Cómo ser una mujer sin límite, Parte 1

Por María Marín

Diariamente doy gracias por todas las bendiciones que tengo, pues sé que Dios tiene el control de nuestras vidas, pero también sé que nosotros tenemos el control de nuestros sueños.

Una de las preguntas que siempre me plantean en mis conferencias o entrevistas es: “¿Cómo pudiste reponerte de momentos tan difíciles en tu niñez y adolescencia para llegar hasta donde estás?”

Quizás tú también te lo cuestiones y quisieras escuchar una respuesta reveladora que te inspirara a encontrar la fuerza que necesitas para perseguir tus sueños, o simplemente que te impulsara a dar un primer paso trascendente para darle un giro significativo a tu vida.

Mi contestación no tiene una fórmula secreta, tampoco me considero una persona que posea dones maravillosos o curativos; sin embargo considero que si tú hubieras estado en mi lugar también lo habrías superado, porque no importa la dimensión del obstáculo que encuentres en tu vida, naciste con la capacidad para superarlo.

Medita un poco sobre las condiciones en que naciste. Superar el parto es para cada ser humano el reto más grande que enfrentará durante su vida. Según los expertos, la adrenalina de un recién nacido llega a elevarse a un nivel que ni siquiera alguien que sufre un ataque al corazón puede igualarlo.

Por eso, independientemente de cuánta tensión experimentemos, el estrés del nacimiento nos prepara para manejar cualquier situación. Sin embargo, si tuviera que resumirte en una palabra cómo fue que pude superarme, diría que fue mi fe, y si tuviera que darte la definición de fe en una oración sería esta:

Fe = Anticipar y esperar lo bueno. Y fe viene siendo lo opuesto al miedo:

Miedo = Anticipar y esperar lo malo.

La muerte de mi madre muy fácilmente me pudo haber hecho perder la fe en esta vida; sin embargo fue la misma fe que ella me tuvo lo que me inspiró a creer en mí. Ella quiso engendrar seguridad en mí misma, que fue precisamente lo que a ella le faltó.

Mi mamá deseaba ser cantante de ópera y poseía una voz celestial, pero no lo intentó profesionalmente porque mi abuela le dijo que esa carrera la llevaría directito a “las de los desempleados”. Así que murió a los 33 años de edad sin haber perseguido lo que le apasionaba.

No importa la dimensión del obstáculo que encuentres en tu vida, naciste con la capacidad para superarlo.

* María Marín es comentarista de radio, escritora y motivadora. Ella es la autora de Mujer sin límite (Aguilar 2009)

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