Papa expresa vergüenza y dolor a víctimas de abusos

Según un comunicado de la Oficina de Prensa de la Santa Sede sobre el encuentro, “Benedicto XVI estaba profundamente conmovido por lo que le contaron y expresó su vergüenza y dolor por lo que han sufrido esas víctimas y sus familiares.

El Papa rezó con ellos, asegurándoles que la Iglesia está haciendo y seguirá haciendo todo lo que está en su poder por investigar las acusaciones, llevar ante la justicia a los responsables de los abusos y adoptar las medidas efectivas con el fin de salvaguardar a los jóvenes en el futuro.

“En el espíritu de su reciente Carta a los Católicos de Irlanda, el Papa rezó para que todas las víctimas de abusos experimenten curación y reconciliación, permitiéndoles seguir adelante con renovada esperanza”.

JOVENES: DIOS NOS RETA A CAMBIAR PARA SER MEJORES

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-Después de despedirse de la nunciatura apostólica en Rabat, el Santo Padre se desplazó en papamóvil al muelle del puerto de Kalkara, distante 15 kilómetros, desde donde se embarcó para recorrer las tres millas marinas que lo separaban del puerto de Valletta. Benedicto XVI viajó en un catamarán seguido de una flotilla de barcas típicas de las islas maltesas.

El Papa desembarcó y se dirigió al podio instalado en el puerto para el encuentro con los jóvenes de la isla, a quienes dirigió un discurso.

“Aprecio vuestro deseo de buscar y encontrar la verdad, así como de saber lo que debéis hacer para alcanzar una vida plena”, dijo el pontífice, recordando después el encuentro de San Pablo, cuando era joven, con Jesús en el camino de Damasco.

“Cada encuentro personal con Jesús es una experiencia sobrecogedora de amor”, observó el Santo Padre. “Durante el resto de su vida, Pablo tuvo el deseo ardiente de llevar el anuncio de este amor hasta los confines de la tierra”.

“Quizás alguno de vosotros me dirá que, a veces, san Pablo era severo en sus escritos. ¿Cómo se puede afirmar entonces que ha difundido un mensaje de amor?”, se preguntó el Papa. “Mi respuesta es ésta: Dios ama a cada uno de nosotros con una profundidad y una intensidad que no podemos ni siquiera imaginar. Él nos conoce íntimamente, conoce cada una de nuestras capacidades y cada uno de nuestros errores. Puesto que nos ama tanto, desea purificarnos de nuestros errores y fortalecer nuestras virtudes de manera que podamos tener vida en abundancia. Aunque nos llame la atención cuando hay algo en nuestra vida que le desagrada, no nos rechaza, sino que nos pide cambiar y ser más perfectos. Esto es lo que le pidió a san Pablo en el camino de Damasco. Dios no rechaza a nadie, y la Iglesia tampoco rechaza a nadie. Más aún, en su gran amor, Dios nos reta a cada uno para que cambiemos y seamos mejores”.

Benedicto XVI recordó que San Juan dice “que este amor perfecto aleja todo temor” y dijo a los que desean llevar el mensaje del Evangelio al mundo: “No tengáis miedo. Encontrareis ciertamente oposición al mensaje del Evangelio. La cultura de hoy, como cualquier cultura, promueve ideas y valores que contrastan en ocasiones con las que vivía y predicaba nuestro Señor Jesucristo. A veces, estas ideas son presentadas con un gran poder de persuasión, reforzadas por los medios y por las presiones sociales de grupos hostiles a la fe cristiana”.

“Cuando se es joven e impresionable -afirmó el Santo Padre- es fácil sufrir el influjo de otros para que a aceptemos ideas y valores que sabemos que no son los que el Señor quiere de verdad para nosotros. Por eso, os repito: No tengáis miedo, sino alegraos del amor que os tiene; fiaos de él, responded a su invitación a ser sus discípulos, encontrad alimento y ayuda espiritual en los sacramentos de la Iglesia”.

“Aquí, en Malta, vivís en una sociedad marcada por la fe y los valores cristianos. Deberíais estar orgullosos de que vuestro país defienda tanto al niño por nacer como la estabilidad de la vida familiar para una sociedad sana. (…) En el contexto de la sociedad europea, los valores evangélicos están llegando a ser de nuevo una contracultura, como ocurría en tiempos de san Pablo.

“Como cristianos -concluyó- estamos llamados a manifestar el amor de Dios que incluye a todos, (…) tenemos que ocuparnos especialmente por los que pasan por momentos de dificultad. (…) Tenemos que prestar atención a las necesidades de los inmigrantes y de aquellos que buscan asilo en nuestra tierra; tenemos que tender una mano amiga a los creyentes y a los no creyentes. Esta es la noble vocación de amor y servicio que todos nosotros hemos recibido. Que esto os impulse a dedicar vuestra vida a seguir a Cristo”.

Terminado el acto, el Papa se trasladó al aeropuerto de Luqa, desde donde emprendería el regreso a Roma.

