La iglesia tiene derecho a expresarse públicamente

En su discurso, el Papa puso de relieve que “la vida y la dignidad humana son un bien precioso que hay que defender y promover resueltamente sobre la base del derecho natural”. La Iglesia “quiere seguir siendo un factor de convivencia armoniosa entre todos. Para ello, aporta una contribución muy activa, sobre todo mediante sus numerosas instituciones educativas, sus obras sociales y el compromiso voluntario de muchos fieles. La Iglesia se siente feliz de servir a todos los sectores de la sociedad belga”.

“Sin embargo -continuó-, no es inútil señalar que la Iglesia tiene, en cuanto institución, el derecho a expresarse en público. (…) Respeta la libertad de todos a pensar de manera distinta a ella; desearía que se respete su derecho a expresarse. Es depositaria de una enseñanza, de un mensaje religioso que ha recibido de Jesucristo. (…) La Iglesia, teniendo como objetivo el bien común, no pretende otra cosa que la libertad de poder proponer este mensaje, sin imponerlo a nadie, respetando la libertad de las conciencias”.

Recordando posteriormente al santo belga Damian de Veuster, Benedicto XVI subrayó que “las raíces religiosas nutrieron su educación y formación, así como la de los educadores que despertaron en él una generosidad admirable. San Damian compartió la vida de los leprosos marginados, hasta mostrar el mal que sufrieron. A la luz de estos testigos, es posible que todos comprendan que el Evangelio es una fuerza a la que no deben temer”.

“Estoy convencido -añadió- de que a pesar de las tendencias sociológicas, las raíces cristianas siguen siendo ricas en vuestra tierra. Estas raíces pueden alimentar con generosidad el compromiso de un creciente número de voluntarios que, inspirados en los principios evangélicos de la fraternidad y la solidaridad, acompañen a las personas con dificultades y que, por tanto, necesitan ser ayudadas”.

Refiriéndose a la vocación europea del país, y a que el belga Herman Van Rompuy es el primer Presidente del Consejo Europeo, el Papa señaló que “el arte del consenso no se puede reducir a una habilidad puramente dialéctica, sino que debe buscar la verdad y el bien. Porque -recordó citando la encíclica “Caritas in veritate”-, “sin verdad, sin confianza y amor por lo verdadero, no hay conciencia y responsabilidad social, y la actuación social se deja a merced de intereses privados y de lógicas de poder, con efectos disgregadores sobre la sociedad, tanto más en una sociedad en vías de globalización, en momentos difíciles como los actuales”.

Al final de su discurso, el Santo Padre saludó a los obispos de Bélgica, en particular al arzobispo André-Mutien Léonard, “que con entusiasmo y generosidad, ha comenzado recientemente su nueva misión como arzobispo de Malinas-Bruselas”. Asimismo saludó a los sacerdotes, diáconos y a todos los fieles que forman la comunidad católica de Bélgica. “Les invito a testimoniar su fe con valentía. Que en sus compromisos como ciudadanos -terminó-, hagan valer plenamente su derecho de proponer los valores que respeten la naturaleza humana y que corresponden a las aspiraciones espirituales más profundas y más auténticas de la persona”.

DAR UN ALMA AL FLUJO COMUNICATIVO DE LA RED

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).-El Santo Padre dirigió un discurso a los participantes en el congreso “Testigos digitales. Rostros y lenguajes en la era del cruce de los medios de comunicación”, organizado por la Conferencia Episcopal Italiana , cuyo presidente es el cardenal arzobispo de Génova Angelo Bagnasco.

“El tiempo que nos ha tocado vivir se caracteriza por un enorme ensanchamiento de las fronteras de la comunicación”, dijo el Papa. “La red manifiesta, por lo tanto, una vocación abierta, tendencialmente igualitaria y pluralista, pero al mismo tiempo abre una nueva zanja: se habla efectivamente de “digital divide” (brecha digital). Esta brecha separa a los que están dentro de los excluidos y se añade a otras separaciones que ya alejan las naciones tanto unas de otras como en su mismo interior”.

Benedicto XVI observó que así aumentan “los peligros de homologación y de control, de relativismo intelectual y moral bien visibles ya en la flexión del espíritu crítico, en la verdad reducida al juego de las opiniones en las múltiples formas de degradación y de humillación de la intimidad de la persona. Asistimos a una “polución del espíritu que hace que nuestros rostros sean menos sonrientes y más sombríos”.

