Declaraciones del presidente del DNC Tim Kaine en el 45mo aniversario del Domingo Sangriento

El pasado fin de semana se conmemoró el 45mo aniversario del Domingo Sangriento, “en que unos 600 manifestantes que reclamaban derechos civiles intentaron marchar de Selma a Montgomery, Alabama. Habían caminado sólo seis cuadras, hasta el puente Edmund Pettus, cuando los manifestantes se toparon con agentes locales y estatales que los golpearon y les lanzaron gas lacrimógeno. Las terribles imágenes transmitidas por televisión ese día dejaron una huella indeleble en el pueblo estadounidense. Ese mismo año, el Presidente Johnson promulgó la Ley de Derecho al Voto (Voting Rights Act) de 1965, que acabó con los impuestos a las elecciones, exámenes de lectura y otros esfuerzos por impedir que los miembros de grupos minoritarios votaran.

“Definitivamente hemos alcanzado grandes logros desde aquellos acontecimientos en Selma. El año pasado, más de cuatro décadas después del Domingo Sangriento, nuestro primer Presidente afroamericano, Barack Obama, asumió el cargo. Para muchos, su presidencia hizo realidad el sueño del Dr. Martin Luther King. Pero a la vez que reconocemos lo mucho que hemos logrado, no podemos permitirnos creer que ya concluyó nuestra labor de desmantelar las barreras para todos los estadounidenses.

“Incluso hoy, décadas después de que las leyes de segregación racial fueron derogadas y cuatro años después de la renovación de la Ley de Derecho al Voto, demasiados estadounidenses todavía sufren discriminación en las urnas y son tratados injustamente debido a quiénes son y sus creencias. Por eso el Presidente y los demócratas en todos los niveles del gobierno se han comprometido a cerciorarse de que todos los estadounidenses que cumplen con los requisitos tengan la posibilidad de votar y que su voto cuente. Y por eso, una de las prioridades del Presidente y el Departamento de Justicia es la lucha contra la discriminación. Un paso adicional en la dirección correcta fue la promulgación por el Presidente de la Ley para Evitar los Crímenes Motivados por el Odio (Hate Crimes Prevention Act), que lleva el nombre de James Byrd, quien simplemente debido al color de su piel, murió tras ser arrastrado por una camioneta en Texas.

“Pero queda trabajo por hacer. Al recordar a los valientes hombres y mujeres que marcharon hace 45 años, renovemos nuestro compromiso para asegurar que todos los estadounidenses, cualquiera sea su raza, credo o color de piel, puedan vivir libres de temor y discriminación, y sean capaces de alcanzar el Sueño Americano”.

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