Pronóstico Millonario

Por José Manuel Ortiz Benítez

Blanquita, como le llaman en su tierra natal, no entiende de especulación a corto plazo, ni de cláusulas contractuales leoninas. Blanquita, tampoco entiende de lo que ocurre en la elite del fútbol mundial, esa pasión que mueve una cantidad indecente de dinero.

La noche del 29 de mayo de 1998, Blanquita se metió a la cama intranquila, pensando en las cosas que podría hacer si fuera millonaria.
Desde un punto de vista técnico, no se entiende lo que Blanquita fue capaz de hacer la mañana siguiente, en Santiago Texacuangos, San Salvador, El Salvador. Blanquita se levantó de su cama y rellenó una boleta deportiva que tenía sobre la mesa.

Sobre esa boleta, Blanquita acertó todos y cada uno de los resultados del mundial de Francia 98, seis semanas antes de que ocurrieran. Primero, octavos de final, después, cuartos de final, luego, la semifinal y, por último, la final entre Francia y Brasil.

En total, Blanquita acertó, los marcadores de los últimos 15 partidos del mundial, todos seguidos, un acontecimiento inaudito, sin precedentes, estadísticamente imposible en las apuestas deportivas.

Es surrealista acertar 15 resultados de fútbol seguidos en un mundial, donde la secuencia de resultados anteriores afecta la secuencia de resultados posteriores y donde cada evento (partido) tiene dos variantes (equipo) y donde cada variante puede tener un resultado propio entre 0 y, digamos, 10, que es el máximo número de goles realizados en un mundial, que casualmente se dio entre Hungría (10) y El Salvador (1) en el Mundial de España 82.

Si el resultado de los partidos fuera un simple, (1) gane, (2) derrota o (X) empate, las probabilidades de acierto para Blanquita hubieran sido 1 probabilidad frente a 43 millones. Pero lo que Blanquita hizo fue infinitamente más difícil, acertó Alemania 2, México 1; Nigeria 1,Dinamarca 4; Inglaterra 2, Argentina 2; y así hasta llegar al décimo quinto partido consecutivo del Mundial Francia 98.

El sorteo, promovido por el Grupo de Noticias Dutriz, tenía trampa, era un cebo para aumentar las ventas. Por eso se hacen estos concursos, porque son inalcanzables para las masas y muy rentables para los promotores. Los organizadores ponen un anzuelo de varios millones de dólares como premio, sin prever los recursos económicos para el posible ganador porque saben de antemano que nadie puede ganar, el acierto es matemáticamente demasiado complicado.

Al concurso se le bautizó como “Pronóstico Millonario”. En el fondo era “un Pronóstico Imposible”. Pero, Blanquita lo batió, sentada tomándose una taza de café, un sábado por la mañana.

Después de rellenar la boleta, Blanquita se fue a visitar a su madre en una zona rural del departamento de San Vicente en la zona central deEl Salvador. En el camino, paró por la ciudad a depositar la boleta en las instalaciones previstas por el organizador.

La dependienta, desprendió la hoja original para el archivo del organizador y le entregó la copia de carbón a Blanquita, con el sello original de la promotora que ponía en tinta azul “La Prensa Gráfica”, una fuerte empresa de comunicación del Grupo Dutriz.

Blanquita guardó su copia en un lugar seguro, la muchacha tenía una leve corazonada.
Después de la emoción de los 14 partidos acertados consecutivamente a lo largo de dos semanas, llegó la final en Saint-Denis, en los alrededores de París. En el césped, aparecieron Francia y Brasil.
Francia parecía que iba a ganar, pero nadie sabía por cuánto, tampoco se sabía por cuánto iba a perder Brasil. Sólo Blanquita.

El 12 de julio de 1998, Zidane metió los dos primeros goles y Petit se encargó de meter el tercero en un Saint-Denis de ensueño para la hinchada gala, comandada por el ex presidente Jacques Chirac y MichelPlatini. El resultado final fue 3 para Francia y 0 para Brasil, tal como lo había pronosticado Blanquita en su casa de Santiago Texacuangos, el 30 de mayo de 1998.
Al final del partido, Blanquita estaba feliz, 10 millones de colones era una buena razón para estar feliz, pero la alegría sólo le duraría 4 días.

El 16 de julio de 1998, humilde, tímida, con aire provinciano, Blanquita se presentó a reclamar su dinero en las instalaciones del Grupo Dutriz en Antiguo Cuscatlán, en el departamento de La Libertad.

Tres tipos avispados con corbata —un técnico, un abogado y un auditor— salieron al paso a inspeccionar la boleta que Blanquita llevaba bajo el brazo. Vamos a sacarle una copia y compararla con la boleta original le soltaron.

“No puede ser” fue la frase que transmitieron esa misma tarde, entre asombro e incredulidad, los señores de corbata a José Roberto Dutriz, presidente el Grupo Dutriz, nieto del legendario José Dutriz de principio del siglo XX.