Este congreso, en cambio, “apunta a reconocer los rostros, y por ende a superar las dinámicas colectivas que pueden hacernos perder la percepción de la profundidad de las personas y dejarnos sólo sobre su superficie: si eso llega a suceder, se transforman en cuerpos sin alma, objetos de intercambio y consumo”.

“¿Cómo podemos hoy regresar a los rostros? “, se preguntó el pontífice y, citando su encíclica “Caritas in veritate”, afirmó que “los medios pueden ser ocasión de humanización no sólo cuando gracias al desarrollo tecnológico ofrecen mayores posibilidades para la comunicación y la información, sino sobre todo cuando se organizan y se orientan bajo la luz de una imagen de la persona y del bien común que refleje sus valores universales”.

Para alcanzar esos objetivos “se necesita que los medios de comunicación estén centrados en la promoción de la dignidad de las personas y los pueblos, que estén expresamente animados por la caridad y se pongan al servicio de la verdad, del bien y de la fraternidad natural y sobrenatural “.

Solo a esas condiciones, subrayó Benedicto XVI, “el paso histórico que atravesamos puede revelarse rico y fecundo de nuevas oportunidades. (…) Más que por los recursos técnicos, que son necesarios, queremos distinguirnos por habitar este universo con un corazón creyente que contribuya a dar un alma al flujo comunicativo sin interrupción de la red”.

“Esta es nuestra misión, la misión irrenunciable de la Iglesia”, concluyó el Santo Padre. “La tarea de todo creyente que trabaja en los medios es “allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo “digital” los signos necesarios para reconocer al Señor”.

SACERDOTES: ADHESION PLENA A VOCACION Y ASCESIS

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).- El domingo del Buen Pastor y Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, Benedicto XVI se asomó a mediodía a la ventana de su estudio para rezar el Regina Coeli con los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Papa citó el tema de la Jornada de este año “El testimonio suscita vocaciones” , “estrechamente ligado -dijo- a la vida y la misión de los sacerdotes y de los consagrados”.

“La primera forma de testimonio que suscita vocaciones es la oración “, prosiguió, invitando en primer lugar a los padres a que rezasen para que “el corazón de sus hijos se abra a la escucha del Buen Pastor” porque solo él “custodia su rebaño con ternura inmensa y lo defiende del mal y solamente en Él los fieles pueden depositar su plena confianza”.

“En esta Jornada de oración especial por las vocaciones – agregó el pontífice citando pasajes de la Carta de convocación del Año Sacerdotal- exhorto en particular a los ministros ordenados para que, impulsados por el Año sacerdotal, se sientan comprometidos en un testimonio evangélico más fuerte e incisivo en el mundo de hoy. Tienen que recordar que el sacerdote prosigue la obra de la Redención en la tierra y saber permanecer de buen grado ante el tabernáculo. Deben adherirse totalmente a su vocación y misión mediante una ascesis severa y hacerse disponibles a la escucha y al perdón. Tienen que formar cristianamente al pueblo que les ha sido confiado y cultivar la fraternidad sacerdotal”.

Después del Regina Coeli, Benedicto XVI habló de los dos sacerdotes proclamados beatos este domingo, respectivamente en Roma y en Barcelona (España): Angelo Paoli y José Tous y Soler. El primero fue “apóstol de la caridad en Roma, y le llamaban “padre de los pobres”. Se dedicó especialmente a los enfermos del Hospital de San Giovanni y a la cura de los convalecientes”.

José Tous y Soler, fundador de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor “no obstante numerosas pruebas y dificultades, nunca se dejó vencer por la amargura o el resentimiento” y “destacó por su caridad exquisita y su capacidad para soportar y comprender las deficiencias de los demás”.

Por último el Papa saludó especialmente a la asociación italiana Meter que “desde hace 14 años promueve la Jornada nacional para los niños víctimas de la violencia, la explotación y la indiferencia.”. “En esta ocasión – concluyó el pontífice-quiero agradecer y alentar sobre todo a los que se dedican a la prevención y la educación, en particular a los padres, maestros, y a tantos sacerdotes, monjas, catequistas y animadores que trabajan con los niños en las parroquias, escuelas y asociaciones”.

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