El Salvador: A rezar y que sea lo que Dios quiera

En caso de que el problema de la violencia endemoniada que vive El Salvador se deba a nuestra falta de devoción por el rezo matutino o la lectura diaria de la Biblia, la Asamblea Legislativa salvadoreña —aun arañando la libertad de culto en nuestra Constitución— estaría acertando de lleno en el problema, al imponer, todas las mañanas en las escuelas públicas, una ración de 7 minutos o más de lecturas bíblicas a nuestros jóvenes.

Pero la medida no la entiende ni Dios, ni sus máximos representantes en la tierra.

“La lectura bíblica obligatoria en las escuelas no promoverá la paz como se cree, sino la división y la lucha religiosa”, declaró el máximo representante de Dios en El Salvador, el arzobispo José Luis Escobar Alas.

¿Lectura obligada de la Biblia como herramienta gubernamental para combatir el crimen y la violencia?

La autoría de esta nueva ley, aprobada por los partidos PCN, ARENA, GANA, PDC, y el Grupo Independiente, corresponde casi exclusivamente al Sr. José Almendáriz, ex militar en los años 80s., ahora diputado por el PCN y devoto incondicional de Jehová.

En su día, el Sr. Almendáriz atravesó por una metamorfosis personal profunda, pasó de dormir con la tensión del fusil sobre el pecho a la seguridad y protección que ofrece la Santa Biblia bajo la almohada.

De ahí que el Sr. Almendáriz crea, de verdad, que la solución a nuestro principal problema —ante la incapacidad del Estado, según él— pueda estar escondida en los pasajes contenidos en el interior de las Santas Escrituras.

Hay que tener fe, dice el Sr. Almendáriz. “Todo ello (violencia-crimen-inseguridad) podrá superarse si reconocemos que debería existir una formación moral, tomando como base la lectura de la Santa Biblia”.

Con el decreto aprobado el jueves 29 de junio de 2010 por la Asamblea Legislativa salvadoreña, la lectura de la palabra divina para nuestros jóvenes pasa de ser un acto de fe a uno de cumplimiento sistemático y obligatorio.

“Se instruye la lectura de pasajes de la Biblia diaria y sistemática en todos los centros educativos del país durante por lo menos siete minutos, previo inicio de actividades académicas de la jornada matutina, vespertina o nocturna, sin entrar en ningún comentario religioso, sectario ni denominacional”, dice el primer artículo del decreto ley aprobado.

Según el artículo 3 del real decreto, todos los usuarios del sistema escolar y educación pública que no quieran asistir a la lectura de la Palabra de Dios tendrán que comunicarlo “por escrito” a los directores de los centros escolares para quedar exentos de la obligación.

Este artículo podría potencialmente excluir al 17% de jóvenes salvadoreños que no pertenece a la gran familia de la Iglesia Católica Apostólica Romana.

La medida busca regenerar los valores éticos y morales perdidos en nuestra juventud a través la escucha obligada de la Palabra del Misericordioso.

El objetivo final: bajar los niveles de violencia que afectan nuestro país.

¿Cuál será la opinión del Dios de Abraham sobre esta interesante propuesta?

¿Y usted, qué opina?

¿Acción de fe genuina y verdadera para que el Rey Supremo se apiade de nosotros, los que aun seguimos vivos o una muestra más de impotencia de sus señorías en la Asamblea Legislativa ante la desesperación de un problema que tiene al país postrado boca abajo?

A rezar se ha dicho y que sea lo que Dios quiera.

José Manuel Ortiz Benítez es Editor de Salvadoreños en el Mundo

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