Declaraciones de Calderón sobre inmigración

No soy un Presidente al que le dé gusto ver a los mexicanos abandonar su país en búsqueda de oportunidades en el exterior. Con la migración, nuestras comunidades pierden a su mejor gente: la más trabajadora, la más dinámica, los líderes de las comunidades. Cada migrante es un padre que nunca volverá a ver a sus hijos.

Quiero decirles a los migrantes, quienes están trabajando aquí por la grandeza de este gran país, que los admiramos, que los extrañamos, que estamos luchando por sus derechos y que estamos trabajando duro por México y por sus familias

Hoy estamos haciendo todo lo que podemos a fin de reducir la migración, para crear oportunidades y para crear empleos para los mexicanos en nuestro propio país, donde están sus hogares, donde están sus familias; tantos empleos como podamos crear. México será un día un país en el que nuestra gente encontrará ahí las oportunidades que hoy busca en otros lugares.

Mientras tanto, México está resuelto a asumir su responsabilidad. Para nosotros, la migración no es solamente un problema de ustedes. Lo vemos como nuestro problema también.

Mi Gobierno no favorece que se rompan las reglas. Respeto completamente el derecho de cualquier país de establecer y aplicar sus propias leyes, pero lo que necesitamos hoy es arreglar un sistema roto e ineficiente.

Estamos a favor del establecimiento de leyes que funcionen, y que funcionen bien para todos.

Es tiempo ya de que Estados Unidos y México trabajemos juntos en este asunto. Es tiempo ya de reducir las causas de la migración y de transformar este fenómeno en uno caracterizado por un flujo legal, ordenado y seguro de trabajadores y visitantes. Queremos proporcionarles a los mexicanos las oportunidades que están buscando.

Esa es nuestra meta. Esa es nuestra misión como Gobierno: transformar a México en una tierra de oportunidades. Proporcionar a nuestra gente empleos y oportunidades para que puedan vivir en paz y ser felices.

Quiero reconocer el arduo trabajo y el liderazgo de muchos de ustedes en el Senado y en la Cámara de Representantes, y del Presidente Obama, quienes están decididos a encontrar respuestas responsables y objetivas a este tema.

Estoy convencido que una reforma migratoria integral es también crucial para lograr una frontera común segura.

Sin embargo, estoy completamente en desacuerdo con la reciente adopción de la ley en Arizona. Es una ley que no sólo ignora una realidad que no puede borrarse por decreto, sino que también introduce una terrible idea: usar los rasgos raciales como base para aplicar la ley.

Y por eso estoy de acuerdo, estoy de acuerdo con el Presidente (Obama) cuando señala que esta nueva ley conlleva un gran riesgo cuando se violentan los valores básicos que a todos nos importan. No quiero hacer más profunda la brecha en los sentimientos y las emociones entre nuestros países y entre nuestros pueblos.

Creo en los puentes. Creo en la comunicación. Creo en la cooperación y debemos encontrar juntos una manera mejor de enfrentar y solucionar este problema común.

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