Calmante para el inmigrante

Por David Távara


“¡Queremos reforma migratoria ahora”, reclaman religiosos, sindicalistas, empresarios, activistas comunitarios y defensores de los inmigrantes.


“¡Cómo no!”, responde el presidente Obama, quien en su mensaje en pantalla gigante reiteró su promesa de una reforma ante unos 200 mil manifestantes el 21 marzo.


“¡Por supuesto!”, afirman los demócratas con un proyecto del representante Gutiérrez que pocos recuerdan y una iniciativa bipartidista anunciada por el senador Schumer y su colega republicano Graham en un artículo en un diario.


“¿Reforma? ¡Claro, claro!”, contestan los republicanos con los esfuerzos bipartidistas de Graham y el representante Lincoln Díaz Balart.


A partir de ahí comienza un partido de fútbol “para el olvido” en el que tanto el equipo republicano como el demócrata apuestan al 0-0 con amagues, pero soltando rápido el balón.


Obama acusa a los republicanos de falta de bipartidismo, los republicanos cuestionan al presidente por su falta de liderazgo, los demócratas disimulan la falta de voluntad en sus propias filas.


Luego de la histórica aprobación de la reforma de salud, Obama ha orientado sus esfuerzos en las reformas financiera y educativa, según lo indicó en sus dos últimos mensajes semanales.


Mientras tanto, el gobierno continúa aplicando las leyes del “quebrado” sistema de inmigración para convencer sobre una futura reforma migratoria a sectores reacios a una legalización, que han demostrado una gran capacidad de organización.


Algunos medios mexicanos han reportado las promesas de una reforma con un marcado escepticismo, tomando en cuenta que una gran parte de los indocumentados proceden del vecino país.


“No más atole con el dedo”, tituló el diario El Universal, con referencia a la Marcha por América de activistas pro-inmigrantes cansados de esperar por una reforma. “Nulas perspectivas de reforma migratoria integral en Estados Unidos este año”, remató La Jornada.


Ya vienen las elecciones de noviembre cuando se renovará toda la Cámara de Representantes y la tercera parte del Senado. ¿Por quién votar? Más importante, ¿por qué votar?


En los meses siguientes escucharemos las promesas de siempre de los políticos y observaremos sus mejores jugadas. Pero cuando toquen a nuestras puertas en busca del voto latino, la respuesta desde adentro será fuerte, como para que escuchen:


“Diles que no estoy”.

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