No olviden quién está de su lado

Cuando el líder de la mayoría demócrata, Harry Reid, anunció que esta semana tratará de agregar el proyecto DREAM Act como enmienda al plan de gastos de Defensa, poco faltó para que algunos personajes republicanos echaran espuma por la boca.

El senador republicano de Utah, Orrin Hatch, uno de los auspiciadores originales del plan para legalizar a jóvenes indocumentados que completen estudios universitarios o se inscriban en el servicio militar, dijo que el liderazgo demócrata sólo intenta “acumular puntos políticos baratos con su base liberal”.

John McCain, senador republicano de Arizona, ex coauspiciador de la DREAM Act, y coautor de un plan de reforma migratoria integral junto al símbolo de los liberales, el fallecido senador demócrata Ted Kennedy, también se montó en tribuna para denunciar la acción.

Quizá quieran acumular puntos políticos baratos con su base conservadora negándole una ruta de legalización a 800 mil jóvenes indocumentados que quieren estudiar o servir en las fuerzas armadas.

Pero este triste espectáculo no debe ser razón de complacencia para los demócratas. Los votantes hispanos saben leer entre líneas y han escuchado muchas promesas pero pocas acciones.

El posible avance del proyecto DREAM Act supondría una luz al final del túnel, pero si no avanza, no sólo bastará con señalar a los republicanos como los culpables.

Los votantes hispanos siempre han apoyado mayormente a los demócratas. En unas semanas está en juego el control del Congreso, pero en el 2012 el de Casa Blanca. No se olviden.

II.   Dar la cara o la espalda al DREAM Act

WASHINGTON – Richard Durbin, senador demócrata de Illinois, y principal promotor del proyecto de ley DREAM Act, que otorga una vía de legalización a jóvenes indocumentados, dijo la semana pasada en el pleno de la Cámara Alta que ya resulta difícil dar la cara a quienes sólo quieren enriquecer al país como profesionales y servir en sus filas militares.

Cuando el Senado vote esta semana para determinar si procede o no el debate del proyecto de gastos de Defensa, al que los demócratas pretenden incorporar el DREAM Act como enmienda, se tendrá una mejor idea de quiénes siguen dándole la espalda a estos jóvenes.

De ser una remota posibilidad, el DREAM Act obtuvo en días pasados el espaldarazo público del presidente Barack Obama quien prometió “hacer lo que sea necesario” para impulsar la medida. El caucus hispano de la Cámara Baja también salió en defensa del proyecto DREAM Act como un “pago inicial” a la reforma migratoria integral. Hasta el momento el caucus lo había apoyado, pero sólo como parte de esa reforma amplia.

Durbin es quien menos debería preocuparse por dar la cara a los llamados Soñadores. Lleva casi diez años tratando de impulsar el proyecto por todos los medios posibles.

La cifra de auspiciadores que han tenido las diferentes versiones del plan en los Congresos pasados hablan por sí solas.

En la presente sesión 111, el proyecto tiene 40 auspiciadores: 39 demócratas y un solo republicano, el senador de Indiana, Richard Lugar.

En la sesión 110, auspiciaron la medida 26 senadores: 21 demócratas y cinco republicanos; y en la sesión 109 auspiciaron el proyecto más republicanos que demócratas: 27 senadores en total, ocho demócratas y 19 republicanos.

Un sondeo de First Focus encontró que 70% de probables votantes apoya el DREAM Act, 80% demócratas y 60% republicanos.

Pero ahora los senadores republicanos brillan por su ausencia.

Orrin Hatch, el senador republicano de Utah que alguna vez llegó a decir que su corazón era “latino”, y que auspició la primera medida similar al DREAM Act, pero con otro nombre, ya indicó que votará en contra.

John McCain, el senador republicano de Arizona que en 2008 extravió a John McCain, el otro senador republicano de Arizona que apoyaba la reforma migratoria y el DREAM Act, ahora afirma que “esto es un intento transparente de ganar una elección… de eso se trata”.

Debe hablar por experiencia propia después de su “intento transparente” de ganar la primaria de Arizona el pasado mes de agosto ante el antiinmigrante J.D. Hayworth asumiendo posturas que antes criticó en sus compañeros de partido.

En el 2009, McCain reconoció que su partido tiene un problema hispano. “Soy de los que cree que si no revertimos la tendencia del registro de los votantes hispanos, (los republicanos) tenemos un hueco muy, pero muy profundo del cual salir”.

Ahora al líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, se le acusa de tratar de impulsar el DREAM Act con fines electorales: buscando el voto latino para ayudar a su propia reelección en Nevada y dando cobijo a los demócratas en el frente migratorio antes de las elecciones del 2 de noviembre porque la reforma migratoria no se concretó.

Pero también podría decirse que los republicanos, por fines políticos, han preferido el discurso antiinmigrante para mantener contenta a su base, aunque sigan cavando con el voto latino un hueco más profundo que el citado por McCain.

Después de todo, en esta ciudad todo tiene motivaciones políticas. Lo importante es que en el proceso puedan lograrse medidas que, como en el caso del DREAM Act, suponen una ganancia para todos, sobre todo para el país que se enriquecerá del talento de una nueva generación de líderes.

Colin Powell, republicano y ex Jefe del Comando Militar Conjunto, lo resume así: “Estados Unidos va a ser un país de minorías en una generación, pero nuestras minorías no reciben una educación suficiente hoy por hoy. El 50% de los niños de nuestras minorías no acaban la escuela. Debemos invertir en la educación. Debemos usar el Dream Act como una manera de hacerlo”.

La inmigración, dijo Powell, “enriquece nuestra cultura con cada generación”. “Tenemos que proteger nuestras fronteras, pero al mismo tiempo, tratar a nuestra población inmigrante con respeto y dignidad y darle un camino a la legalización”.

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