El FMLN y Funes ¿es el divorcio inevitable?

Por Roberto Pineda


Tienen ya listas las cámaras para captar este acontecimiento. Y también lo sueñan algunos sectores de izquierda y del movimiento popular. La reciente creación del Movimiento Amigos del Cambio en Apaneca pareciera ser el último llamado para que esto suceda. Por mi parte, considero que esto no sería lo más conveniente para el avance de nuestro proceso revolucionario. A continuación expongo este razonamiento.


¿Cuál es la naturaleza de las contradicciones entre el FMLN y Funes? El marxismo distingue entre contradicciones entre clases opuestas y contradicciones al interior de los sectores populares. El análisis de la naturaleza de clase del gobierno de Funes nos da la clave para responder a esta interrogante. Funes llega al gobierno representando una amplia alianza de fuerzas democráticas y revolucionarias que logra derrotar a la derecha. No es un gobierno de derecha. Llega con un programa mínimo que básicamente aspira a desmontar los elementos mas nefastos del modelo neoliberal implementado durante veinte años y ampliar los niveles de participación popular.


La derrota de ARENA fue posible por la sabia combinación del experimentado aparato organizativo electoral del FMLN y la probada capacidad de Funes de atraer a amplios sectores democráticos. El divorcio entre estas dos fuerzas representivas, va a venir a beneficiar sin duda alguna a los sectores de derecha.


La estrategia fundamental de la derecha desde un inicio ha sido separar al FMLN de Funes y parece que van a lograrlo. La derecha no se repone todavía de la aplastante derrota sufrida el 15 de marzo de 2009. Esta derrota ha provocado la ruptura y el debilitamiento del instrumento político usado en estos veinte años, el partido ARENA; el surgimiento de un nuevo instrumento simbolizado en el partido GANA; y el eventual desaparecimiento de PCN y PDC. La derecha no necesita contar con cuatro expresiones, que en vez de fortalecerla la debilitan.


Los sectores de derecha que han sido desplazados de la conducción del estado aspiran a recuperar su influencia por medio del divorcio entre Funes y el FMLN. Son generales que sueñan con ganar la guerra sin disparar ni un solo tiro. La salida del FMLN del gobierno Funes les abriría las puertas para meter más jugadores a la casa de gobierno, sentarse, poner la televisión y esperar que anuncien el próximo encuentro deportivo.


Un divorcio es un proceso doloroso que establece una ruptura entre dos personas, y que tiene consecuencias en los distintos aspectos de lo que fue la vida en común. Las razones del divorcio pueden ser variadas: por adulterio, por la muerte de uno de los cónyuges, por abandono del hogar, o por injurias graves que hagan intolerable el mantenimiento del vínculo conyugal. El divorcio entre el FMLN y Funes no es inevitable.


El divorcio está precedido por el matrimonio y naturalmente, por el noviazgo. Y en cada uno de estos momentos hay contradicciones. Cuando en el 2007 se anunció el noviazgo hubo sectores de izquierda que deslegitimaron la candidatura de Funes alegando que no era suficientemente revolucionario mientras la derecha se preocupó y levantó la tesis que no llegarían a entenderse. Pero se entendieron. El FMLN dio ejemplo de alto nivel de flexibilidad política. Y el matrimonio se realizó. Surge la esperanza, el cambio viene…Y la gente respondió, nuestro pueblo comprendió que era el momento de unir fuerzas y golpear al enemigo más peligroso.


Ha pasado un año de matrimonio. Cada día la derecha ha tratado de separar a Funes del FMLN. Y los conflictos naturales entre Funes y el FMLN de administrar un estado endeudado y con muchas limitaciones han sido amplificados por la derecha. Y los sectores de derecha han logrado incidir en aspectos relevantes de la política exterior, tributaria, de seguridad. Están marcando el paso en áreas claves y es preciso señalarlo. Pero la solución no puede ser salirse de la casa y entregarle a la derecha las llaves. No, esas llaves fueron ganadas siguiendo las reglas electorales de la misma derecha. De lo que se trata es de definir el rumbo. Y esto es un problema de correlación de fuerzas. No obedece a los deseos sino a las realidades. Pero es preferible mil veces negociar con Funes que observar desde afuera como la derecha entra a la casa y esta vez por la puerta delantera.


¿Es hoy el presidente Funes el enemigo más peligroso? No lo creo. El enemigo más peligroso es el representado por ARENA, que está golpeado, pero no destruido, y tiene múltiples recursos a su disposición. Y a nivel de clases, son aquellos sectores económicos que se beneficiaron del modelo neoliberal y se han aliado al capital transnacional, que controla la banca y el comercio. Y que quieren regresar a controlar totalmente de nuevo el gobierno y ponerlo al servicio de sus intereses. Y digo totalmente porque es evidente que se quedaron en los ministerios a nivel de mandos medios.


¿Cuales son los escenarios que se nos presentan? La tendencia principal se orienta hacia el divorcio. Ojala la sabiduría del FMLN evite este salto al vacío. Porque si el divorcio se produce, la novia puede volver a casarse, que no nos quede duda al respecto. Y ya andan revoloteando hábiles casamenteras duchas en arreglar bodas por encargo. Si el FMLN se sale del gobierno, ese espacio sería llenado por otra fuerza, y esto sería un retroceso para el proceso de lucha popular por cambios estructurales. Y una grave responsabilidad histórica del FMLN.


El segundo escenario es el de un matrimonio en conflicto permanente. Es en una forma u otra lo que hemos tenido en este año. No es lo más conveniente, pero quizás sea el mínimo de acuerdo posible. Influye fuertemente en el desempeño del gobierno y conduce a su paralización. Es lo que la gente percibe, que “no ha habido cambio.” En realidad, la gente votó por un gobierno unificado, nunca se imaginó que iba ser un matrimonio en pelea permanente. Este escenario únicamente crearía condiciones para un regreso de la derecha en el 2014. Y afectaría fuertemente en los resultados para el 2012, sin duda alguna. Pero es el mal menor.


Y el tercer escenario, es el de una reconciliación, es el más difícil y remoto, pero el más favorable para el avance del proceso. Un relanzamiento de la alianza entre el FMLN y el MAC vendría a potenciar la oportunidad abierta el 15 de marzo del 2009 con la derrota de ARENA. Tendría que pasar este camino por un examen profundo del comportamiento de ambos cónyuges, y por la construcción de un nuevo compromiso político. De nuevo, la sabiduría política del FMLN es crucial para impulsar este difícil escenario, así como el papel del movimiento social, que debe de pasar de ser un espectador a ser un participante activo con propuestas y acciones.


Los próximos meses o incluso semanas nos darán respuesta acerca del rumbo. Pero es un rumbo que podemos ayudar a determinar con nuestro pensamiento y nuestra acción. El presente es de lucha, el futuro socialista es nuestro…


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Roberto Pineda, docente de la Universidad de El Salvador

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