MALTA, SIEMPRE PROFUNDAMENTE CONSCIENTE DE SU IDENTIDAD

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-Tras el encuentro con los jóvenes, Benedicto XVI llegó al aeropuerto Luqa, de Malta, donde tuvo la lugar la ceremonia de despedida del decimocuarto viaje apostólico de su pontificado.

Después de escuchar el discurso del presidente de la República de Malta, George Abela, el Santo Padre tomó la palabra.

“Este viaje -dijo- me ha dado la ocasión de apreciar más profundamente cómo el Evangelio predicado por san Pablo ha plasmado la identidad espiritual del pueblo maltés. En el momento de dejaros, permitidme que os aliente una vez más a ser profundamente conscientes de vuestra identidad, y a asumir las responsabilidades que se derivan de ella, sobre todo promoviendo los valores del Evangelio, que os ofrecen una visión clara de la dignidad humana, así como del origen y destino común del género humano”.

“Por su posición geográfica en el corazón del Mediterráneo -agregó- muchos inmigrantes llegan a las costas de Malta; unos que huyen de situaciones de violencia y persecución, otros en busca de mejores condiciones de vida. Soy conciente de las dificultades que puede causar el acoger a un gran número de personas, dificultades que no puede resolver por sí sólo un país de primer destino. Al mismo tiempo, confío también en que, teniendo en cuenta sus raíces cristianas y su larga y reconocida historia de acogida de los extranjeros, Malta tratará, con la ayuda de otros Estados y de las Organizaciones internacionales, de socorrer a los que llegan y asegurar que sus derechos sean respetados”.

“La unidad, la solidaridad y el respeto recíproco están en la base de vuestra vida social y política. Estos valores, inspirados en vuestra fe católica, son la brújula que os guiará en la búsqueda de un auténtico desarrollo integral. El tesoro de la enseñanza social de la Iglesia inspirará y guiará estos esfuerzos. Nunca dejéis que vuestra verdadera identidad se vea comprometida por el indiferentismo o el relativismo. Sed siempre fieles a la enseñanza de san Pablo”, concluyó el Santo Padre.

Finalizado su breve discurso Benedicto XVI emprendió el regreso a Roma, donde aterrizó en el aeropuerto de Ciampino a las 21,40 y desde allí se trasladó en helicóptero al Vaticano.


BENEDICTO XVI CELEBRA QUINTO ANIVERSARIO PONTIFICADO

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-Benedicto XVI celebró el lunes el quinto aniversario de su elección al pontificado, el 19 abril de 2005. El cardenal Joseph Ratzinger, que sucedió al Papa Juan Pablo II, es el 264 sucesor de San Pedro.

El cónclave que llevó a la elección de Benedicto XVI comenzó el lunes, 18 de abril de 2005, en la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico Vaticano, con el “extra omnes” intimado a las 17.25 por el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, el arzobispo Piero Marini, tras el juramento de los 115 cardenales electores. La primera fumata negra apareció a las 20,04 del mismo día. El martes, 19 de abril, la fumata negra fue a las 11,52 .La fumata blanca apareció a las 17,50 de ese día.

A las 18,48, el Santo Padre Benedicto XVI, precedido por la Cruz, se asomó a la loggia exterior de la basílica para saludar a la multitud e impartir la bendición apostólica “Urbi et Orbi” (a la ciudad y al mundo).

Antes de la bendición, el nuevo pontífice dirigió estas palabras a los fieles:

“Queridos hermanos y hermanas: Después del gran Papa Juan Pablo II, los cardenales me han elegido a mí, un sencillo y humilde obrero de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes y sobre todo me confío a vuestras oraciones. En la alegría del Señor Resucitado, confiados en su ayuda permanente, prosigamos. El Señor nos ayudará y María, su Madre Santísima, estará a nuestro lado. Gracias”.

Benedicto XVI celebró su primera misa como pontífice el 24 de abril de 2005 en la Plaza de San Pedro, ante medio millón de personas. Concelebraron 150 cardenales.

En su primera homilía, el Papa dijo: “Una de las características fundamentales del pastor debe ser amar a los hombres que le han sido confiados, tal como ama Cristo, a cuyo servicio está. “Apacienta mis ovejas”, dice Cristo a Pedro, y también a mí, en este momento. Apacentar quiere decir amar, y amar quiere decir también estar dispuestos a sufrir. Amar significa dar el verdadero bien a las ovejas, el alimento de la verdad de Dios, de la palabra de Dios; el alimento de su presencia, que él nos da en el Santísimo Sacramento”

“Queridos amigos, en este momento sólo puedo decir: rogad por mí para que aprenda a amar cada vez más al Señor. Rogad por mí para que aprenda a querer cada vez más a su rebaño, a vosotros, a la Santa Iglesia , a cada uno de vosotros, tanto personal como comunitariamente. Rogad por mí para que, por miedo, no huya ante los lobos. Roguemos unos por otros para que sea el Señor quien nos lleve y nosotros aprendamos a llevarnos unos a otros”.

