Salvadoreños trabajan por la paz

Líderes cívicos salvadoreños del área metropolitana de Washington, que incluye al Distrito de Columbia, Maryland y Virginia, anunciaron su apoyo al proyecto “Trabajemos por la Paz-Ya Basta”, que busca una solución humana para reducir la delincuencia de El Salvador, donde un promedio de 11 personas son asesinadas diariamente.


José Jovel, director general de la Fraternidad Unida Salvadoreña Americana (FUSA), dijo que es hora de que los salvadoreños hablen “con una sola voz” para asistir el 21 de agosto a un evento en el Estadio Juan Francisco Barraza de San Miguel, en el que participarán diversas organizaciones de El Salvador y de la diáspora salvadoreña de Estados Unidos.


Jovel afirmó que el proyecto lo están “afinando” para presentarlo próximamente a las comunidades salvadoreñas en Los Angeles, Nueva York y otras ciudades.


Josué Alvarado, propietario de la empresa Río Grande, dijo que “la situación de El Salvador es insoportable, como migueleños tenemos que envolvernos, no podemos estar cruzados de brazos”.


Indicó que la intención es trabajar con las maras para aportarles un espacio en la sociedad, porque en la empresa privada nadie les quiere dar trabajo, y muchos de ellos tienen familia.


Un grupo de empresarios han puesto un capital semilla para la iniciativa y que se espera el apoyo de muchos en la actividad. “Basta ya, queremos vivir en paz”, dijo Alvarado.


La iniciativa está inspirada en el milagro de Ciudad Peronia, Guatemala, donde las maras Los Metales y Los Caballos, que habían acabado con las pandillas rivales y mantenían sitiado el lugar, acordaron en 2009 poner fin a 20 años de agresiones con un acto de reconciliación en la iglesia cristiana Tierra Deseable.


Ahora los ex mareros son socios de granjas de producción avícola y otros oficios, ayudados por todos los sectores sociales y el gobierno de Guatemala. Durante el tiempo de pugna se reportaban de 8 a 10 muertes mensuales, solo en la comunidad de Peronia. En la actualidad no hay decesos originados por la rivalidad entre ambas bandas.


Los carros que antes eran usados para extorsiones en Peronia, se usan ahora para vender huevos y pollos y los ex pandilleros piden perdón a las tiendas que antes asaltaban. Sus ganancias son modestas, pero viven en paz con sus familias y ya no son perseguidos, dijo el abogado salvadoreño Mario Salamanca.


Explicó que la iniciativa incluye el rescate de los valores espirituales de las personas involucradas en las pandillas, su reinserción a la vida laboral y medidas jurídicas que faciliten su incorporación a la sociedad.


Luego de la mano dura aplicada en años anteriores, condenas a más de cien años de cárcel e incluso peticiones a la pena de muerte, muchos salvadoreños coinciden que también hace falta propuestas para brindar oportunidades a los jóvenes pandilleros, debido a que varios de ellos tienen hijos.


Estadísticas que indican que hay casi 17 mil miembros de las pandillas en El Salvador, 48 distintas maras, pero las predominantes son la MS-13 y Calle 18.


Salamanca dijo que el proyecto comenzará en San Miguel, donde hay un alto índice de criminalidad y porque más del 90 por ciento de los empresarios que impulsan el proyecto en el área de Washington son originarios de la zona de oriente de El Salvador.


Por muchos años los miles de millones de dólares enviados por los salvadoreños en el exterior estuvieron mal orientadas en el consumo, pero no en la inversión, y la gente pasó a tener una posición cómoda, dijo el abogado.


“Mucha gente quiere terminar sus años allá” y para eso hay que tener las condiciones adecuadas, afirmó.


Los organizadores convocaron a una reunión a las 5 p.m. de este miércoles 12 de mayo en el Rancho Migueleño Sport Bar, 3709 Columbia Pike, Arlington VA, 22204. Para mayores detalles, visite: www.fusaonline.net

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