Venezuela responde a The Washington Post


Carta Pública a The Washington Post*

Una vez más, la página editorial del diario The Washington Post editorializa de forma dogmática en contra del gobierno venezolano, asegurando que una colección de mapas de Google y unas cuantas fotos tomadas fuera de contexto –presentadas por el gobierno de Álvaro Uribe en un circo mediático— son la última prueba sobre el apoyo de Venezuela a grupos “terroristas”.

Por supuesto, de acuerdo al Post esto ya era bastante claro desde que las autoridades colombianas, en un ataque ilegal al suelo ecuatoriano en 2008, supuestamente hallaron una computadora portátil con todo tipo de “sorprendentes” documentos acerca de las conexiones internacionales de las FARC. El Post no menciona que ese computador sobrevivió milagrosamente un bombardeo que mató a 26 personas y destruyó la mayor parte de un campamento; tampoco menciona que incluso un análisis del computador hecho por Interpol concluyó que debido al manejo que hizo Colombia de la “evidencia” antes de entregarla, los documentos en la computadora no podrían ser usados en un proceso judicial.

Si el Post hubiese tratado de realizar un análisis más honesto sobre los temas en juego entre Colombia y Venezuela, habría comenzado por considerar que ambos países comparten una frontera de 2.300 kilómetros que es muy difícil de patrullar. También que Colombia ha sufrido una guerra civil de 60 años, la cual se ha convertido en un conflicto que tiene múltiples capas y es imposible resolver sólo por la vía militar. La realidad es que las autoridades venezolanas han hecho todo en su poder para impedir que grupos insurgentes, paramilitares o criminales colombianos usen nuestro territorio; y las acusaciones de Uribe en el pasado ya han sido desmentidas. Al mismo tiempo, le hemos dado la bienvenida con los brazos abiertos a más de 4 millones de colombianos que ahora llaman a Venezuela su hogar.

De hecho el presidente Hugo Chávez ha trabajado activamente por la paz en Colombia, como lo demostró sus esfuerzos bajo el gobierno de Uribe para promover liberaciones unilaterales de retenidos por las guerrillas y sus repetidos llamados a que dejen las armas. Sin embargo, de acuerdo a la lógica del Post, incluso el presidente Barack Obama debe estar protegiendo a los traficantes de armas y drogas que cruzan la frontera entre México y Estados Unidos. Y también podría ser un aliado de los criminales que azotan El Paso y Ciudad Juárez. Esta lógica es absurda.

Tal vez lo que realmente le molesta al Post es que el presidente Chávez activamente ha llamado a una solución política al conflicto colombiano y que el último acercamiento entre Colombia y Venezuela abría levemente la puerta a la posibilidad de alcanzar la paz. Esto no sería sorprendente, ya que el Post editorializó de forma estridente a favor de la guerra en Irak (y la inteligencia falsa que la justificó), colaborando –como lo denunciara el congresista David Obey (demócrata de Wisconsin)— a llevar a dos tercios del Congreso a votar a favor de esa equivocada guerra.

El presidente Chávez y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) están trabajando activamente por la paz y la integración en la región y esperamos que podamos iniciar una nueva página cuando el nuevo presidente electo de Colombia asuma su cargo. Esperemos que la página editorial del Post no logré envenenar este proceso.

Bernardo Álvarez Herrera

Fuente: Embajada de Venezuela

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