Mensaje mixto sobre reforma migratoria

El presidente Barack Obama reafirmó el jueves su compromiso “inquebrantable” con una reforma migratoria integral luego de reunirse primero con grupos que preparan una marcha en Washington el 21 de marzo y posteriormente con senadores Charles Schumer y Lindsey Graham que impulsan una legislación bipartidista.


“Hoy me reuní con los senadores Schumer y Graham, y me complació enterarme de los logros que han alcanzado en el desarrollo de una propuesta para arreglar el sistema quebrado de inmigración”, puntualizó el mandatario en un comunicado enviado por la tarde.


“Estoy deseoso de examinar su promisorio marco de trabajo para la reforma, y todos los estadounidenses deben aplaudir sus esfuerzos por entablar un diálogo entre partidos y encontrar respuestas de sentido común para uno de nuestros problemas más polémicos”, recalcó.


Agregó que también escuchó “a un diverso grupo de líderes comunitarios de todo el país sobre la creciente coalición que está trabajando para impulsar este tema crucial. Me siento optimista de que sus esfuerzos contribuirán a un entorno favorable para seguir avanzando”.


“Les dije a ambos senadores y a los líderes comunitarios que mi compromiso con una reforma integral de la inmigración es inquebrantable, y continuaré siendo su socio en este importante esfuerzo”, recalcó el mandatario.


Sin embargo, el garrote ya había caído el mismo jueves por la mañana cuando agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), en una clásica cooperación la policía local del condado de Anne Arundel, arrestó a 29 indocumentados en diferentes establecimientos.


El agente especial del ICE, William Winter, informó que las operaciones responden al enfoque del gobierno en los empleadores que contratan a indocumentados.


Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, trató de responder a preguntas reporteros sobre el “oxígeno político del mandatario” en momentos en que simultáneamente impulsa medidas sobre el medio ambiente, la reforma financiera y cambios al sistema de salud.


“Nuestra principal prioridad son los trabajos y lograr que la economía se enfoque en crear esos trabajos a corto plazo y que pongan la base para un crecimiento a largo plazo”, afirmó.


Indicó que más allá de la presentación de la propuesta de una legalización y sus detalles, “la única manera de que se apruebe en la Cámara de Representantes y en el Senado es con un apoyo bipartidista”.


La reacción de los grupos pro-inmigrantes tras la reunión con Obama fue generalmente positiva. Los activistas están mostrando que, con miras a la marcha del domingo 21 de marzo, están “fired up and ready to go”, como lo estuvo Obama cuando era candidato presidencial y muchos dudaban de su victoria.


La directora de la Coalición por los Derechos Humanos de los Inmigrantes de Los Angeles (CHIRLA), Angélica Salas, se mostró complacida de que Obama reconociera que el sistema de inmigración está descompuesto y está perjudicando a la economía, las familias y las comunidades.


“Le dijimos al presidente que ha llegado el momento de que él y el Congreso cumplan su promesa de afrontar el asunto y asegurar una fecha en esta primavera”, antes de las elecciones legislativas de noviembre, dijo la activista.


Las comunidades inmigrantes, además de las vicisitudes económicas que afecta a todos, también enfrentan la incertidumbre de vivir en las sombras, las detenciones y las deportaciones, la explotación en el trabajo, anotó Salas.


Deepak Bhargava, director ejecutivo del Centro para el Cambio Comunitario y del Movimiento para la Reforma Migratoria (FIRM), dijo que el mandatario escuchó “dos mensajes fuertes y claros”.


Señaló que Obama escuchó sobre el dolor que causan sus políticas de aplicación de la ley y cómo están dividiendo a las familias. También escuchó sobre las posibles consecuencias de incumplir sus promesas de una reforma migratoria, que sería el creciente descontento de la comunidad inmigrante a sus políticas.


“Los organizadores están haciendo su parte” con la realización de la marcha, “ahora el presidente y el Congreso necesitan hacer su parte”, afirmó.


Ali Noorani, director del Foro Nacional de Inmigración y presidente de la Campaña de Reforma Migratoria para América, dijo que el presidente está comprometido a impulsar una legislación antes de mediados de año.


“Ha llegado el tiempo de que el liderazgo republicano se deje de juegos y suba a bordo con una legislación de inmigración que sea buena para la economía, los trabajadores y las familias”, sostuvo Noorani, quien destacó la valentía del republicano Graham de apoyar la propuesta de Schumer.


Mientras tanto, activistas no descartan continuar insistiendo que Obama emita una orden para suspender las redadas, al menos mientras se realiza el censo de población y el Congreso analiza un cambio a las leyes.


El ICE deportó a 387 mil 790 inmigrantes en el año fiscal 2009, un incremento del 61.8% con respecto al promedio de 240 mil deportados anuales bajo el segundo periodo del gobierno de Bush, según un informe de la organización FIRM.


Matthew Chandler, portavoz del Departamento de Seguridad Interna informó a la prensa que en 2008 durante el gobierno de Bush el número de deportados fue de 369 mil 221 y en 2007 llegó a 291 mil 060.


Desde el ángulo que se mire, Obama ya ha superado a su predecesor Bush en las deportaciones.

MLUSAMLUSA

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