FCC debe dejar de tratar a los puertorriqueños como ciudadanos de segunda clase

Por Rafael A. Fantauzzi

Washington, DC [CapitalWirePR] – Recientemente, la Comisión Federal de Comunicaciones, (FCC por sus siglas en inglés), trató a Puerto Rico y sus funcionarios elegidos con indiferencia y falta de respeto. La comisión sostiene que los puertorriqueños no se merecen la misma calidad de acceso a los servicios de telecomunicación que disfrutan otros estadounidenses. Esto no está bien y tiene que ser revocado.

El congreso estableció la FCC con el primordial objetivo de asegurar que “todas las personas de Estados Unidos” tengan acceso comparable a los servicios de telecomunicación “sin discriminación a base de raza, color, religión, origen nacional o género.”

Al promover este derecho fundamental, el Congreso ordenó que la FCC provea de fondos para asegurar un acceso universal a servicios de comunicación. El Congreso específicamente requirió que la FCC apoyara de forma financiera para asegurar que áreas “insulares”, como Puerto Rico, reciban servicios de igual calidad en telecomunicación y sean disponibles y asequibles.

Sin embargo, la FCC le ha dado la espalda a su obligación y al estado. La FCC decidió no proveer los fondos necesarios para asegurar que Puerto Rico tenga servicio universal de teléfono de igual calidad. En cambio, la comisión dijo que el tener servicio de teléfono asequible en Puerto Rico no es importante porque, desde el punto de vista de la FCC, podemos conformarnos con servicios de celular. Lo que la FCC no dijo es que esto es un doble estándar que discrimina a Puerto Rico porque la política en Estados Unidos continental asegura el acceso asequible a servicio de líneas telefónicas e inalámbricas.

Básicamente, tenemos una verdadera necesidad del apoyo que el Congreso ordenó que proveyera la FCC. A pesar del progreso que se ha visto en otras partes del país, en Puerto Rico, muchos todavía carecen de acceso a servicios básicos de teléfono e Internet.

De hecho, Puerto Rico tiene la población más grande en comparación a otros estados que carecen de acceso a todo servicio de telecomunicación – 200.000 personas y aproximadamente 200 comunidades – cifras impresionantes. Además, muchas de estas comunidades carecen de servicio de comunicación inalámbrico dado a la pobre cobertura en las montañas del interior.

Si la FCC hubiese seguido las órdenes del congreso, los puertorriqueños hubieran tenido acceso asequible al servicio de igual calidad de telecomunicaciones al cual tienen derecho. No estamos hablando solamente de servicios de voz. Antes de que la FCC tome su decisión, la compañía Telefónica de Puerto Rico se comprometió a emplear los fondos para la infraestructura de servicios de voz y banda ancha. Esto no solo hubiera asegurado el acceso a servicios telefónicos, sino también hubiera lanzado el esfuerzo para banda ancha hacia mas ciudadanos del estado.

El mismo día que la FCC le dio la espalda a los puertorriqueños, proporcionó un considerable apoyo financiero al sistema de líneas telefónicas de Wyoming – a pesar del hecho que Puerto Rico tiene siete veces mas la población de Wyoming y el 40 por ciento de la población de Puerto Rico vive bajo el nivel establecido de pobreza. Para aquellos de nosotros que quisiéramos atribuir neutralidad al proceso de decisión de la FCC, simplemente no tendría sentido.

Ya es hora que le hagamos saber la FCC que no podrá dar la espalda a los puertorriqueños mientras el resto de Estados Unidos recibe servicios de primera clase. Menos mal, la lucha no se ha acabado y no estamos solos. Representantes en Washington como el comisionado residente Pedro R. Pierluisi, y congresistas como Nydia M. Velázquez, Luis V. Gutiérrez, y José E. Serrano han trabajado duro para instar la FCC a un trato equitativo hacia los puertorriqueños, como la ley lo ordena.

La decisión de la FCC de ignorar las solicitudes muestra una grave falta de respeto no solo para aquellos que se radican en Puerto Rico sino también para sus representantes. Tenemos que alentar a los representantes a que sigan luchando por nosotros y demostrarles nuestro apoyo durante los próximos días cuando le digan a la FCC que cumpla con sus obligaciones y revoquen esta decisión discriminatoria.

* El autor es presidente y director ejecutivo de La Coalición Nacional de Puertorriqueña, una organización no-partidaria y sin fines de lucro radicada en Washington, DC. Su misión es el fortalecer y mejorar el estado social, político y económico de los puertorriqueños en Puerto Rico y los Estados Unidos, con un enfoque en los más vulnerables.

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