Carta de Tania Unzueta a Barack Obama

Barack Obama
La Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue Northwest
Washington, DC 20500
Estimado Sr. Presidente,

Mi nombre es Tania Unzueta y soy indocumentada.

He vivido en Chicago desde los 10 años de edad. Mi mamá y yo vinimos a reunirnos con mi papá, quien había encontrado un trabajo estable y la promesa de legalizarse. Eventualmente nuestras visas de turista expiraron y nos convertimos en indocumentados.

Por años vivimos en un pequeño sótano. Luego en un pequeño apartamento. Cuando nos mudamos aquí, a mi papá le habían ofrecido un trabajo con la promesa de regularizar su situación migratoria mediante el auspicio de su empleador y la sección 245(i). Estábamos en medio del proceso cuando sus compañeros de trabajo comenzaron a organizar un sindicato y le pidieron ayuda a mi papá. Los ayudó, pero eso resultó en que lo despidieran y dejaran de auspiciar su regularización.

Yo también he tratado, sin éxito, de regularizarme. Cuando me gradué de la escuela secundaria, regresé a México a tratar de solicitar una visa de estudiante internacional para poder ingresar a las universidades que me habían aceptado. Aunque dirigía el equipo de natación de mi escuela y era estudiante de honor, mi petición de visa fue denegada. Eventualmente pude obtener una visa humanitaria y regresar a Chicago. Cifré muchas esperanzas sobre mi futuro en el proyecto DREAM Act presentado en 2003, pero no progresó. Mis esperanzas resurgieron en 2007, pero el resultado fue similar.

Desde entonces sólo he tratado de hacer lo mejor con mi vida manteniendo un balance entre mi felicidad, ayudar a mi comunidad y trabajar en favor del DREAM Act.

Estuve en la oficina de John McCain, como parte de los ‘DREAM Act 5’, cuando tres estudiantes indocumentados hicieron historia como los primeros inmigrantes sin documentos en conducir actos de desobediencia civil y ser detenidos con el objetivo de cambiar las leyes de inmigración. También fui una de los ‘DREAM Act 21’ arrestados en el Congreso como parte de un esfuerzo para tratar de que el Congreso considere el DREAM Act este año.

¿Cuántos otros jóvenes tendrán que correr el riesgo de dejarse detener antes de que el Congreso apruebe el DREAM Act? ¿Cuántas vidas deberán seguir en espera o en las sombras antes de que nuestros líderes actúen?

El momento de aprobar el DREAM Act es ahora.

Por favor, únase a nuestra causa.

Sinceramente,

Tania Unzueta

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