. Intensificaremos nuestro trabajo también en la lucha contra la discriminación racial, social y de orientación sexual, así como también trabajaremos en la promoción de los derechos de los afrodescendientes y de los pueblos indígenas”.

MLUSAMLUSA

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