En estos cinco años de pontificado Benedicto XVI ha publicado tres encíclicas: “Deus caritas est” (25 de diciembre 2005), “Spe salvi” (27 noviembre 2007) y “Caritas in veritate” (30 junio 2009); una exhortación apostólica sobre la Eucaristía; la constitución apostólica “Anglicanorum coetibus”, nueve motu proprio, el libro “Jesús de Nazaret” y cientos de textos entre discursos, homilías, cartas y mensajes. Ha efectuado 14 viajes apostólicos internacionales y 16 visitas pastorales en Italia. Entre los acontecimientos más significativos de su pontificado se encuentran la visita ad Auschwitz (2006), a la Mezquita Azul en Turquía (2006), el discurso ante las Naciones Unidas (2008) y la visita a la sinagoga de Roma (2010). Ha convocado dos Sínodos, el primero sobre la Palabra de Dios (2008), el segundo sobre África (2009), mientras el tercero dedicado a Oriente Medio se celebrará este año.

Hoy, los cardenales ofrecerán al Papa un almuerzo en la Sala Ducal del Palacio Apostólico para celebrar el quinto aniversario de su elección.

EL PAPA INVITA A TODOS LOS SACERDOTES A CLAUSURA AÑO DEDICADO A ELLOS

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-El cardenal Cláudio Hummes, O.F.M., prefecto de la Congregación para el Clero, ha escrito una carta a todos los sacerdotes del mundo con motivo del final del Año Sacerdotal, que se clausurará el 11 de junio de 2010, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

Ofrecemos a continuación extractos de la carta, fechada el pasado 12 de abril:

“La Iglesia goza de inmensa alegría por el Año Sacerdotal y agradece al Señor el haber inspirado al Santo Padre su proclamación”.

“Es verdad que algunos presbíteros (pero proporcionalmente muy pocos) han cometido horribles y gravísimos delitos de abusos sexuales contra menores; hechos que debemos rechazar y condenar in modo absoluto e intransigente. Deberán responder ante Dios y ante los tribunales, también ante los civiles. Por supuesto, rezamos para que lleguen a una conversión espiritual y al perdón de Dios. Mientras, la Iglesia está decidida a no esconder y a no minimizar tales crímenes. Pero, sobre todo, estamos de parte de las víctimas y queremos sostenerlas en su recuperación y en sus derechos ofendidos”.

“Sin embargo, los delitos de algunos no pueden usarse en modo tal que embrutezcan el entero cuerpo eclesial de los presbíteros. Quien obra así comete una clamorosa injusticia. En este Año Sacerdotal la Iglesia busca el modo de comunicarlo a la comunidad humana. Cualquier persona, con sentido común y buena voluntad, lo entiende”.

“(…) Queridos presbíteros: (…) La Iglesia os ama, os admira y os respeta. Sois una gran alegría para nuestro pueblo católico, que os acoge y apoya, sobre todo en estos momentos de sufrimiento.

“El Papa os invita de todo corazón a venir a Roma para la conclusión del Año Sacerdotal, los días 9, 10 y 11 de junio. ¡Venid de todos los países del mundo! (…) El Papa quiere confirmar a los presbíteros de la Iglesia. La numerosa presencia de todos en la Plaza de San Pedro llegará a ser una forma propositiva y responsable de los presbíteros para presentarse, disponibles y sin temor, al servicio en favor de la humanidad, que Jesucristo les ha confiado”.

“Se trata de ofrecer a nuestro amadísimo Papa Benedicto XVI nuestra solidariedad y nuestro apoyo, nuestra confianza y nuestra comunión incondicionada ante los frecuentes ataques que se dirigen contra su persona en el momento actual, en el ámbito de las decisiones con respecto a los sacerdotes que han incurrido en delitos sexuales contra menores. Las acusaciones contra el Papa son evidentemente injustas, y se ha demostrado que nadie ha hecho tanto como Benedicto XVI para condenar y combatir correctamente tales crímenes. Por eso, la presencia masiva de presbíteros en la plaza con el Papa será una fuerte señal de nuestro decidido rechazo a los injustos ataques de los que es víctima. Así pues, venid también para apoyar públicamente al Santo Padre.

“La conclusión del Año Sacerdotal no será un final, sino más bien un nuevo inicio. Nosotros -el Pueblo de Dios y los pastores- queremos dar gracias al Señor por este tiempo privilegiado de oración y de reflexión sobre el sacerdocio. Al mismo tiempo, nos proponemos estar siempre más atentos a todo aquello que el Espíritu Santo quiere comunicarnos.

Mientras tanto, volveremos al ejercicio de nuestra misión en la Iglesia y en el mundo, con renovada alegría y con el convencimiento de que Dios, Señor de la historia, permanece con nosotros en los momentos de crisis y en los nuevos tiempos”.

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