Una OEA genuinamente multilateral”

El Secretario General de la Organización de los Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, dijo hoy al asumir su segundo mandato en sesión extraordinaria del Consejo Permanente, que “los que buscan mostrar una OEA inactiva deben enfrentar la realidad de una OEA siempre presente, y los que acusan a la OEA de complicidad o parcialidad, terminan dando ejemplos de la OEA de otro tiempo, a falta de evidencias de algún caso de parcialidad en este período”.

Reelegido para el período 2010-2015 por aclamación de todos los Estados Miembros en los comicios celebrados el 24 de marzo, Insulza enumeró esta mañana en su discurso pronunciado en el Salón de las Américas, las principales líneas de trabajo para su nuevo período, reiteró las convicciones que guiarán su actuación, y destacó los logros de la Organización durante los últimos cinco años, defendiendo así el creciente protagonismo del máximo organismo hemisférico en la región.

Entre los logros de su primer mandato, el máximo representante de la OEA mencionó la actuación efectiva de la Organización en una decena de crisis políticas en el continente, así como la observación de más de cincuenta procesos electorales, afirmando que “nadie puede en buena fe afirmar que la OEA de estos años ha dejado de tener, en todos esos eventos, una actitud conciliadora y unitaria”.

En este contexto, Insulza renovó su compromiso con lo que llamó “los tres pilares básicos de la acción de la OEA: democracia y derechos humanos, desarrollo integral y seguridad multidimensional, y los aspectos más relevantes para la población del continente”.

Con respecto al nuevo período de cinco años que ahora comienza, el Insulza reiteró su deseo de tener “una OEA genuinamente multilateral, que todos construyamos en conjunto sobre la base de los principios comunes”.

El Secretario General trazó cinco líneas de trabajo para su nuevo mandato: desarrollar un multilateralismo amplio, moderno e inclusivo; aumentar el apoyo a la gobernabilidad democrática promoviendo temas como el respeto al Estado de Derecho y las instituciones; dar un mayor equilibrio entre las tareas de construcción democrática y las de promoción del desarrollo integral; mantener la prioridad de los temas relativos a la seguridad pública, al narcotráfico, al lavado de dinero, al crimen organizado, el tráfico de armas y la trata de personas; y dar un nuevo impulso al tema de género en la OEA.

Sostuvo que estas son las convicciones que guiarán su actuación en su segundo período, y afirmó que aunque “la democracia progresa en las Américas”, existen riesgos para ella “que son producto de sus peores falencias”. Entre estas, nombró la incapacidad de muchos gobiernos de generar un crecimiento económico adecuado, reducir la pobreza, gobernar de manera eficiente, e impedir el ascenso del narcotráfico y el crimen organizado.

Sin embargo, afirmó que “no cabe duda de que los países de nuestra región están buscando las mejores maneras de actuar en común”, y reafirmó su convicción de que “hay un espacio importante para el multilateralismo y para el multilateralismo hemisférico”, que “es necesario”.

Afrontar los problemas del continente de forma conjunta es posible “si todos aceptamos de buena fe tres principios que conforman la base de nuestro entendimiento regional”, dijo: común adhesión a los valores fundamentales expresados en nuestra Carta Democrática Interamericana; aceptación plena del principio de no intervención, consagrado en la Carta de la Organización; y convicción de que en la OEA deben tener cabida, por principio, todos sus miembros, que son, de acuerdo a la Carta, todos los países independientes de las Américas.

Al concluir, el Secretario General de la OEA hizo referencia a los problemas financieros de la Organización. “Lo que la OEA recibe no es suficiente para cumplir todos los mandatos que sus propios Estados Miembros le han asignado”, indicó.

“El dilema es claro: aumentar contribuciones o reducir mandatos”, sentenció.

“Es posible que las ideologías en boga en décadas pasadas, que asignaban poca relevancia o incluso relevancia negativa a lo político, hayan contribuido a que esta organización hemisférica, esencialmente política, haya sido dejada de lado para transferir recursos a otros organismos. Hoy, cuando se abre espacio a la necesidad de la política, a los llamados a fortalecer la democracia, la gobernabilidad de la gestión pública, tal vez sea el momento de fortalecer a la OEA. Espero que nuestros gobernantes asi lo entiendan”, finalizó Insulza.

Por su parte, la Presidenta del Consejo Permanente y Representante Permanente de los Estados Unidos ante la OEA, Carmen Lomellin, afirmó que la reelección del Secretario General “es un importante reflejo del compromiso de los Estados Miembros con esta Organización y de nuestra resolución de seguir adelante enfrentando y resolviendo los temas críticos del hemisferio”.

La diplomática estadounidense destacó que “la experiencia reconocida del Secretario General Insulza como político, diplomático y negociador ha sido una ventaja para esta Organización. Anticipamos el trabajo en conjunto con él durante los próximos cinco años para continuar realizando su visión de la OEA e implementar iniciativas para fortalecer este importante foro político”.

Fuente: OEA

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