Anticorrupción

En un momento de dificultades económicas a nivel mundial, defensores de la anticorrupción en distintos puntos del planeta se reunieron esta semana en París para luchar contra la continuidad del saqueo en los países en desarrollo, apoyando las gestiones contra el robo de activos y los refugios seguros para el dinero mal habido.
“Cada año los países en desarrollo pierden miles de millones de dólares por actos de corrupción, dinero que encuentra refugio seguro en centros financieros internacionales”, afirmó Ngozi Okonjo-Iweala, directora gerente del Grupo del Banco Mundial. “Ello permite y promueve la globalización de la corrupción”.

Según estimaciones conservadoras, cada año se roban entre unos US$20.000 y US$40.000 millones de países en desarrollo mediante soborno, malversación de fondos y otras prácticas corruptas. Las oportunidades perdidas son enormes. El Banco Mundial sostiene que las naciones en desarrollo podrían utilizar US$20.000 millones para financiar la construcción de 48.000 kilómetros de caminos pavimentados de doble carril, proveer tratamientos esenciales para 120 millones de personas con VIH/SIDA durante un año entero u otorgar unos 50 millones de conexiones de suministro de agua a hogares.

“La corrupción debe erradicarse, igual que la violencia y los comportamientos brutales”, dijo Christine Lagarde, ministra de Economía, Industria y Empleo de Francia. “Es un problema de desarrollo económico”.

Lagarde y Okonjo-Iweala hablaron en una sesión especial de la conferencia, Eliminación de los refugios seguros: Un foro mundial para la recuperación de activos robados y el desarrollo, que se realizó el 8 y 9 de junio en París. La reunión fue patrocinada conjuntamente por la Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados (StAR, por sus siglas en inglés) —una asociación entre el Banco Mundial y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) — y el Gobierno de Suiza.

“Nunca se den por vencidos, sigan luchando”, pidió Lagarde en relación a la recuperación de activos robados y la necesidad de que la sociedad civil “continúe vigilando” para garantizar la transparencia y la responsabilidad. Asimismo, realizó un llamamiento para lograr más transparencia y regulación del sector financiero, un tema que fue ampliamente analizado durante la conferencia.

Varios participantes enfatizaron la necesidad de que las instituciones financieras garanticen medidas de diligencia debida eficaz y den pasos más proactivos para evitar el lavado de fondos corruptos. Además, señalaron que la corrupción es un impedimento fundamental para las inversiones y, por consiguiente, las empresas responsables deberían eliminar las prácticas corruptas.
Se solicitó también que los temas de corrupción y recuperación de activos robados se ubiquen en el centro de la agenda internacional, en especial porque los líderes del Grupo de los 20 (G-20) se reunirán a fines de junio de 2010 en Toronto, Canadá, para analizar la situación de la economía mundial y el desarrollo.

“Cuando se reúnan los dirigentes mundiales en el marco del G-20 y en otros foros en las próximas semanas para analizar la crisis económica, los planes de estímulo y la regulación financiera, el combate contra la corrupción y el robo de activos deberían ser una prioridad en su agenda”, dijo Okonjo-Iweala al comenzar la conferencia de dos días.

Resolver el problema del robo de activos “es muy importante para los países en desarrollo porque esta práctica desvía recursos que podrían utilizarse para buenos propósitos”, afirmó Jeffrey Thamsanqa Radebe, ministro de Justicia de Sudáfrica. “Necesitamos que se actúe de manera colectiva para garantizar que no existan refugios seguros para los delincuentes”.

Varios expertos afirmaron que la corrupción no es un problema restringido a los países en desarrollo, puesto que a menudo los bienes obtenidos a través de estas prácticas encuentran refugio seguro en los centros financieros de los países desarrollados. Los especialistas enfatizaron la necesidad de actuar de manera coordinada.
“Para que exista una práctica corrupta se necesitan dos personas por lo menos. No se puede hacer con uno mismo”, aseguró Mo Ibrahim, fundador de la Fundación Mo Ibrahim, que se ocupa de temas de gobierno en África.

La canciller suiza Micheline Calmy-Rey estuvo de acuerdo con esta apreciación.

“Porque todos somos parte del problema, debemos también ser todos parte de la solución”, dijo. “Debemos trabajar en conjunto para asegurar que la corrupción no siga menoscabando el desarrollo”.
Tanto Okonjo-Iweala como Calmy-Rey solicitaron a todos los países que ratifiquen la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC, por sus siglas en inglés).

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