Malgastar 10 Años en San Miguel

Por Manuel García

San Miguel es una de las ciudades de El Salvador con más potencial. Siendo la ciudad más grande en el Oriente del país, San Miguel puede ser un eje de desarrollo para toda la zona oriental.

Sin embargo, no existe un liderazgo local capaz de aglutinar todas las fuerzas políticas e económicas para hacer de San Miguel la ciudad más competitiva de El Salvador.

El liderazgo político local, encabezado por el alcalde Wil Salgado, ha malgastado 10 años en propaganda personal sin traer ningún beneficio a la Perla de Oriente.

Ciertamente, San Miguel ha crecido en los últimos 10 años, pero ha sido un crecimiento apoyado por las remesas de los salvadoreños en el exterior.

El comercio local, sin las remesas de nuestros compatriotas, estaría más seco que el desierto de Sahara. Salgado no puede señalar grandes logros para atraer inversión nacional o extranjera.

¿Cuántas empresas se han instalado en San Miguel por la gestión del alcalde Salgado? Ninguna.

San Miguel debe aprovechar su ubicación estratégica para atraer empresas que necesiten de intensa mano de obra, mano de obra calificada, pero accesible, especialmente en aquellas industrias dedicadas a la exportación.

La cercanía del Puerto de Cutuco, por ejemplo, puede ser un atractivo importante y significativo a la hora de persuadir a empresas nacionales y extranjeras para que fijen sus operaciones en San Miguel.

Aunque la Alcaldía de San Miguel no tenga los recursos que tiene el Gobierno central para atraer inversionistas, ella puede implementar políticas municipales, tales como brindar incentivos fiscales a cada empresa que decida operar desde San Miguel. Además, el alcalde debe ser un portavoz, capaz de ser un interlocutor con empresarios, ya sea en Los Angeles o Madrid, para vender a El Salvador, y consecuentemente, a San Miguel, como destino de inversión.

Como migueleño, creo que San Miguel tiene un gran potencial. Sin embargo, en los últimos diez años, los migueleños hemos vistos nuestras vidas empeorar. Según palabras textuales del alcalde Salgado en una entrevista reciente en La Prensa Gráfica, “San Miguel está en mano de la delincuencia…la autoridades no tienen control…ahí el control está en mano de la delincuencia.”

Y yo pregunto: ¿Qué pasos está usted dando para detener la violencia? Es cierto que el Gobierno central, a través de la PNC, tiene la responsabilidad política para luchar contra el alto índice de violencia en San Miguel, pero Salgado tampoco ha brindado un liderazgo capaz de aglutinar a la sociedad migueleña para detener la violencia.

Aparte de pintar, gritar e insultar, Salgado ha hecho poco para buscar los recursos que puedan detener la violencia en San Miguel. No es exigir mucho, ni mucho menos pedir que Salgado sea un Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York.

Salgado menciona que la crisis financiera (San Miguel ha estado en crisis por los últimos diez años) está haciendo imposible para que la Alcaldía resuelva los problemas a los ciudadanos. Sin dinero, no puede quitar la propaganda de los partidos políticos en las calles. Sin dinero, según Salgado, no se puede hacer mucho.

Yo le agregaría algo más: sin un Alcalde eficiente, capaz de promocionar San Miguel a nivel internacional para atraer inversionistas, y capaz de llegar acuerdos reales para conseguir recursos del Gobierno central, los migueleños seguiremos teniendo pocas oportunidades de vivir en una ciudad moderna, con trabajos y oportunidades para todos sus habitantes.

En sus diez años de gestión, Salgado ni siquiera ha plantado un árbol en las calles, no ha ordenado el tráfico vehicular, no ha construido un mercado moderno, ni tampoco ha construido zonas verdes, ni ha creado zonas francas para atraer inversionistas.

Si, ha tapado un bache aquí y allá, ha realizado una obra aquí y allá, pero ha sido como maquillarse para ir al carnaval. En sus diez años de gobierno, he visto poca sustancia, y esfumarse diez años que nunca volverán.

San Miguel necesita un liderazgo que haga más, que ponga como prioridad buscar los recursos para luchar contra la delincuencia, que persuada a empresas, nacionales y extranjeras, a que apuesten por San Miguel.

Un alcalde que esté cien por ciento dedicado a su trabajo para resolver los problemas de los ciudadanos, y no a pintar, gritar, e insultar, o jugar a ser dirigente de fútbol.

Con un liderazgo capaz, San Miguel puede ser una ciudad de referencia regional, y porque no decirlo, a nivel latinoamericano. No estoy soñando. Soy migueleño, y conozco lo que puede hacer mi gente.

* Manuel García es columnista colaborador de Salvadoreños en el Mundo (SEEM).

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