Nota sobre congregación de evangelización de pueblos

“Ante las noticias que desde hace algún tiempo siguen difundiéndose sobre la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, conocida antes como De Propaganda Fide, se juzga necesario recordar algunos datos objetivos para tutelar la buena fama de este importante organismo de la Santa Sede y de la Iglesia Católica.

La Congregación es el órgano que tiene la tarea de dirigir y coordinar en todo el mundo la obra de la evangelización y la cooperación misionera.

Su fin primero y fundamental es por lo tanto guiar y sostener a las Iglesias jóvenes, situadas en territorios de reciente o escasa evangelización, territorios que por larga tradición están sujetos a la competencia del dicasterio, en todos los aspectos de la vida eclesial. Con ese motivo, coordina la presencia y la acción de los misioneros en el mundo, presenta al Santo Padre los candidatos al episcopado, tiene la responsabilidad de la formación del clero local, de los catequistas y de los agentes pastorales.

Esta función de orientación es ejercida en su alto nivel por los miembros de la Congregación, en su mayoría cardenales, muchos de los cuales provienen de los mismos países de misión, que se reúnen periódicamente. En la gestión ordinaria, este dicasterio está dirigido por el cardenal prefecto y por otros superiores, según las respectivas funciones.

Para llevar a cabo su tarea, la Congregación dirige y mantiene en Roma una serie de estructuras al servicio de la formación, entre las que destacan la Pontificia Universidad Urbaniana , (que este año tiene alrededor de 1.400 estudiantes) y diversos colegios, en los que estudian actualmente 150 seminaristas, 360 sacerdotes, 150 religiosas y fieles de los cinco continentes.

Esta vasta obra, que requiere una cantidad consistente de recursos financieros, constituye solamente una parte de la labor de la Congregación. Se sabe que cada año entrega a las Iglesias de los territorios sujetos a esta Congregación (1.080 circunscripciones) un subsidio financiero ordinario, que en muchos casos representa la principal o una de las principales fuentes de ingresos para las diócesis, los vicariatos apostólicos, las prefecturas, las missiones “sui iuris”, etc. A esto hay que añadir que el dicasterio envía subsidios anualmente para la formación del clero local, que para la Santa Sede es la herramienta indispensable para el crecimiento y la madurez de estas Iglesias, que son una de las realidades más vitales y prometedoras para el futuro de la Iglesia .Gracias a la ayuda de la Congregación y de otras innumerables obras de apoyo a las misiones por parte de católicos de todo el mundo un notable número de sacerdotes, seminaristas y otros agentes de pastoral pueden estudiar en Roma, junto al Sucesor de Pedro. (…).

Además de todo lo anterior se distribuyen anualmente una cantidad de ayudas para proyectos destinados a la construcción de nuevas iglesias, instituciones pastorales, obras de alfabetización, en particular en favor de la infancia, (…) a menudo en las regiones más pobres del mundo. Estas iniciativas y muchas otras están promovidas y coordinadas por las Obras Misionales Pontificias, en el seno del dicasterio. Si se considera la relación entre la cantidad de las personas comprometidas y los recursos distribuidos, se verifica fácilmente que los costes de gestión son muy inferiores a cualquier organización internacional empeñada en el campo de la cooperación.

La Congregación para la Evangelización de los Pueblos obtiene sus recursos principalmente de la colecta de la Jornada Misionera Mundial , totalmente distribuida trámite las Obras Misionales Pontificias nacionales y, en segundo lugar, por los beneficios de su propio patrimonio financiero e inmobiliario. Este patrimonio se ha formado a lo largo de decenios gracias a las numerosas donaciones de benefactores de toda condición social, que han querido dejar parte de sus bienes al servicio de la causas de Evangelización.

Valorizar este patrimonio es un deber muy comprometido y complejo, que debe estar avalado por personas expertas en su perfil profesional y que, como todas las operaciones financieras, pueden estar expuestas también a errores de valoración y a las fluctuaciones del mercado internacional.

Por medio de la gestión administrativa y de la creciente generosidad de los católicos, este patrimonio ha continuado creciendo. Al mismo tiempo, en el curso de los últimos años, se ha tomado conciencia de la necesidad de mejorar sus beneficios y con este fin se han instituido estructuras y procedimientos que garanticen una gestión profesional y en la línea de los estándares más avanzados.

Con esta nota se quiere recordar a todos la identidad, el valor y el significado profundo de una institución vital para la Santa Sede y para toda la Iglesia Católica , que responde al mandamiento de Jesús: “Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a todas las criaturas”. La Congregación ha merecido y merece el apoyo de todos los católicos y de cuantos se interesan por el bien del ser humano y de su desarrollo integral”.

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