El Senado debería actuar con urgencia para crear empleos

Por Melissa Boteach

Las repercusiones de la Gran Recesión se sentirán en las comunidades de todos los Estados Unidos mucho después de que comiencen a disminuir las cifras del desempleo. Además de los estragos que causa el desempleo en las familias, el desempleo prolongado desgarra la estructura social de comunidades y barrios enteros.

Los niños que sufren hambre durante una recesión tienen menos probabilidades de ser adultos productivos. La pérdida de ingresos por concepto de impuestos provoca que los estados y localidades recorten servicios públicos imprescindibles, lo que a su vez disminuye la calidad de vida de las comunidades locales.

Los despidos masivos de maestros debido a las crisis fiscales estatales afectarán a una generación entera de estudiantes. Y los jóvenes que no pueden encontrar trabajo descubrirán que las prolongadas interrupciones laborales que aparecen en sus historiales les seguirán durante sus carreras con la consiguiente disminución de los ingresos que obtendrán durante todas sus vidas.

Los números son alarmantes. En mayo, hasta un 46 por ciento de los desempleados han estado sin trabajo por más de 27 semanas. Pero estos problemas no están afectando a todas las comunidades por igual.

Existen disparidades dramáticas por concepto de raza, edad y hogares con un solo padre o madre. El desempleo general en mayo llegó al nivel inaceptablemente elevado del 9,7 por ciento, pero entre los afroestadounidenses la tasa de desempleo alcanzó la pasmosa cifra del 15.5 por ciento, entre los latinos fue del 12,4 por ciento, entre los hogares con un solo padre o madre fue del 11,6 por ciento y entre los jóvenes fue del 26,4 por ciento.

En resumen, el desempleo prolongado es un gran problema que exige grandes soluciones. La Ley Estadounidense de Recuperación y Reinversión del 2009, que fue aprobada por el Presidente Barack Obama en el 2009, fue un paso decisivo encaminado a evitar un desastre y ya ha salvado o creado más de 2 millones de empleos.

Pero en una economía que tiene que crear aproximadamente 11 millones de empleos para llegar al pleno empleo, serán necesarias medidas adicionales que vayan más allá de contar con la incipiente recuperación económica para crear empleos con más rapidez que lo previsto por la mayoría de los economistas.

Desafortunadamente, el Congreso se retiró para tomar el receso del Día de Recordación de los Caídos en las Guerras sin terminar su labor pendiente en relación con un proyecto de ley de empleos que habría salvado o creado más de un millón de empleos y habría brindado alivio a las comunidades más afectadas por la Gran Recesión.

Este proyecto de ley, denominado Ley Estadounidense de Empleos y Eliminación de Lagunas de la Ley Tributaria y de Prevención de la Tercerización (H.R. 4213) hubiera extendido los beneficios del desempleo hasta finales de noviembre, con lo que se hubiese estimulado la demanda de la economía y se hubiesen salvado cientos de miles de empleos en el sector privado.

Asimismo este proyecto de ley de empleos habría brindado financiamiento para 300.000 trabajos de verano, y extendido el programa llamado “Fondo de Emergencia de Asistencia Temporal a Familias Necesitadas (TANF)”, que está previsto que termine el 30 de septiembre de este año. A través de alianzas con el empresariado el programa habrá creado aproximadamente 185 000 nuevos empleos para los trabajadores desempleados por un largo período y trabajadores de bajos recursos cuando se cumpla el plazo previsto para su terminación.

Aunque estas disposiciones ayudarán a todos los estadounidenses, el proyecto de ley prestará una ayuda desproporcionada a los que han estado desempleados por un largo período y a las comunidades que han sido más afectadas por la Gran Recesión, al tratar algunas de las grandes disparidades generadas por el desempleo por motivos de ingresos y raza.

El proyecto de ley original había incluido otras dos disposiciones importantes que ofrecían alivio a las comunidades agobiadas por la recesión: subsidios para ayudar a los recién desempleados a costear los beneficios médicos que ofrece el programa de seguro de salud entre empleos COBRA, al igual que la ayuda financiera a los estados para preservar empleos y servicios críticos.

Sin los beneficios médicos del programa COBRA, los desempleados pasarán trabajo para ofrecerles cobertura básica de salud a sus familias. Y sin alivio financiero la economía podría perder más de 900 000 empleos en el sector laboral público y privado en los próximos meses a medida que los estados despiden a maestros, bomberos y agentes de policía, lo que socava la naciente recuperación económica.

Lamentablemente, estas medidas fueron eliminadas en el último momento debido a preocupaciones relacionadas con el déficit del presupuesto federal. El Senado ni siquiera llevó a votación el proyecto de ley, sino que por el contrario decidió tomarse el receso. Esto dejó plantados a los desempleados y a los empresarios locales en dudas en cuanto a si debían eliminar las oportunidades de empleo que se habían creado a través de los Fondos de Emergencia TANF.

Los temores al déficit se han apoderado del Congreso donde la mayoría insiste en que en tiempos de un creciente déficit no podemos darnos el lujo de realizar esfuerzos para crear empleos.

Pero el problema es que el lujo que no podemos darnos es el de NO invertir en crear empleos. El desempleo no sólo obliga a las familias y comunidades de todo el país a incurrir en gastos de largo plazo, sino que la pérdida de ingresos fiscales debido al alto índice del desempleo exacerba de manera considerable los problemas financieros de la nación. El problema no son los préstamos de corto plazo para estimular la creación de empleos, sino los déficits de largo plazo.

El Congreso debe enfrentar el déficit de largo plazo y el Presidente ya ha dado los pasos para iniciar ese proceso a través de la creación de una comisión del déficit. Pero el Congreso deberá invertir en la creación de empleos, por lo que a su regreso del receso el Senado está obligado a actuar con prontitud para aprobar la Ley Estadounidense de Empleos y Eliminación de Lagunas de la Ley Tributaria e incluir disposiciones como las de los beneficios médicos del programa COBRA y el alivio fiscal a nivel estatal. Los costos económicos y humanos del desempleo prolongado son sencillamente demasiado grandes como para que estas medidas sigan retrasándose aún más.

* * *

Melissa Boteach es Directora de Half in Ten: La Campaña para Cortar la Pobreza por la Mitad en Diez Años en el Center for American Progress Action Fund.

You must be logged in to post a comment Login