Víctima de tortura pide derogar ley de amnistía en El Salvador

Por Ramón Jiménez

El activista y víctima de tortura Frankie Flores exigió la derogación de una ley de amnistía que protege a militares salvadoreños que directa o indirectamente cometieron crímenes de lesa humanidad durante la guerra civil en El Salvador.

“Los crímenes de lesa humanidad no tienen caducidad y los criminales todavía pueden ser llevados a la corte aunque hayan ocurrido hace varias décadas”, dijo Flores.

Sus declaraciones coincidieron con la masacre ocurrida el domingo 30 de marzo de 1980 afuera de la Catedral Metropolitana de San Salvador durante el sepelio del arzobispo Oscar Romero.

Esa mañana murieron unas cincuenta personas y más de doscientas resultaron heridas durante una estampida —en su mayoría niños y ancianos— después que fuerzas del ejército salvadoreño apostadas en las azoteas de edificios cercanos comenzaron a disparar y a estallar bombas dirigidas a los manifestantes, que luego fueron reprimidos con tanquetas y armas de asalto.

Flores criticó al actual presidente salvadoreño Mauricio Funes porque, según indicó, no está desempeñando bien el rol que le corresponde para terminar con la impunidad en su país.

“Funes tiene doble moral porque está protegiendo a todos los militares [señalados en casos de genocidio] y no quiere saber nada sobre la impunidad, pero al mismo tiempo está haciendo conmemoraciones y dedicaciones a Monseñor Romero y los padres jesuitas” asesinados en diferentes fechas, denunció.

Enfatizó que el mandatario “no está tomando en serio el papel que como gobernante le corresponde para terminar con la impunidad y derogar las leyes que protegen a los asesinos que cometieron crímenes de lesa humanidad”.

Después de llevar a la corte a los asesinos, el gobierno salvadoreño tiene que dar una compensación a las víctimas y buscar formas de ayudarlas para que pueden lidiar con sus traumas, recomendó Flores.

“Si yo aquí en Estados Unidos tengo un poco de ayuda sicológica hay que imaginarse los miles en El Salvador que nunca han recibido una terapia. Entonces yo creo que aparte de que tiene que derogar la ley de amnistía que protege a los asesinos de lesa humanidad el Gobierno tiene que promulgar leyes que protejan a los sobrevivientes y a las víctimas”, agregó.

Flores vaticinó un “final feliz” para casos tan abominables como el asesinato de monseñor Romero y el de los jesuitas de la UCA, la masacre de El Mozote, y el caso donde decenas de estudiantes murieron aplastado por tanquetas o por los disparos durante una manifestación el 30 de Julio de 1975.

“Todavía hay perpetradores que están vivos y hay que llevarlos a corte. Las víctimas están dispuestas a hablar”, puntualizó Flores fundador de la organización Alto a la Impunidad.

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