Una economía basada en energía limpia y renovable

Por Bracken Hendricks y Tina Ramos

Recientemente los senadores John Kerry (D-MA) y Joseph Lieberman (I-CT) presentaron el proyecto de ley titulado “American Power Act”.

Este proyecto impone un límite en las emisiones de carbono y pone un precio en la contaminación del medioambiente para que la economía reconozca el verdadero costo de malas decisiones energéticas.

A pesar de ser incompleto, este proyecto es un buen paso hacia la reconstrucción de nuestra economía en base a energía limpia y renovable.

Los límites a las emisiones de carbono son clave para que una ley bien diseñada controle los gases de invernadero.

Pero hay cinco áreas legislativas necesarias para construir una economía de bajo carbono que impulsaría inversiones en empleos bien pagados, en tecnología limpia y en nuevas industrias.

Es importante que estas cinco áreas funcionen como componentes de una estrategia integral para crear una economía de bajo carbono en el país.

Primero, enfocaríamos esfuerzos para reducir la dependencia de petróleo ya que el 70 por ciento de éste es consumido por el transporte público y dos tercios del mismo son utilizados por vehículos particulares.

Una mayor eficiencia de los vehículos, el desarrollo de combustibles alternativos limpios y la inversión en infraestructura de transporte público serían algunas de las maneras más rápidas para reducir el consumo de petróleo toda vez que la industria automotriz se reinvente.

Segundo, establecer un estándar nacional de energía renovable (RES por sus siglas en inglés) es de suma importancia. Esto requeriría que al menos 25 por ciento de la energía sea producida de fuentes renovables para 2025.

Un nivel de RES nacional fomentaría la estabilización en el mercado a largo plazo, algo esencial para nuestra competitividad en la producción de energía renovable y aseguraría que el capital de inversiones se dirija al desarrollo de nuevos proyectos.

Una demanda de mercado sólida de energía renovable crearía empleos en cada región del país.

La meta de contar con el 30 por ciento de energía renovable en Colorado para 2020 ha convertido a este estado en sede de aproximadamente 1.500 compañías de energía limpia—una alza del 18 por ciento desde 2004 convirtiéndose en el sector con más rápido crecimiento económico del estado—y la cuarta concentración de trabajadores de energía limpia más grande del país.

Tercero, los edificios deben ser energéticamente más eficientes. La eficacia energética es la fuente de energía más barata, limpia y abundante que tenemos.

Los edificios son la causa del 70 por ciento del consumo eléctrico en Estados Unidos y 40 por ciento de las emisiones de gases de invernadero. El renovar edificios para hacerlos más eficientes es una manera eficaz de reducir el calentamiento global, además de emplear nuevamente a trabajadores de construcción, ya que tenemos el 25 por ciento de desempleo en este sector.

Cuarto, el gobierno debería financiar nuevas inversiones en energía limpia. El American Recovery and Reinvestment Act ofrece un programa de subvenciones para ayudar a los promotores de parques eólicos, garantías de préstamos para proyectos de energía renovable, y créditos tributarios de producción por adelantado.

Pero deberíamos suplementar estas medidas con mecanismos de financiamiento estables y de largo plazo para el desarrollo y comercialización de la tecnología de energía limpia.

Una manera de financiamiento a bajo costo es la creación de un “Banco Verde” público que esté asociado con el sector privado para abrir mercados de crédito y motivar empresarios a invertir en la innovación energética.

Finalmente, no debemos causar daño. El gobierno federal se ha rezagado en la carrera global de la energía limpia durante la última década, aun cuando estados desde Texas a Nuevo México a Pensilvania han demostrado que la energía limpia crea más trabajos y economías vibrantes, y mejora la salud pública.

La política nacional no debe retroceder el liderazgo de innovadores locales y estatales.

Pero las autoridades federales como la Agencia de Protección Ambiental también deben intervenir en el interés público luego del derrame de petróleo de BP.

El American Power Act limita la autoridad de los estados y a la EPA, por lo que estas medidas deberían ser reconsideradas.

El control de las emisiones de carbono es crucial para la salud del planeta.

Podemos lograrlo si implementamos estas cinco áreas legislativas para construir nuevas industrias y crear nuevos empleos del uso eficiente de la energía renovable.

Una estrategia ambiental integral revitalizará la economía estadounidense.

Bracken Hendricks y Tina Ramos, son analistas del Centro para el Progreso Americano (CAP)

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