Mayoría en Senado vota contra intereses especiales

Por Adrianna Quintero

Una mayoría en el Senado eligió votar esta semana contra los intereses especiales y por la salud pública rechazando la resolución de la senadora Lisa Murkowski (R, Alaska) que proponía eliminar la autoridad de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para reducir la contaminación del calentamiento global.

Incluso mientras el petróleo sigue fluyendo en el Golfo, Murkowski y otros 46 senadores, entre ellos el senador de la Florida, George LeMieux, votaron a favor de beneficiar a las grandes petroleras y contra la salud pública y nuestro bienestar económico.

La resolución de Murkowski ha sido una peligrosa distracción desde el principio ya que proponía rechazar estudios científicos que demuestran el impacto que el dióxido de carbono produce a la salud pública, revertir el dictamen de la corte suprema que determinó que la EPA debe reglamentar los gases de invernadero y prohibir la reglamentación sobre los gases de combustión emitidos por los automóviles, revirtiendo también medidas para ahorrar gasolina.

En lugar de permitir que las empresas contaminadoras se reglamenten a sí mismas, como lo hacia la British Petroleum, el Senado afirmó que la EPA debe utilizar el mismo modelo que usó para reducir el plomo, la lluvia ácida y los productos químicos que crearon el agujero del ozono, para controlar las emisiones de carbono.

Esto es lo que está pidiendo el público estadounidense.

Una reciente encuesta de las universidades de Yale y George Mason muestra que un 77 por ciento de los estadounidenses apoyan la reglamentación del dióxido de carbono como contaminante.

Afortunadamente, la mayoría del Senado eligió ejecutar su mandato y representar al público en vez de a las grandes petroleras.

Este voto representa un voto por un futuro de energía limpia y contra los combustibles fósiles contaminantes del pasado; por la ciencia y contra aquellos que niegan la ciencia, pero más que todo, por los niños y la salud y el futuro de nuestras comunidades.

Gracias a aquellos en el Senado, que tuvieron la fortaleza de votar con conciencia en vez de por política, podremos seguir controlando los gases nocivos que emanan de nuestros automóviles y podremos ahorrarnos gasolina.

Si calculamos que cada galón de gasolina nos cuesta un promedio de 3 dólares, se calcula que este voto contra Murkowski permitirá que los consumidores ahorremos más de 57 millones de dólares ya que esta propuesta hubiera sacrificado ahorros de combustible equivalentes a 455 millones de barriles de petróleo.

Este no es el momento para proteger a los contaminadores. Lo que necesitamos ahora es liderazgo que proteja nuestra salud y nuestro medio ambiente, y que impulse nuestra economía en vez de garantizar mayores ingresos a empresas contaminadoras. Necesitamos que el Senado apruebe legislación de energía limpia y clima que nos lleve hacia un futuro de energía limpia, sana, segura e inagotable y que genere buenos empleos que nos beneficien a todos.

* Adrianna Quintero es la directora de La Onda Verde de NRDC (Consejo de Defensa de los Recursos Naturales)

www.laondaverde.org

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