Informe sobre la Misión de la OEA en las elecciones en Colombia

Durante la etapa preelectoral el Jefe de la Misión, Dr. Enrique Correa, se reunió con las autoridades electorales y gubernamentales, líderes de distintas fuerzas políticas, organizaciones de la sociedad civil y representaciones diplomáticas.

Con el objetivo de tener una visión integral sobre el proceso electoral, la Misión estableció sedes en 16 departamentos del país. Durante el día de la votación, los observadores internacionales estuvieron presentes en 97 municipios desde donde reportaron sobre el desarrollo de la jornada electoral.

Contexto político – electoral

El entorno electoral se vio beneficiado por la resolución de la Corte Constitucional del día 26 de febrero, normalizando el ambiente previo a las elecciones legislativas y facilitando a los partidos políticos y a sus candidatos la presentación de propuestas al electorado.

Desde 2006 a la fecha, han surgido acusaciones que implican nexos entre representantes del Poder Legislativo y grupos ilegales al margen de la ley, generando en la población desconfianza en una institución vital del Estado colombiano. En este sentido, la reforma política del año 2009 significa un importante aporte a la consolidación de las instituciones. Componentes de la reforma como las sanciones a los partidos políticos que “acojan en sus listas a personas vinculadas con grupos al margen de la ley o con narcotráfico“, la llamada “silla vacía”, el voto en blanco y la “muerte política” son medidas de gran relevancia que buscan fortalecer al Congreso con miras a la legislatura que se conformará a partir de esta elección.

Proceso electoral

Las debilidades y fortalezas de la organización electoral colombiana se reflejaron el día de la elección. Corresponde en primer lugar destacar que en comparación con anteriores jornadas electorales, la del 14 de marzo de 2010 tuvo uno de los niveles más bajos de violencia.

Si bien hubo aún necesidad de trasladar mesas por las amenazas que pesaban sobre ciertas localidades, se registraron importantes progresos en materia de seguridad que ayudaron a una votación con pocos sobresaltos para candidatos, jurados, testigos partidarios y electores. Hubo un importante despliegue de los miembros de las fuerzas del orden público que brindaron protección en la gran mayoría de los recintos electorales.

Todo esto se ve vio reflejado en los índices revelados por el Centro Integrado de Inteligencia Electoral que indican que la jornada experimentó una reducción del 86% en las acciones de grupos terroristas y de un 100% de la violencia política, en relación con el 2006.

La Registraduría aseguró igualmente buenas condiciones para el inicio de la jornada electoral. Casi la totalidad de las mesas contaba con el material completo para recibir a los electores y en general el inicio de la votación se produjo de manera puntual con la participación de los jurados designados.

Además, en el 80% de las mesas observadas por la Misión el padrón electoral se encontraba a la vista.

Sin embargo, el secreto del voto no se resguardó debidamente en un número importante de recintos de votación, lo que constituye un aspecto crítico del proceso electoral.

Los reportes de los observadores desplegados en el terreno indican que en casi la mitad de las oportunidades no se respetó el carácter secreto del sufragio, en muchos casos debido a la estructura y disposición de las mamparas para votar.

Los observadores de la OEA también han constatado compra de votos en los Departamentos de Atlántico, Bolívar, Cundinamarca, Magdalena, Nariño y Norte de Santander. La Misión vuelve a llamar la atención sobre esta anomalía que ya la había detectado y hecho pública en las elecciones locales de 2007.

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