Jornada misionera mundial

Ofrecemos a continuación extractos de la traducción en español del mensaje papal:

“El mes de octubre, con la celebración de la Jornada Misionera Mundial , ofrece a las comunidades diocesanas y parroquiales, a los Institutos de Vida Consagrada, a los Movimientos Eclesiales, a todo el Pueblo de Dios, la ocasión para renovar el compromiso de anunciar el Evangelio y dar a las actividades pastorales un mayor respiro misionero.

“Una fe adulta, capaz de confiar totalmente en Dios con actitud filial, nutrida por la oración, por la meditación de la Palabra de Dios y el estudio de las verdades de fe, es necesaria para poder promover un humanismo nuevo, fundado en el Evangelio de Jesús.

“En una sociedad multiétnica que cada vez más experimenta formas de soledad y de indiferencia preocupantes, los cristianos deben aprender a ofrecer signos de esperanza y a ser hermanos universales, cultivando los grandes ideales que transforman la historia y, sin falsas ilusiones o miedos inútiles, empeñarse en hacer del planeta la casa de todos los pueblos.

“La conciencia de la llamada a anunciar el Evangelio estimula no sólo a cada uno de los fieles, sino a todas las comunidades diocesanas y parroquiales a una renovación integral y a abrirse cada vez más a la cooperación misionera entre las Iglesias, para promover el anuncio del Evangelio en el corazón de todas las personas, de todos los pueblos, culturas, razas, nacionalidades, en todas las latitudes.

“La comunión eclesial nace del encuentro con el Hijo de Dios, Jesucristo. (…) La Iglesia se convierte en “comunión” a partir de la Eucaristía, en la que Cristo , presente en el pan y en el vino, con su sacrificio de amor edifica a la Iglesia como cuerpo suyo, uniéndonos al Dios uno y trino y entre nosotros”.

“En esta Jornada Misionera Mundial en la que la mirada del corazón se dilata en los inmensos espacios de la misión, sintámonos todos protagonistas del compromiso de la Iglesia de anunciar el Evangelio. ¡El empuje misionero siempre ha sido signo de vitalidad para nuestras Iglesias y su cooperación es un testimonio singular de unidad, de fraternidad y de solidaridad, que hace creíbles anunciadores del Amor que salva!”.

“Renuevo, por tanto, a todos la invitación a la oración y, a pesar de las dificultades económicas, al compromiso de la ayuda fraterna y concreta a las Iglesias jóvenes. Con un gesto de amor y de participación, las Obras Misioneras Pontificias, a las que va mi gratitud, sostendrán la formación de sacerdotes, seminaristas y catequistas en las más lejanas tierras de misión y animará a las jóvenes comunidades eclesiales.

“Al concluir el mensaje anual para la Jornada Misionera Mundial , deseo expresar, con particular afecto, mi reconocimiento a los misioneros y a las misioneras, que dan testimonio en los lugares más lejanos y difíciles, a menudo también con la vida, de la llegada del Reino de Dios”.

You must be logged in to post a comment Login