Puma, instada a retirar sus inversiones de un controvertido complejo turístico en tierra bosquimana


Puma compró una participación del 20% en la empresa en una operación privada poco antes de que ésta saliera a bolsa en los mercados financieros de Botsuana y Johannesburgo el pasado 8 de abril.

Wilderness Safaris es, según sus propias palabras: “una organización conservacionista y una empresa de ecoturismo dedicada al turismo responsable (…) que ayuda a asegurar la protección futura de la espectacular herencia de fauna y flora africana y que comparte los beneficios del turismo con las comunidades locales”

Pese a esta definición, Wilderness Safaris abrió el complejo Kalahari Plains Camp en 2009 tras firmar un acuerdo con el Gobierno de Botsuana, sin haber consultado previamente a los bosquimanos gana, propietarios de la tierra en la que se ubica dicho alojamiento; el mismo Gobierno es el que ha prohibido a los bosquimanos acceder al agua en sus territorios.

Puma, por su parte, se enorgullece de su compromiso con la responsabilidad social corporativa, y “contribución a un mundo mejor para las generaciones que vienen”.

A pesar de la sentencia del Tribunal Supremo de 2006, que determinó que los bosquimanos tienen el derecho constitucional a vivir en sus tierras ancestrales de la Reserva de Caza del Kalahari Central, el Gobierno les ha prohibido acceder a un pozo del que dependen para obtener agua. Sin él, se ven forzados a desplazarse unos 480 kilómetros, en un viaje de ida y vuelta, para abastecerse de agua. Los bosquimanos han iniciado acciones legales contra el Gobierno y ya se ha fijado una vista previa para el 9 de junio.

Informes recientes de las Naciones Unidas y del Departamento de Estado de Estados Unidos han condenado al Gobierno por su trato a los bosquimanos.

Mientras que los bosquimanos pasan dificultades sin acceso al agua, recurso que la propia Wilderness Safaris describe como “el más preciado artículo en el desierto”, los turistas que visitan el Kalahari Plains Camp pueden disfrutar de un bar y de una piscina, así como de un “paseo bosquimano”.

Según declararon hoy fuentes internas a Survival International: “Hay algo verdaderamente obsceno en financiar el turismo de lujo en la Reserva de Caza del Kalahari Central mientras los bosquimanos, cuyas tierras están siendo ocupadas por este complejo, son tratados de forma tan inhumana. Hasta que por fin se permita a los bosquimanos acceder a su propia agua, los turistas, simplemente, no deberían ir a la reserva y los inversores deberían rechazar a las empresas de safaris que operan allí”.

El portavoz bosquimano Jumanda Gakelebone dijo: “Nosotros, los bosquimanos, pedimos a las empresas que no compren acciones del complejo hasta que nosotros tengamos nuestros derechos y nuestra libertad. No hay nada más doloroso que ver una piscina junto a nosotros en el desierto, donde la gente puede nadar, mientras nosotros no tenemos nada de agua”.




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