Sarah Palin con brigada republicana antiinmigrante

Una mayoría en el Partido Republicano no puede evitarlo. Parece determinada a llevar al partido al precipicio político apoyando la ley de Arizona y la vana postura de “seguridad fronteriza primero”.

Este fin de semana Sarah Palin, la ex candidata vicepresidencial republicana, se convirtió en la más reciente figura republicana en apoyar tanto la ley antiinmigrante de Arizona como la estrategia de “seguridad fronteriza primero”.

En una manifestación en Phoenix junto a la gobernadora de Arizona, Jan Brewer (R-AZ), este pasado sábado, Palin declaró que “es hora de que los estadounidenses a través del país se levanten y digan “ahora todos somos Arizona y con clara voz decimos: Señor Presidente, haga su trabajo, asegure la frontera”.

Frank Sharry, director ejecutivo de America’s Voice, declaró que “Sarah Palin sabe tanto de política migratoria como de política exterior”.

“Si Palin realmente hubiese hecho su tarea, entendería que ‘seguridad fronteriza primero’ quiere decir ‘seguridad fronteriza jamás’. Parecen no entender que el anuncio en la frontera que dice ‘fuera’ es opacado por los otros anuncios que ya en territorio estadounidense ofrecen empleo. La única forma de frenar la inmigración indocumentada y de recuperar el control operacional de la frontera es mediante una política integral que complemente el patrullaje de la franja con medidas que combatan la contratación de indocumentados, que requieran la regularización de los indocumentados, y que reformen el sistema migratorio legal para que sea funcional y justo”, agregó Sharry.

Los comentarios de Palin son cada vez más la norma en los círculos republicanos. En Florida, el candidato republicano al Senado federal, Marco Rubio, y el candidato republicano a gobernador, Bill McCollum, han apoyado a viva voz la ley antiinmigrante de Arizona. En California, la batalla de las primarias para seleccionar al aspirante republicano a la gubernatura se ha tornado cada vez más en un referendo de quién es el más duro en contra de la inmigración indocumentada. Y en respuesta al reto primarista de J.D. Hayworth en Arizona, el senador John McCain ha abandonado su previo apoyo a la reforma migratoria integral en favor de completar “la maldita cerca”. Por su parte, el senador Jon Kyl, un defensor de la reforma migratoria en 2007, está amenazando con recurrir a maniobras dilatorias si los demócratas intentan avanzar una reforma migratoria este año. Resumiendo todos estos desarrollos, el fanático antiinmigrante Tom Tancredo alardeó en la publicación “Político” diciéndole que entre los republicanos “todo mundo suena como Tom Tancredo en el tema de inmigración”.

Entre tanto, un contingente pequeño pero valiente de republicanos y conservadores reconocen el daño a sus intereses al proseguir dando apoyo a la ley de Arizona y a propuestas centradas únicamente en la aplicación de leyes. El congresista Mario Díaz-Balart (R-FL) le dijo al periódico “Roll Call” que “parte de la razón por la cual nuestro desempeño ha sido tan pobre entre los hispanos es que hay gente que ha hecho lo imposible no para resolver estos asuntos sino para atizarlos”. El congresista Lincoln Díaz-Balart (R-FL) afirmó que “es una minoría la que cree que debemos convertirnos en ese tipo de país donde las agencias del gobierno federal se dedican sistemáticamente a allanar las casas de la gente en todo el país para averiguar su situación migratoria y deportarlos si son indocumentados”. El ex senador Mel Martínez (R-FL) expresó que “da vergüenza ajena ver nuevamente lo mismo, escuchar las mismas voces de ira…Cuando de inmigración se trata, creo que mucha gente se expresa de manera que hace que los hispanos se sientan incómodos”.

Los conservadores religiosos también se están pronunciando en contra de la ley de Arizona y en favor de la reforma migratoria integral. El doctor Richard Land, presidente de la Comisión de Etica y Libertad de Religión de la Convención Bautista del Sur, indicó recientemente que “quienes dicen que obligar a alguien a pagar una multa, colocarse al final de la fila, y aprender inglés y civismo para legalizarse equivale a una amnistía, necesitan tomar una lección de inglés remedial”. El reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Líderes Hispanos Cristianos preguntó: “¿desean los republicanos aislar a los hispanos de la misma forma en que han aislado a los afroamericanos? O ¿quieren involucrar a la principal minoría étnica en la defensa de la vida, la familia y la libertad?” El reverendo Leith Anderson, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos, indicó que “al presente, la ley no es pro familia y los evangélicos son, de corazón, pro familia”.

El columnista conservador Michael Gerson capturó la dinámica de lo que está ocurriendo al escribir: “cualquier ganancia temporal que los republicanos puedan obtener alimentando el resentimiento por este cambio demográfico, el partido identificado con ese resentimiento será eventualmente relegado. En cuestión de décadas el Partido Republicano dejará de ser un partido nacional”.

Y Sharry agregó: “Si el Partido Republicano desea realmente que Sarah Palin, Tom Tancredo y la ley de Arizona sean el rostro del Partido, entonces al partido le llegó su hora”.

Fuente: America’s Voice

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