“Corrigen” a Hillary Clinton sobre México

El subsecretario de Estado para América Latina, Arturo Valenzuela, y el zar antidrogas estadounidense Gil Kerlikowske, matizaron el miércoles las polémicas declaraciones de la secretaria de Estado, Hillary Clinton, quien comparó la escalada de narcoviolencia en México con insurgencia colombiana.

Hay que dejar “muy en claro” que la violencia del crimen organizado no se trata de una insurgencia, cuyo propósito es utilizar medios militares para tomar el Estado por razones políticas, dijo Valenzuela en la Conferencia anual de la Corporación Andina de Comercio (CAF) en Washington.

Kerlikowske afirmó que sería “muy cuidadoso” en el uso del término de la insurgencia porque el uso de carros bomba “no necesariamente se traduce en insurgencia”.

En un discurso ante el Consejo de Relaciones Exteriores ese mismo día, Clinton dijo que la amenaza del narcotráfico está haciendo “causa común con lo que consideraríamos una insurgencia, en México y Centroamérica”.

“Se está pareciendo más y más a como se veía Colombia hace 20 años, donde los narcotraficantes controlaban ciertas partes del país, no partes significativas. En Colombia hubo un momento en que más de una tercera parte del país, casi el 40 por ciento fue controlado por los insurgentes, por las FARC”, afirmó.

En declaraciones a periodistas, Andrew Selee, director del Instituto México del Centro Woodrow Wilson, dijo que Clinton “quizá se excedió un poco” en sus declaraciones y que tanto Valenzuela como Kerlikowske trataron de “matizar” la postura de Estados Unidos.

Explicó que los narcotraficantes buscan más bien quitar del camino al adversario o intimidar a algunos políticos, pero tanto en los casos del terrorismo y mucho más de la insurgencia las intenciones son políticas. “No nos ayuda a entender el fenómeno confundir los términos”, afirmó.

México ha buscado vencer la percepción de que corre el riesgo de ser un “estado fallido”, según un informe de 2009 del Pentágono, porque estaría perdiendo el control de su territorio a manos de los cárteles de la droga, que buscan controlar a los políticos.

Altos funcionarios mexicanos como la canciller Patricia Espinosa y el vocero de la estrategia de seguridad, Alejandro Poiré, rechazaron por separado las declaraciones de Clinton.

Las FARC, un grupo guerrillero colombiano que Washington considera como terrorista, “surgieron como un movimiento con una agenda política y en diversas etapas estableció vínculos con la delincuencia organizada para allegarse recursos (…) En el caso de México, estamos hablando concretamente de un tema de delincuencia organizada”, dijo Espinosa.

En una rueda de prensa en Los Pinos, Poiré sostuvo que el entonces capo colombiano Pablo Escobar logró reformar la Constitución local, desde el Congreso, para evitar la extradición, lo cual no ha ocurrido con México.
MLUSAMLUSA

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