El 20 de julio de 1998, el Sr. Dutriz pidió a la junta de accionistas de la empresa Hermanos Dutriz, S.A. de C.V. acordar la fórmula para hacer frente al pago de los 10 millones de colones que reclamaba Blanquita por la ventanilla.

Dos días después, inexplicablemente, los Hermanos Dutriz, entre asesores legales, abogados y consultores, acordaron no pagar ni un sólo centavo a Blanquita y procedieron a una maniobra arriesgada: primero, presionaron a la ganadora del premio a firmar una descarga legal, a excluirla de los procedimientos de auditoria e inspección de boletas y después emprendieron una insostenible batalla legal en los juzgados, que sólo podían mantener a base de influencia y de compra de voluntades en el sistema judicial salvadoreño, que se presta mucho a este tipo de movidas.

A finales de 1999, el Grupo Dutriz sorprendentemente consiguió que un juez de la Cámara Primero de lo Civil en San Salvador revocara una sentencia condenatoria del Tribunal de Primera Instancia de lo Mercantil que obligaba al Grupo a pagar 10 millones de colones más los intereses anuales acumulados, por la promoción del evento denominado “Pronóstico Millonario”.

El razonamiento del juez de la Cámara de lo Civil fue pasmoso. Puesto que no existe copia original de la boleta depositada, se dirime la obligación del organizador a proceder al pago a la demandante. Con este razonamiento, cualquier organizador podría quitarse de encima la obligatoriedad de pagar simplemente destruyendo la copia original que conserva en su archivo. Es decir, el juez defendía la tesis: “destruya la copia original y no pague nada”.

En el año 2001, el caso finalmente fue a parar a las manos de La Sala de lo Civil de la Corte Suprema de Justicia. Ahí Blanquita, sufrió otro traspié: los magistrados del máximo tribunal, al no encontrar argumentos jurídicos para salvar del pago al Grupo Dutriz sencillamente sepultaron el caso debajo de una montaña de papeles en el sótano de la corte.

Al ver que su caso no salía del hoyo en el sótano, Blanquita se puso a estudiar abogacía para defender su causa con mayor eficacia y poner al descubierto la corrupción reinante en la Corte Suprema de Justicia Salvadoreña.

En el 2008, después de una larga espera, la Sala de lo Civil examina el caso de Blanquita y le da la razón.

Al conocer el veredicto de la Sala de lo Civil, los hombres de corbata del Grupo Dutriz se emplean a fondo de nuevo y apelan la decisión, esta vez alegando “amparo” ante la Sala de lo Constitucional, pero ahí ya no hay amigos, ni posibilidad de compra de voluntades, 4 de los 5 miembros elegidos por la Asamblea Legislativa en julio de 2009 habían ido a parar a la Sala de lo Constitucional, 4 mosqueteros de la justicia a prueba de balas.

En una votación hecha pública el 18 de mayo de 2010, la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia de El Salvador ratificó la decisión anterior de la Sala de lo Civil que obliga a las Sociedades Dutriz Hermanos, Sociedad Anónima de Capital Variable; y Therson, Sociedad Anónima de Capital Variable “a cumplir con la prestación ofrecida en el sorteo ‘Pronóstico Millonario’”. La beneficiaria de la prestación es Blanca Estela RenderosEstupiñán, Blanquita, de Santiago Texacuangos.

La decisión de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia fue de 4 a 1. Los magistrados que votaron a favor de ratificar el caso de Blanquita fueron José Belarmino Jaime, Florentín Meléndez Padilla, Edward Sidney Blanco y Rodolfo Ernesto González Bonilla, curiosamente los 4 caballeros que entraron a la Corte Suprema de Justicia en julio de 2009. El magistrado que votó en contra fue el señor José Néstor Mauricio Castañeda Soto, el magistrado del régimen anterior.

Por orden del máximo órgano judicial salvadoreño, ahora Blanquita debe recibir de forma inminente, sin posibilidad de apelación, 2 millones de dólares, en las condiciones y formas que ella estime conveniente. Es un golpe duro al Grupo Dutriz que puede deteriorar más el modelo de negocio de La Prensa Gráfica, que navega, como el resto de medios, en unas aguas cada vez más turbulentas y menos rentables.

La decisión de la Corte supone no sólo hacer entrega justa del premio deportivo más grande jamás visto en la historia de El Salvador, sino también el principio de una nueva era para la Justicia Salvadoreña.

12 años han pasado desde la final Francia 98 , desde entonces el Grupo Dutriz no ha vuelto a sacar la idea del “Pronóstico Millonario” en ningún mundial. Blanquita, por su parte, tiene pensado cobrar cuanto antes su dinero y darse un viaje por el Mundial Sudáfrica 2010.



* José Manuel Ortiz Benítez es editor de Salvadoreños en el Mundo

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