Pocahontas peruana se roba el show

La reunión entre el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su colega peruano Alan García, pactada para después de las 5 de la tarde del 1 de junio estaba destinada prácticamente al olvido.

Sin ningún anuncio oficial ni un importante acuerdo bilateral, el encuentro era básicamente para afianzar las relaciones y mostrar a Perú como un modelo de desarrollo económico en la región pese a la recesión global que afectó principalmente a las economías más avanzadas.

Sin embargo, frente a la Casa Blanca, la actriz alemana de raíces peruanas Q’Orianka Waira Qoian Kilcher se las ingenió para captar la atención de la prensa internacional y robarse el show al encadenarse en las rejas de la Casa Blanca y cubrirse de pintura negra.

Q’Orianka Kilcher es hija de un artista de la etnia quecha huachipaeri – de quien se separó a los dos años – y de la activista suiza Saskia Kilcher, quien la acompañó en la protesta en Washington.

La actriz, que interpretó a “Pocahontas” en el filme “Un Nuevo Mundo” (2005), protestó al cumplirse un año del choque entre policías y nativos amazónicos en la localidad de Bagua, que cobró la vida de 23 policías y diez civiles, la mayoría nativos amazónicos. Un policía sigue desaparecido.

Q’Orianka Kilcher había viajado días antes a Perú para solidarizarse con el dirigente indígena Alberto Pizango Chota, presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (AIDESEP), quien regresó al país tras un exilio en Nicaragua.

Aún está pendiente de promulgación la ley de Consulta Previa con los pueblos indígenas para proyectos de desarrollo, a fin de evitar ese tipo de choques con quienes son los verdaderos propietarios ancestrales de las tierras con riquezas petroleras y gasíferas.

La imagen de la actriz de origen peruano bañada de tinta negra trae la imagen de la necesidad de mayores regulaciones en la explotación de recursos naturales, tomando en cuenta el derrame descontrolado de petróleo en el Golfo de México que fluye de un pozo submarino roto desde el pasado 20 de abril.

El impacto ecológico ya se ha sentido en la muerte de 280 tortugas marinas y 38 delfines en esa región, además del impacto en la pesca, el turismo y la salud de los habitantes, principalmente en las costas del estado de Louisiana.

El gobierno de Perú debe tener eso muy en cuenta a la hora de firmar contratos con grandes firmas transnacionales que muchas veces están más interesadas en el lucro que en la protección ambiental.MLUSAMLUSA

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