Obama traza la línea en inmigración


El presidente Barack Obama trazó la semana pasada la línea con respecto a la urgencia de una reforma migratoria que asegure las fronteras y permita la legalización de unos 11 millones de indocumentados.

En su discurso en la Universidad Americana, Obama también rechazó la ley antiinmigrante SB1070 de Arizona que criminaliza la presencia de los indocumentados, la cual entrará en vigor a fin de mes a menos que sea impugnada en las cortes.

El presidente fue claro sobre la necesidad de que 11 senadores que en 2007 apoyaron una reforma migratoria, hagan ahora un nuevo intento, pero no estableció ningún plazo para alcanzar ese objetivo.

Influyentes senadores republicanos como John McCain y Jon Ky, ambos de Arizona, así como Lindsey Graham, de Carolina del Sur estarían dispuestos a apoyar una reforma migratoria integral comenzando primero por el control fronterizo.

“Podemos tener segura la frontera. Jon Kyl y yo tenemos un plan de diez puntos. Podemos asegurarla y luego avanzaremos con una reforma migratoria integral”, declaró McCain el domingo a la cadena ABC.

Ese es precisamente lo que propusieron en abril pasado los senadores demócratas, que la seguridad fronteriza como condición para impulsar luego un plan de legalización. Esa propuesta, sin embargo, carece de apoyo republicano.

Este es el momento de liderazgo del presidente Obama para impulsar un acercamiento entre demócratas y republicanos, a fin de lograr un cambio al disfuncional sistema de inmigración.

Los republicanos tienen mucho que perder con el voto hispano en los comicios de medio ciclo en noviembre, en caso de que persistan con su obstruccionismo. “Si mi partido no apoya la idea de que el gobierno debe hacer algo (…) entonces estamos en problemas por un largo tiempo con la comunidad hispana”, reconoció el senador Graham.

Los demócratas también podrían sufrir una erosión del voto hispano, que le puede costar el control de ambas cámaras del Congreso, lo cual dificultaría aún más la agenda política de Obama.

El apoyo de los hispanos a Obama bajó a un 57 por ciento en mayo, en comparación con el 69 por ciento registrado en enero y el 64 por ciento en febrero, mientras que el apoyo al presidente se mantuvo estable entre blancos y negros, según una encuesta reciente de Gallup.

Una reforma migratoria todavía es posible, porque todos reconocen que es insostenible la situación actual, que contradice las tradiciones de compasión de un país fundado por inmigrantes.

Desde el púlpito de la Casa Blanca, Obama hizo un llamado valiente a la reforma migratoria, que ha dado nuevas energías a la cada vez más extensa coalición pro-inmigrante compuesta por empresarios, religiosos, activistas, sindicalistas y líderes comunitarios.

MLUSAMLUSA

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