Cambiar escoba por aspiradora

Teresa Gurza.

Varias cosas me llamaron la atención en este viaje a mi patria; pero más que nada y sobre todo, la gran pobreza que advertí en muchos y en muchas partes.

Será que el estado de Morelos es de los más marginados; o será que además de ver a familia y amigos, tuve que ir varias veces al Seguro Social de Cuautla y al módulo que el IFE tiene en esa ciudad, el caso es que además de largas colas y burocracia ineficiente vi mucha gente pobre.

Cada una de las seis veces que fui al IFE, había decenas de ciudadanos sacando credencial de elector; la mayoría, y sobre todo las mujeres, vestían y calzaban humildemente.

Dos o tres viejitas iban descalzas; y varias más casi descalzas, porque no se puede llamar zapatos, a esos huarachitos de plástico rotos en varias partes y remendados con hilo de coser.

En los minutos que esperé para firmar mi nueva credencial y poner mi huella, más veinte personas explicaron a la encargada que no sabían escribir su nombre.

Buscando en Cuautla las instalaciones del IMSS, caminé cuadras y cuadras primero bajo un sol africano y después con lluvia; porque la subdelegación administrativa, no tiene siquiera un mísero cartoncito que indique que ahí está; y el personal que informa, parece gozar con que uno se pierda y alargando las cosas.

Durante las esperas aproveché para hablar con la gente.

Les oí quejas sobre mal trato en el Seguro; y comentarios sobre abusos en las escuelas que para permitir la entrada de los niños al nuevo año escolar, exigen faenas de limpieza y cooperaciones de 250 o 300 pesos, muy por encima de las posibilidades de padres obreros, albañiles, jardineros y campesinos.

Y lo peor es que todo puede empeorar s,i no hay cambios en el gobierno; y en eso coinciden varios organismos internacionales, como la Cepal.

Muy triste fue constatar que mientras los hombres del poder salen en fotografías y noticieros risueños y satisfechos, los mexicanos comunes tienen que hacer milagros para mal alimentarse y subsistir el sexenio del “Presidente del empleo”, que gasta lo que no hay, para festejar de la peor manera los aniversarios patrios.

Y para acabarla de amolar, la Iglesia dice que somos un pueblo corrupto y narco.

No es absolutamente verdad; pero si lo fuera, es su responsabilidad; porque el ejemplo que dan sus ministros, no es el mejor; y porque pudieron haber impulsado mejores cualidades en su grey.

Antes de irme quiero hacer dos sugerencias para ahorrar y poder dedicar ese dinero a mejorar el bienestar de los que menos tienen.

Urge cortar gastos de lo que ya hemos visto no sirve; como son algunas actividades políticas.

Y viendo que está de moda que los candidatos de todos los partidos a cualquier puesto deben ser o haber sido priístas, se me ocurre que lo mejor será tomar el toro por los cuernos y dejar al PRI como partido único.

Con eso, además de que se pelearán solos, podríamos ahorrar millones de millones en quejas, plantones, funcionarios del IFE, diputados, senadores, asambleístas, gobernadores, alcaldes y demás; y por supuesto en sus correspondientes asesores.

Mi otra sugerencia es que ya que el presidente Calderón ha declarado que los más de 29 mil muertos que lleva su guerra, son producto de que ha barrido la casa; quiero proponerle que deje de hacerlo con escoba y use aspiradora.

Así además de evitar el polvo, que él define como daños colaterales y lo que éstos cuestan, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) no tendría que lamentar a cada rato nuevos “errores”; ni gastaría en pagar las indemnizaciones y los gastos médicos y funerarios de sus asesinados.

Y de paso se impediría que el Presidente siga “matando” en su cuenta de twitter, a funcionarios que luego aparecen vivos; y dando por hechas acciones que luego no suceden.

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