Examiner vs CASA de Maryland

Con un provocativo titular y una foto que cubren tres cuartas partes de su portada en la edición de este lunes, el conservador diario The Examiner pone en tela de juicio las actividades políticas de CASA de Maryland, una de las organizaciones latinas más prominentes y luchadores en la región metropolitana de Washington.

Desde el mismo titular es fácil advertir gestos tendenciosos: “Grupo con fondos públicos incursiona en política”, como si las actividades inherentes a la Casa no fueran de esa naturaleza, como si todo grupo similar (sin fines de lucro) estuviera impedido de ejercer cierta tipo de vida política.

El subtitular no es menos escandaloso: “Licencias de conducir a indocumentados, uno de sus propósitos”. La foto, borrosa, indigna de una buena portada, muestra al director frente a un micrófono, pero ni siquiera lo identifica por su nombre: Gustavo Torres. Además, dice que es una “foto cortesía”, peor, no indica de quién.

El primer párrafo en la nota en páginas interiores no pudo ser más alarmante, como si se tratara de dar cuenta de un rotundo fraude o una gran revelación.

Escribe el reportero Brian Hughes: “CASA de Maryland, una organización de abogacía que recibe millones de dólares con fondos de los contribuyentes, ha empezado una organización política para respaldar candidatos por-hispanos… hecho que, según algunos críticos, oscurece la demarcación entre su misión como grupos sin fines de lucro y la incursión al activismo político”.

Una lectura atenta de la secuencia de la nota resalta que se confunden y mezclan datos y circunstancias.

Por ejemplo, aunque este grupo recibirá más de dos millones en fondos gubernamentales, poco más de la mitad provenientes del Condado de Montgomery, la nota no tiene más remedio que reconocer que estos fondos no tiene relación con “CASA en Acción”, que es un programa de acción política financiado por sus miembros.

Según Kim Propeack, organizador comunitario, Casa en Acción tiene cinco mil miembros y cada uno paga una cuota de nueve dólares al año.

También reconoce la nota que, según comentarios de expertos en el mundo de los grupos no lucrativos, la fundación de “CASA en Acción” no viola ninguna ley federal en tanto no se destinen fondos públicos para efectos políticos, como ha sido el caso, y siempre y cuando se separen la cuenta que corresponden a CASA de Maryland y a “CASA en Acción”, tal como se ha reiterado.

Entonces, si no hay ninguna violación a las leyes, ni presunciones de que fondos públicos se han utilizado o podrían ser utilizados en su ala política, ¿cuál es la base de esta nota de gran portada? ¿De qué se le acusa a CASA de Maryland o de que se pretende acusarla?

Sin embargo en la susodicha nota se puede leer esta insólita cita: “Creo que la era de CASA de Maryland como entidad de servicio ya murió… No deberíamos darles más dinero”. Lo dice Brad Botwin, director de un grupo “anti-ilegales”, cuyo nombre lo dice todo: “Salvamos a Maryland” (Help Save Maryland).

Aunque la nota está salpicada de referencias positivas al trabajo de la Casa, en la mayoría de los párrafos saltan los peros, las dudas y los cuestionamientos, reforzando constantemente su tufillo tendencioso.

CASA de Maryland se ha destacado por su pujante y exitosa lucha a favor de los latinos. Actualmente opera cinco centros de trabajo que proporcionan asesoría y trabajo a miles de inmigrantes. Un ejemplo de sus numerosos progresos es que recientemente abrió un centro multicultural con un costo de casi catorce millones de dólares.

Su director, Torres, de Colombia, es uno de los más reconocidos líderes en la región, con más de 20 años de servicio en su grupo.

Se estima que en el Condado de Montgomery hay más de 150 mil latinos, o el equivalente al 15 por ciento de la población.

MLUSAMLUSA

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