Protección de áreas forestales disminuye el cambio climático

El reporte, en el que colaboraron científicos de 13 diferentes organizaciones, universidades e instituciones de investigación fue publicado en el semanario científico PLoS Biology.

Las áreas protegidas deben incorporarse en la estrategia general para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la deforestación y degradación (REDD).

Los países pueden fortalecer las áreas protegidas en sus estrategias de la siguiente forma:

• Identificando los Territorios Indígenas y Áreas Protegidas que podrían reducir más eficientemente las tasas de deforestación y las emisiones asociadas;

• Estableciendo un monitoreo nacional para medir tasas de deforestación y cuantificar reducciones de emisiones de carbono;

• Estableciendo mecanismos de seguros para la tala ilegal o incendios forestales;

• Informando y capacitando a las comunidades locales y grupos indígenas para que participen;

• Distribuyendo pagos transparentes para compensar a aquellos que sean responsables por la reducción de emisiones.

“La deforestación es responsable de aproximadamente el 15 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo, más que todos los carros, camiones, trenes, barcos y aviones en el mundo”, dijo Taylor Ricketts, director del programa de ciencias del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF-Estados Unidos) y autor principal del estudio.

“Nuestro reporte enfatiza que la creación y el fortalecimiento de territorios indígenas y de otro tipo de áreas protegidas puede ofrecer una forma eficiente para cortar las emisiones, al mismo tiempo que se obtienen beneficios adicionales para comunidades locales y la conservación de la naturaleza”, enfatizó.

Desde el 2002 la deforestación en la Amazonía Brasileña ha sido entre 7 y 11 veces menor dentro de los territorios indígenas y otro tipo de áreas forestales protegidas, en comparación con otras áreas no protegidas, de acuerdo con el informe.

Modelos de simulación sugieren que áreas protegidas establecidas entre el 2003 y el 2007 pueden prevenir hasta el 2050 la deforestación en un área de 100 mil millas cuadradas.

Esta área es aproximadamente del tamaño del estado de Colorado, conteniendo un cantidad suficiente de carbono que equivale a una tercera parte de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) anuales en el mundo.

Dentro de estos esfuerzos, se debe considerar la ubicación y las áreas protegidas en regiones que confrontan presiones por la deforestación.

Las políticas internacionales para compensar a las naciones forestales por REDD están bajo negociación. Para acceder a los fondos, los países en vías de desarrollo necesitaran contar con programas e instituciones para reducir sus emisiones provenientes del bosque.

“El establecimiento de áreas protegidas por lo general clarifica la tenencia de tierra y los derechos de carbón correspondientes, lo cual ha sido un punto de discusión en algunas de las negociaciones”, dijo Claudio Maretti, Director de Conservación de WWF-Brasil.

Adicionalmente, el reporte estima que el costo de crear y mejorar el manejo de áreas protegidas es menor que muchas de las otras opciones para reducir emisiones provenientes de la deforestación.

Completar y manejar una red de áreas protegidas en el mundo en vías de desarrollo puede requerir de 4 mil millones de dólares al año, lo que apenas es una décima parte del capital que podría movilizarse por las políticas internacionales de REDD.

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