El sida sigue vivo

Por Luisa Fernanda Montero

Esta es una verdad que a veces, por evidente, se olvida. Pero el sida sigue vivo y es una amenaza para todos.

A propósito de la nueva estrategia de la Casa Blanca en la lucha contra e sida, que busca reducir en un 25 por ciento los contagios de la enfermedad en los próximos cinco años, dándole énfasis la educación, hay que recordar que la incidencia de la enfermedad en la comunidad hispana es dramática, precisamente por la insuficiencia de políticas publicas enfocadas, que tengan en cuenta las particularidades de ciertos grupos humanos.

El sida debe ser un asunto que nos concierna a todos, adultos, jóvenes, mujeres, hombres, latinos, asiáticos, africanos, blancos, morenos o pelirrojos; a todos.

Si bien los hispanos conformamos solo el 13 por ciento de la población estadounidense, los Centros de Control de Enfermedades – CDC – calculan que este grupo representa el 18 por ciento de las personas que viven con el VIH en este país y un 17 por ciento de las nuevas infecciones que ocurren cada año.

De hecho de acuerdo con el organismo gubernamental, los índices de infecciones nuevas, de VIH, en los hispanos son tres veces mayores que en las personas de raza blanca y a pesar de que durante mas de una década los esfuerzos de prevención han ayudado a que los niveles de infecciones nuevas se hayan mantenido relativamente estables en los latinos, estos siguen siendo gravemente afectados por el VIH.

Son muchas y variadas las circunstancias que hacen que la comunidad hispana este a la cabeza de las comunidades en riesgo de ser afectadas por esta enfermedad.

Las marcadas diferencias socioculturales, sobre todo en los grupos de inmigración reciente, son un factor determinante.

La pobreza, la discriminación, la falta de acceso a atención médica, las barreras del lenguaje, el estigma que rodea factores como la homosexualidad, la drogadicción y el mismo VIH hacen que las comunidades hispanas estén en desventaja a la hora de luchar en contra de la enfermedad.

Esperamos que los esfuerzos liderados por el presidente Barack Obama quien afirmó que el país enfrenta una epidemia que demanda compromiso renovado, mayor atención pública y liderazgo; generen resultados positivos, pero no podemos dejarle toda la responsabilidad al gobierno.

Hablemos de sida, en nuestras casas, hablemos con nuestros hijos de los riesgos que traen consigo las relaciones sexuales sin protección, de la importancia del uso de preservativos y dejemos los miedos atrás.

Si no tomamos las medidas necesarias como comunidad, en nuestro entorno y con nuestra familia, no vamos a detener el avance del sida entre los hispanos. Tenemos que asumir el control y protegernos tomando decisiones informadas y realizándonos las pruebas de detección del virus de modo que podamos prevenir el avance de la enfermedad a tiempo.

Cada año, cerca de 56.000 estadounidenses contraen el sida, cada 9,5 minutos se contagia un nuevo estadounidense y una de cada cinco personas infectadas desconoce que lo está. Has tu parte, no seas parte de las estadísticas.

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