Obama presiona al Congreso por reforma financiera

WASHINGTON – En respuesta al reciente dictamen de la Corte Suprema, que permite que los intereses especiales, corporaciones –y potencialmente, ciudadanos extranjeros– gasten ilimitadas sumas de dinero con el fin de influir en el resultado de las elecciones, el Presidente Barack Obama exhortó al Congreso para que ponga en vigor reformas que limiten esta capacidad y protejan la integridad de nuestra democracia. Con estas reformas, los comités de campaña tendrán que revelar quién les está proporcionando financiamiento y los líderes o financistas tienen que responsabilizarse por sus avisos publicitarios. Asimismo, las reformas restringirán que corporaciones extranjeras y ciudadanos extranjeros gasten dinero en elecciones estadounidenses. Estas reformas ayudarán a asegurar que el gobierno trabaje por el pueblo estadounidense, no para los intereses especiales.


El video puede verse por Internet en www.whitehouse.gov.



Declaraciones del Presidente Barack Obama

Sábado 1° de mayo, 2010

Mensaje semanal

Washington, DC



En las últimas semanas, a raíz de los debates sobre reformas para que Wall Street rinda cuentas y se proteja a los consumidores y pequeñas empresas en nuestro sistema financiero, nos hemos encontrado cara a cara con el gran poder de los intereses especiales dentro de nuestra democracia. Por supuesto, no fue una sorpresa. Cada vez que se debate un asunto importante, nos hemos acostumbrado a esperar que un ejército de cabilderos invada el Capitolio con la expectativa de inclinar las leyes a su favor.


Ésa fue una de las razones por las que postulé a la presidencia, porque creo firmemente que la voz del ciudadano promedio estaba siendo silenciada por el clamor de unos pocos privilegiados en Washington. Y por eso, desde el primer día que asumí el mando, mi gobierno ha tomado medidas para reformar el sistema. Recientemente, sin embargo, la Corte Suprema emitió un dictamen que anuló décadas de leyes y precedentes, y asestó un durísimo golpe a nuestros esfuerzos por controlar esta influencia indebida. En pocas palabras, este dictamen les da a las corporaciones y otros intereses particulares el poder de gastar cantidades ilimitadas de dinero, literalmente millones de dólares, para ejercer su influencia en elecciones de todo el país. Esto, a su vez, multiplicará su injerencia en la toma de decisiones en nuestro gobierno.


Para ponerlo crudamente, los congresistas sentirán la presión de los cabilderos y sabrán que si se atreven a oponerse al cliente del cabildero pueden enfrentar una avalancha de publicidad negativa en su próxima campaña política para buscar la reelección. Y se permitirá que las corporaciones difundan estos anuncios sin jamás tener que decirles a los votantes quién está pagándolos. En momentos en que los ciudadanos estadounidenses ya sienten que la presencia en Washington de estas influencias los pone en inferioridad de condiciones, ésta será un arma nueva e incluso más potente que enarbolarán los intereses especiales.


De hecho, es exactamente este tipo de poder tan vasto lo que llevó a un gran Presidente republicano – Teddy Roosevelt – a confrontar este problema hace un siglo. Nos advirtió de los peligros del gasto corporativo ilimitado en nuestro sistema político. En realidad lo describió como “una de las principales fuentes de corrupción en nuestros asuntos políticos”. Y propuso límites estrictos a la influencia corporativa en las elecciones. “Todos los intereses especiales tienen derecho a la justicia”, dijo. “Pero ni uno tiene derecho de votar en el Congreso, de tener voz en el tribunal o que una oficina pública lo represente”.


Dado el reciente dictamen de la Corte Suprema, nos enfrentamos a un desafío similar. Por eso es tan importante que el Congreso considere nuevas reformas para evitar que las empresas privadas y otros intereses especiales ganen incluso más influencia en Washington. Y casi todas estas reformas están concebidas para llevar nueva transparencia a los gastos de campaña. Se basan en el principio defendido por el juez de la Corte Suprema Louis Brandeis: que el mejor desinfectante es la luz del sol.


Los comités de campaña que operan encubiertamente tendrían que revelarle al pueblo estadounidense quién está financiando sus actividades. Y cuando las corporaciones y otros intereses particulares hagan uso de las ondas de radio o televisión, quien difunda o financie el anuncio tiene que constar en él y asumir la responsabilidad, como lo haría el gerente general de una compañía o el mayor contribuyente de una organización. Esto significa que los ciudadanos podrán evaluar las afirmaciones en estos anuncios con información sobre la verdadera motivación de la organización.


Nosotros sabemos cuán importante es esto. Todos hemos visto grupos con nombres aparentemente inofensivos, que auspician comerciales de televisión que acusan y hacen afirmaciones concebidas para influir en el debate público y hacer que los votantes cambien de opinión. Bueno, por supuesto, en este país, todas las organizaciones tienen el derecho de hacer que se escuche su opinión. Pero el pueblo estadounidense también tiene el derecho de saber cuando algún grupo como “Ciudadanos por un futuro mejor”, en realidad obtiene su financiamiento de las “Corporaciones por menor supervisión”.


Asimismo, estas reformas abordarán otro aspecto preocupante del dictamen de la Corte Suprema. En el proyecto de ley que el Congreso va a llevar a consideración, nos aseguraremos de que se restrinja el gasto de corporaciones extranjeras y ciudadanos extranjeros con el fin de influir en las elecciones estadounidenses, como sucedía anteriormente, incluso a través de subsidiarias en Estados Unidos. Y quisiéramos que los principales contratistas que reciben fondos de los contribuyentes se abstengan de interferir en nuestras elecciones también, para evitar la apariencia de corrupción y la posible malversación del dinero de los contribuyentes.


Ahora bien, podemos esperar con seguridad que estos cambios enfrentarán la sólida oposición de los intereses especiales y sus partidarios en el Congreso. Pero exhorto a los líderes de ambos partidos para que se resistan a estas presiones. Porque lo que estamos enfrentando es nada menos que una potencial toma de control de nuestras elecciones por las corporaciones. Y lo que está en juego es nada menos que la integridad de nuestra democracia. Esto no es un asunto demócrata ni republicano. Es un asunto del que depende si tendremos un gobierno que trabaja para el estadounidense promedio, un gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Por eso, estas reformas son tan importantes. Y por eso voy a luchar para que sean promulgadas.


Muchas gracias.


Fuente: Casa Blanca

You must be logged in to post a comment Login