Obama y los números

Por Maribel Hastings

WASHINGTON, D.C. – Cuando la reforma de salud agonizaba comenzaron a publicarse artículos diciendo que los asesores de Barack Obama no estaban prestando atención a los consejos de su jefe de despacho, Rahm Emanuel, y que por eso la estrategia legislativa no estaba rindiendo frutos. La reforma sanitaria ya es ley.

Ahora que la reforma migratoria sigue estancada, reportes de prensa señalan que aparentemente a Emanuel esta vez sí le estarían haciendo caso pues estaría abogando para que la Casa Blanca evite a toda costa el tema migratorio.

El diario Los Angeles Times reportó (¡sorpresa!) que Emanuel estaría argumentando que no es el mejor momento para impulsar un proyecto de reforma migratoria, sobre todo en año electoral.

Sea cual sea el caso, el presidente es Barack Obama y no Rahm Emanuel, de manera que en caso de inacción no basta con culpar a una sola persona, aunque sea el ya legendario jefe de personal de la Casa Blanca.

Durante la rueda de prensa conjunta con el presidente mexicano, Felipe Calderón, el presidente Obama se lamentó de no contar con los votos en el Senado para poder avanzar esa reforma migratoria y resaltó la negativa republicana a no colaborar.

Mañana acudirá al Capitolio a reunirse con la bancada republicana del Senado a discutir la agenda, incluyendo el tema migratorio, según le dijo el viernes al Noticiero Telemundo el líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid.

Como Obama sabe contar, también sabe que no sólo tiene que convencer a los republicanos sino a algunos senadores de su propio Partido Demócrata que tampoco quieren lidiar con este asunto ni en año electoral ni en ningún otro año.

También debería considerar estas cifras:

En Estados Unidos hay 5.5 millones de niños con padres indocumentados y tres cuartas partes de esos niños son ciudadanos estadounidenses. Se calcula que en los pasados 10 años Estados Unidos ha deportado a 100,000 padres de niños que son ciudadanos estadounidenses, según un reporte del Instituto Urbano (IU). Se trata de menores como la niñita de Maryland que le dijo a la Primera Dama, Michelle Obama, que “mi mamá dice que el presidente Obama está sacando del país a la gente que no tiene papeles”.

Cada año se gradúan de las escuelas secundarias del país 65,000 jóvenes sin documentos para seguir estudiando o trabajando. Estos jóvenes, que no llegaron por cuenta propia sino traídos por padres o familiares, se legalizarían con la medida DREAM Act, presentada originalmente hace casi 10 años. Son jóvenes que incluso están arriesgando la deportación participando y dejándose arrestar en actos de desobediencia civil a través del país.

Se calcula que medio millón de campesinos indocumentados serían legalizados con el proyecto Ag Jobs. Un 70% de los trabajadores agrícolas son indocumentados; trabajadores que pizcan los alimentos que todos comemos y que quizá pizcaron los que consumieron los distinguidos invitados a la cena de Estado en la Casa Blanca en honor a Calderón.

En el año fiscal 2009, la Oficina de Inmigración y Aduanas (ICE) deportó a casi 388,000 personas y ya se encamina a deportar más personas que la administración de George W. Bush.

Un 70% de esas deportaciones son de indocumentados no criminales.

11 millones de indocumentados no pueden deportarse a cuenta gotas.

En 2008 un 67% de los votantes latinos votaron por Obama. Aunque diversas encuestas concluyen que los votantes hispanos están molestos con Obama por su manejo del tema migratorio, la inmensa mayoría lo sigue apoyando y eso debería ser razón para no dormirse en sus laureles y tomar medidas considerando las elecciones de medio tiempo este 2010 y su propia reelección en 2012.

Con todas estas cifras tan altas, duele pensar que son sólo 60 votos los que se requieren en el Senado para encaminar un proceso que aliviaría tanta incertidumbre.

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Maribel Hastings es Asesora Ejecutiva y Analista de America’s Voice

americasvoiceespanol.com

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