Hay que dar testimonio de la alegría de la resurrección

“En estos días -dijo ante 21.000 personas de varios países del mundo-, la Iglesia celebra el misterio de la Resurrección y experimenta la gran alegría que deriva de la buena noticia del triunfo de Cristo sobre el mal y la muerte. Una alegría que se prolonga no sólo durante la octava de Pascua, sino también a lo largo de cincuenta días hasta Pentecostés”.



El Santo Padre dijo que “la Pascua de Cristo es el acto supremo e insuperable del poder de Dios. Es un acontecimiento absolutamente extraordinario, el fruto más hermoso y maduro del “misterio de Dios”. (…) Y sin embargo, también es un hecho “histórico”, real, testimoniado y documentado. Es el evento que fundamenta toda nuestra fe. Es el contenido central en el que creemos y la razón principal por la que creemos”.



Tras subrayar que “toda nuestra fe se basa en la transmisión constante y fiel de esta “buena noticia”: Cristo ha resucitado, Benedicto XVI señaló que ésta “exige la obra de testigos entusiastas y valientes. Cada discípulo de Cristo, cada uno de nosotros, está llamado a ser testigo. Este es el mandato preciso, exigente y exaltador del Señor Resucitado”.



El Papa afirmó que al igual que los apóstoles, “también nosotros estamos seguros de que el Señor, hoy como ayer, obra junto a sus testigos. Este es un hecho que reconocemos cada vez que vemos brotar las semillas de una paz verdadera y duradera, donde el compromiso y el ejemplo de los cristianos y hombres de buena voluntad es animado por el respeto a la justicia, al diálogo paciente, por la estima a los demás, la generosidad, el sacrificio personal y comunitario. Lamentablemente vemos demasiado sufrimiento en el mundo, tanta violencia, tantas incomprensiones. La celebración del Misterio Pascual (…) es una ocasión propicia para redescubrir y profesar con mayor convicción nuestra confianza en el Señor resucitado, que acompaña a los testigos de su palabra obrando prodigios junto con ellos”.



“Seremos realmente y hasta el final testigos de Jesús resucitado cuando dejemos que el prodigio de su amor se manifieste en nosotros; cuando en nuestras palabras y sobre todo en nuestros gestos, en plena coherencia con el Evangelio, se pueda reconocer la voz y la mano del mismo Jesús”.



Benedicto XVI dijo que para ser testigos del Señor es necesaria “una referencia continua a la experiencia de la Pascua. (…). En el encuentro personal con el Resucitado se hallan el fundamento inquebrantable y el contenido central de nuestra fe, la fuente fresca e inagotable de nuestra esperanza, el dinamismo ardiente de nuestra caridad. De esta manera, nuestra misma vida cristiana coincidirá plenamente con el anuncio: “Cristo el Señor ha resucitado realmente”.



Entre sus saludos a los peregrinos, el Papa se dirigió -mediante la agencia Itar-Tass – “a todos los rusos, tanto a los que viven en su patria como a los que se encuentran en otras partes del mundo. La solemnidad de la Santa Pascua , que este año hemos tenido la alegría de celebrar juntos católicos y ortodoxos -dijo- sea una ocasión para una renovada fraternidad y para una colaboración cada vez más intensa en la verdad y en la caridad”.




Terminada la audiencia, el Santo Padre regresó en helicóptero a la residencia pontificia de Castelgandolfo.

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