Crisis en el Golfo o Alicia en el país de las maravillas

Por Rocky Kistner

Toda crisis llega a un momento fantástico, al estilo de Alicia en el país de las maravillas, donde se pierde la razón y la fantasía se convierte en realidad. En Vietnam, este momento ocurrió cuando el Pentágono trató de pintar la sangrienta ofensiva del Viet Cong como una victoria militar para los vietnamitas del sur quienes se encontraban deplorablemente rodeados por sus enemigos.

En el Golfo de México este momento ocurrió la semana pasada cuando los funcionarios estatales y federales efectivamente declararon la victoria sobre el peor desastre ambiental marítimo en la historia.

Los funcionarios de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y de la Casa Blanca declararon que un 75% del petróleo fue limpiado o disperso. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) declaró que los peces estaban libres de petróleo y no había peligro de consumo. Gobernadores en Luisiana, Alabama y Mississippi abrieron la mayoría de sus playas y otras áreas a la pesca y hasta el Presidente Obama le sirvió mariscos del Golfo a sus huéspedes de la Casa Blanca.

El mensaje fue claro. La vida estaba regresando a la normalidad en el Golfo. La crisis ha pasado.

Pero en el Golfo la gente cuenta una historia diferente. El crudo aun está llegando a las costas y marismas y el petróleo sigue burbujeando a lo largo de la barrera de islas que han sido empapadas con esta melaza tóxica. Los pescadores protestan la apertura de la pesca comercial de Alabama a Luisiana. Dicen que saben que las aguas no son seguras y ABC News informó el lunes pasado que los pescadores están pescando camarón contaminado de crudo.

Los pescadores temen que su reputación se verá empañada para siempre por abrir la temporada pesquera demasiado pronto. Dicen que si un solo lote de camarón contaminado alcanza el mercado, tardará años antes de que el público vuelva a comprar mariscos del Golfo nuevamente. Pero parece que la política ha ganado.

A pesar de que el Gobierno y las petroleras pintan una visión color de rosa, tanto los expertos científicos marinos como los pescadores piensan que apenas estamos viendo el principio de la destrucción ambiental a largo plazo que causarán los millones de barriles de petróleo que fueron vertidos al Golfo.

La realidad es que esta será una larga batalla. Habrá consecuencias y costos humanos, económicos y medioambientales inimaginables a raíz de esta catástrofe petrolera. Y hasta el momento no hemos visto acción en el Gobierno para prevenir que nosotros, los contribuyentes, terminemos pagando el costo de este y de futuros derrames.

Así que podemos seguir creyendo en un mundo fantástico donde el petróleo misteriosamente desapareció, la crisis se solucionó y todo ha vuelto a la normalidad. Pero así como Alicia pronto tendremos que despertar a la realidad. Una realidad que la siguen viviendo y pagando los residentes del Golfo a diario.

* Rocky Kistner, Secretario de Prensa del Consejo de Defensa de los Recursos Naturales – NRDC

www.laondaverde.org

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