La mudez del caballo y el oso

Por Rafael Prieto Zartha

Al llegar al aeropuerto de Denver lo recibe a uno la figura de un colosal caballo azul, que brioso relincha parado en dos patas, y después de 30 millas de recorrido en auto, cuando se arriba al centro de convenciones, el encuentro es con un descomunal oso también turquí, de varios pisos de estatura, que aparenta tener toda la fuerza para sostener el edificio.

En esa ciudad, capital del estado de Colorado, pasé una de las últimas semanas de junio en las que el mundial de fútbol y el tema migratorio arrancaron mi atención durante la Conferencia Anual de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos (NAHJ).

El diario Denver Post patrocinó a sesión de apertura: “Latinos: ¿Los nuevos demonios? La necesidad de una cobertura precisa para terminar con el odio”. No obstante, el panel que tenía por objeto analizar la áspera situación que afronta la comunidad hispana por el actual ambiente antiinmigrante estuvo marcado por la recalcitrante posición contra la “inmigración ilegal” del ex gobernador demócrata de Colorado, Richard Lamm.

En su aparición, la principal oradora de la convención, la secretaria de Trabajo, Hilda Solís, reiteró el compromiso de la administración del presidente Barack Obama con la reforma migratoria. Contó que en sus conversaciones con el mandatario, este le ha dicho que “el actual sistema (de inmigración) no debe tolerarse”.

Sin embargo, el posterior debate noticioso de medio día: “Política de la reforma migratoria en 2010” quedó signado por la aparición vía Skype de Steve Camarota, del antiinmigrante Centro de Estudios de Inmigración (CIS).

Sonriendo, Camarota propuso sagazmente intercambiar la Dream Act, que legalizaría a los estudiantes que no tienen estatus, por el proyecto Save Act del congresista demócrata de Carolina del Norte, Heath Shuler, que formula un agresivo conjunto de medidas restrictivas, incluyendo la verificación de estatus a través del sistema E-Verify y la contratación de seis mil nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza.

Durante la ceremonia de inducción al Salón de la Fama de la NAHJ, la presentadora de televisión de Dallas, Gloria Campos, una de las homenajeadas, se refirió a la responsabilidad de los periodistas latinos de reportar sobre asuntos trascendentales como la ley SB 1070 de Arizona.

Por su parte, el otro honrado con la distinción, Ray Suarez, de The News Hour de la cadena PBS, recordó como en sus años de reportero de televisión en Chicago fue el primero en entrevistar a un joven y prometedor político llamado Barack Obama.

De la convención también quedó la constancia de un llamado de la NAHJ para que el Departamento de Justicia actúe contra la SB 1070 que no satisfizo a todos los afiliados.

Yo había llegado a Denver embriagado de entusiasmo con el triunfo de la Selección de Estados Unidos sobre Argelia y me fui abrumado de tristeza por la derrota ante Ghana.

Con lo primero que me topé en el vecindario en el que he estado radicado en Washington fue con el cartel de campaña de Obama, azul añil como el caballo y el oso de Denver, y me entró un gran desasosiego.

Días después me tocó ver y escuchar el discurso del presidente sobre inmigración, por internet, a la intemperie, sentado en una banca de la Universidad Americana, agobiado por el calor y los ruidos producidos por los motores de vehículos y los transeúntes.

Mientras que Obama hablaba dentro del Atrio de la Escuela de Servicio Internacional, afuera por las sendas adoquinadas del recinto universitario caminaban trabajadores hispanos que platicaban alegremente de su día con una modulación altisonante.

Cuando el presidente terminó su alocución, mi alma imploraba que el mandatario y los legisladores federales de ambos partidos mostraran el arrojo y la bravura que proyectan las macro esculturas inmóviles del caballo y el oso para actuar sobre un tema del que tanto han hablado y que atañe a tanta gente.

Rafael Prieto Zartha es un periodista independiente radicado en Carolina del Norte

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