Benedicto XVI recuerda a León XII

CIUDAD DEL VATICANO .- Benedicto XVI realizó una visita pastoral a Carpineto Romano, situado a ochenta kilómetros de Roma, con motivo del bicentenario del nacimiento -en esa localidad- de Vincenzo Gioacchino Pecci, Papa León XIII.

León XIII “fue un hombre de gran fe y de profunda devoción”, dijo el Papa durante la Santa Misa en la plaza principal ante miles de fieles.

“Esto sigue siendo siempre la base de todo, para todo cristiano, incluido el Papa. Sin la oración, es decir, sin la unión interior con Dios, no podemos hacer nada, como dijo claramente Jesús a sus discípulos durante la Última Cena”, afirmó.

“Al amor de Dios y de Cristo -continuó- no se antepone absolutamente nada. Esta primera y principal cualidad, Vincenzo Gioacchino Pecci la asimiló aquí, en su país natal, con sus padres y su parroquia”.

El Santo Padre señaló que “existe también un segundo aspecto, que se deriva siempre del primado de Dios y de Cristo y se encuentra en la acción pública de todo pastor de la Iglesia, en particular de todo Sumo Pontífice, con las características propias de la personalidad de cada uno. (…) Todo Pastor está llamado a transmitir al Pueblo de Dios no verdades abstractas, sino una “sabiduría”, es decir un mensaje que conjuga fe y vida, verdad y realidad concreta. El Papa León XIII, con la asistencia del Espíritu Santo, es capaz de hacer esto en un uno de los periodos históricos más difíciles para la Iglesia, permaneciendo fiel a la tradición y, al mismo tiempo, midiéndose con las grandes cuestiones abiertas”.

Refiriéndose al magisterio social de León XIII, el Papa recordó que se hizo “famoso e imperecedero por la Encíclica “Rerum novarum” (1891), rico de otras muchas intervenciones que constituyen un cuerpo orgánico, el primer núcleo de la doctrina social de la Iglesia”.

Benedicto XVI rememoró también la Encíclica “Catholicae Ecclesiae” (1890), que el pontífice dedicó al tema de la esclavitud. En este contexto dijo que “la nueva fraternidad cristiana supera la separación entre esclavos y libres, y desencadena en la historia un principio de promoción de la persona que llevará a la abolición de la esclavitud, pero también a sobrepasar otras barreras que todavía existen”.

Hablando de la “promoción humana aportada por el cristianismo en el caminode la civilización”, el Papa subrayó que “los cristianos, actuando como ciudadanos individualmente, o de manera asociada, constituyen una fuerza beneficiosa y pacífica de cambio profundo, favoreciendo el desarrollo de las capacidades internas en la realidad misma. Es ésta la forma de presencia y de acción en el mundo propuesta por la doctrina social de la Iglesia, que apunta siempre a la madurez de las conciencias como condición de transformaciones válidas y duraderas”.

“En una época de áspero anticlericalismo y de encendidas manifestaciones contra el Papa, León XIII supo guiar y sostener a los católicos en el camino de una participación constructiva, rica de contenidos, firme en los principios y con capacidad de apertura. Inmediatamente después de la “Rerum novarum” se verificó en Italia y en otros países una auténtica explosión de iniciativas: asociaciones, cajas rurales y artesanas, periódicos. (…) Un Papa muy anciano, pero sabio y con visión de futuro, pudo introducir así en el siglo XX una Iglesia rejuvenecida, con la actitud correcta para afrontar los nuevos desafíos. Era un Papa todavía política y físicamente “prisionero” en el Vaticano, pero en realidad, con su Magisterio, representaba a una Iglesia capaz de afrontar sin complejos las grandes cuestiones de la contemporaneidad”.

El Santo Padre concluyó “dejando” a los presentes “el mandamiento antiguo y siempre nuevo: amaos como Cristo nos ha amado, y con este amor sed sal y luz del mundo. Así seréis fieles a la herencia de vuestro gran y venerado conciudadano, el Papa León XIII. ¡Y así sea en toda la Iglesia!”.

Fuente: VIS

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