Obama se las juega por la reforma de salud

En el esfuerzo no se descarta que los demócratas apliquen el proceso parlamentario de “reconciliación” que requeriría de una mayoría simple de 51 votos en el Senado, lograda en líneas partidistas, en lugar de una casi imposible súper mayoría de 60 votos debido a la falta de apoyo de la minoría republicana.


El líder demócrata en el Senado, Harry Reid, dijo que “el presidente habló con claridad, explicando los pasos que ha tomado para crear una propuesta bipartidista para reformar el sistema de salud”.


“También se expresó claramente sobre la necesidad que actuar ya y el camino que se debe seguir para que dicha reforma se convierta en realidad”, afirmó.


Recalcó que “el presidente y el pueblo estadounidense han exhortado al Congreso para que tome acción ya. Permanecemos comprometidos con este esfuerzo y utilizaremos toda herramienta a nuestro alcance para reformar el sistema de salud significativamente este año”.


El presidente del Comité Nacional Demócrata (DNC), Tim Kaine, sostuvo por su parte que “la marcha final por la reforma empieza ahora”.


Donde ha sido posible, Obama “ha procurado incorporar las ideas republicanas en su propuesta, y no creo que nadie pueda cuestionar de buena fe la sinceridad del esfuerzo del presidente por lograr el apoyo de ambos partidos”, enfatizó.


Señaló que sin las cruciales medidas de protección en la propuesta demócrata, “las aseguradoras todavía tendrían la libertad de negar cobertura por condiciones preexistentes y aumentar las primas sin motivo ni explicación afectando a estadounidenses que ya están pasando apuros. Eso es simple y llanamente inaceptable”.


Kaine dijo los líderes republicanos como Michael Steele, presidente del Comité Nacional Republicano (RNC), y Mitch McConnell, líder de la minoría republicana en el Senado, han dicho que los demócratas pagarán las consecuencias en las elecciones de noviembre.


“Espero que así sea. Si los líderes republicanos desean apoyar sus campañas en la ilusión de que no hay nada de malo en el desempeño actual de las aseguradoras, los demócratas están listos para ese debate”, puntualizó.


En un discurso y posteriormente en una carta a sus partidarios, Obama manifestó:


“Creo firmemente que el Congreso debe ahora a los estadounidenses un voto final sobre la reforma de salud. La reforma ya fue aprobada en la Cámara de Representantes con apoyo bipartidista y en el Senado con una súper mayoría de 60 votos.


“Ahora merece la misma clase de voto a favor o en contra que se ha usado rutinariamente y que (en el pasado) ha aprobado medidas importantes medidas como la asistencia social y los dos recortes tributarios de Bush.


“Hoy más temprano pedí a los líderes de ambas cámaras del Congreso a que terminen su trabajo y programen un voto en las próximas semanas. A partir de ahora y hasta entonces, haré todo lo que esté en mi poder para defender el caso de una reforma. Te estoy pidiendo, a los miembros de la comunidad Organizing for America, que levanten la voz y hagan lo mismo.


“La marcha final ha comenzado y tu participación es crucial”.


El plan del presidente Obama, en caso de que sea promulgado, logrará lo siguiente:


En primer lugar, acabará con las peores prácticas de las aseguradoras. Las compañías de seguro ya no le podrán negar cobertura debido a una condición preexistente ni cancelar su cobertura porque se enfermó. Y no podrán cobrar cantidades ilimitadas por gastos propios ni aumentar las primas arbitrariamente.


En segundo lugar, les dará a las empresas y a personas que no reciben seguro de su empleador, las mismas opciones de seguro médico privado que tienen los miembros del Congreso. Y para quienes aun así no pueden costearse el seguro en este nuevo mercado, el plan ofrecerá créditos tributarios basados en ingreso para que puedan adquirir cobertura.


En tercer lugar, la propuesta del Presidente reducirá el costo de la atención de salud para millones: las familias, empresas y el gobierno federal; extenderá la vida de Medicare, eliminará el despilfarro y el abuso, y también reducirá los errores y mejorará la atención para la gente.


Entre tanto, los demócratas no han perdido el tiempo en recordar a los votantes que en el pasado los republicanos también usaron y defendieron el proceso parlamentario de la “reconciliación” para aprobar su agenda.


El Centro Demócrata de Comunicaciones del Senado (SDCC) informó que “designó” al senador republicano Judd Gregg como “nuevo vocero para explicar que el proceso de la reconciliación no es más que un voto de mayoría simple que el pueblo estadounidense se merece”.


El SDCC divulgó en el sitio YouTube un video del senador Gregg dijo en 2005 que el proceso de reconciliación es parte de las reglas del Senado que se pueden utilizar para hacer ajustes a legislación existente y argumenta por qué es parte normal del proceso democrático.


“Estamos utilizando las reglas del Senado. Es totalmente inapropiado que un senador venga al pleno del Senado y diga que esto (la reconciliación) es una falta de ética”, dijo el senador Gregg en esa oportunidad. “El punto es que, si tienes los 51 votos de tu lado, ganas”.


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