Un legado perdurable para los obreros de la construcción

Por Terence M. O’Sullivan,

Recientemente, el presidente Obama promulgó un proyecto de ley para la creación de empleos. Pero sus comentarios no fueron muy alentadores. Aunque dijo que era “absolutamente necesario”, también declaró que no “era suficiente”.

Obama tiene la razón. La ley que firmó tendrá un impacto insignificante en el índice desempleo que actualmente es del 10 por ciento. Esta propuesta y la Ley de Recuperación Económica anterior son positivas. Pero se tiene que hacer algo más.

No obstante, la solución del problema es obvia para los millones de personas que a diario utilizan nuestras carreteras, calles y puentes para trasladarse a sus empleos.

Si reparamos las vías de transporte, también podemos generar empleos para miles de hombres y mujeres con un pago justo y beneficios para sus familias. Si este objetivo se logra, el 27 por ciento de los trabajadores de construcción en nuestra nación que se han quedado sin empleo serian beneficiados.

Pero la realidad es que los funcionarios electos tendrán que llegar a un acuerdo para lograrlo.

Ya concluyó la batalla sobre la reforma de salud y con el interés de ambos partidos de mostrar su compromiso a la creación de trabajos antes de las elecciones en noviembre, seria inteligente que los legisladores hicieran esta iniciativa una prioridad para lo que resta del año. Y deberían hacerlo como un legado para las nuevas generaciones creando proyectos de agua y transportación consistentes y completamente seguros.

Las mejoras de los sistemas deteriorados como puentes, carreteras y calles – necesitan reparaciones urgentes. En vez de aprobar medidas leves para que los proyectos de construcción de autopistas continúen – resultando en trabajos temporales que pagan poco y no ayudan a los trabajadores o a la economía.

El Congreso debería aprobar un proyecto de ley de transporte con una visión amplia para renovar el sistema de transporte y ofrecer empleo estable a millones de trabajadores.

Hay propuestas excelentes en el Congreso para que se generen más empleos. La Casa Blanca propuso un programa agresivo para la construcción de un tren de alta velocidad. La Ley de Recuperación Económica ya otorgó fondos para el proyecto, pero para que este plan se haga una realidad se necesita una mayor inversión que genere empleos estables para construir un tren moderno igual que Japón o Europa.

Además en las próximas semanas, el Senado va a revisar el La Ley de Agua Potable Segura, la cual permitirá mejoras a las plantas de tratamiento de agua. Si esta ley pasa, surgirán más empleos y la siguiente generación en América disfrutará agua potable segura.

Si esta acción se demora no solamente va a privar a la población de trabajos – también podría representar un riesgo a la salud pública. De acuerdo a un reporte de la Sociedad Americana de Ingenieros Civiles, más del 12 por ciento de nuestros puentes tienen deficiencias estructurales, mientras que nuestras carreteras están recibiendo menos de la mitad de los fondos necesarios para satisfacer las necesidades del país.

Al sistema de transporte público le hacen falta 6 mil millones de dólares para mantenerlo y mucho más para mejorar las condiciones actuales. En corto, nuestra nación necesita por lo menos 2.2 billones de dólares para mejorar nuestras carreteras, puentes, conductos de agua, sistemas de energía y otros sistemas básicos.

Si se hiciera una mayor inversión para cubrir estas necesidades básicas para nuestro país – y nuestra área, todos resultaríamos beneficiados con los modernos sistemas de agua y transportación de alta calidad.

La oportunidad que el gobierno tiene de poner a la gente a trabajar, de ofrecerles una mejor calidad de vida a todos los estadounidenses y de dejarles un legado duradero, no siempre se presenta. Ahora es cuando debemos presionar a nuestros líderes locales para que se logre.

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O’Sullivan es presidente del Sindicato Internacional de Obreros de Norte América (LIUNA), que agrupa a medio millón de miembros.

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