Vehículo de lujo gratis en El Salvador

Por Manuel García

Hay cosas increíbles. En un país pobre como El Salvador, dónde la mayoría de gente no puede llegar a fin de mes, la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa decide gastarse más de $800,000 para comprarse 12 vehículos de lujo.
Lo increíble del caso es que cada miembro de la Junta Directiva ya tiene asignado un vehículo oficial, posiblemente, mejor que cualquier vehículo que pueda conducir el salvadoreño promedio.

¿Imagínese, si hay que gastar casi un millón de dólares para renovar cada cuatro años la flota vehicular de la Junta Directiva de la Asamblea legislativa?

El diputado por el FMLN, Sigfrido Reyes, primer vicepresidente de la Asamblea Legislativa, y “representante del pueblo”, no considera un excesivo y abusivo uso de poder al pedir a los contribuyentes que le financien un coche de lujo, que cuesta más de $66,666.00.

Es aquí dónde estos políticos demuestran poca sensibilidad con los problemas que tenemos los salvadoreños.

La mayoría de salvadoreños, si tienen un vehículo, le alargan la vida, y lo mantienen 10 y hasta 20 años. Obviamente, si todo fuese gratis, y no costase nada, entonces, les gustaría conducir un todoterreno, un 4X4, o si es posible, un Mercedes Benz. Pero, la realidad es que el salvadoreño promedio tiene que trabajar más de 15 años, y solo ganar parar pagar la cuota, y no comer ni pagar su casa, para pagarse un coche como el que se han autoregalado los honorables señores de la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa.

Es necesario preguntarse si es ético que, mientras la gran mayoría de nuestra gente no puede llegar a fin de mes, los políticos despilfarren el dinero público, dinero que todos los salvadoreños tendremos que pagar.

Alguien dirá que la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa tiene todo el derecho de tener vehículos nuevos para poder representar bien al pueblo. Por ejemplo, el diputado por ARENA, Alberto Romero, y cuarto vicepresidente del órgano legislativo, mantiene que: “La Asamblea Legislativa necesita renovar su flota, nosotros como diputados trabajamos en el campo y andamos de arriba para abajo”.

Le recomiendo al señor Romero que, con el salario que le pagan, compre un vehículo, el más barato, y demuestre que es posible llegar a todo El Salvador con nuestro propio esfuerzo. Es así como demostrará que en verdad no necesita vivir de la política, sino que vive para la política.

El historiador Lord Acton (1832-1902) advirtió a sus estudiantes y sus lectores que “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Este es el caso de la clase política salvadoreña cuando sus líderes actúan como gangsters, sin importarles las opiniones de la gente.

Decir, como ha manifestado Guillermo Gallegos, del Partido GANA, que la flota vehicular “estaba deteriorada y ya no tenía vida útil, habían pasado seis años desde que se compraron”, es insultar la inteligencia de la gente.

Aún más, como reírse en nuestras caras, Gallegos sostiene, con untono de picardía, que: “Yo no creo que es un despilfarro, es dinero que se presupuesta con un año de anticipación”.

¿En que planeta vive? El despilfarro es gastarse el dinero que no se tiene, es hipotecar a todos los salvadoreños para pagarle a usted un coche de lujo, cuando bien puede alargar la vida de su vehículo oficial por los menos dos años más.

Obviamente, la Junta Directiva de la Asamblea Legislativa no es el único órgano del Estado que ha ido en un “shopping spree”, o una juerga de compras con la tarjeta de crédito al límite. El Estado salvadoreño necesita racionalizar los gastos. Invertir dinero en educación, salud, en mejorar nuestro sistema de transporte público, debe ser una prioridad. Los pocos recursos que tenemos deben ser destinados para luchar contra el hampa del crimen organizado que detiene nuestro progreso.

El Salvador no podrá salir de la pobreza cuando los líderes políticos creen que tienen el derecho de hipotecar nuestro futuro despilfarrando el dinero con caprichos banales, es decir, un coche oficial de lujo cuando el que tienen, 6 años de antigüedad, bien puede tener una prolongada vida útil, incluyendo dos años más.

Si, el concesionario ha vendido 12 vehículos de lujo, y así podemos decir que la venta de vehículos de lujo ha aumentado en El Salvador. Es decir, tenemos que celebrar que nuestros representantes políticos se pueden dar el lujo de conducir un todo terreno que cuesta casi 67,000 dólares. Desgraciadamente, esto no hará que El Salvador sea un mejor país.


* Manuel García es columnista colaborador de Salvadoreños en el Mundo

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