Encuentro con los obispos de Inglaterra, Gales y Escocia

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).- El Papa se encontró con los obispos de Inglaterra, Gales y Escocia en la capilla del Oscott College deBirmingham.

En su discurso, el Santo Padre recordó que con motivo de la reciente visita “ad limina” las respectivas Conferencias Episcopales afrontaron, en particular, “la necesidad urgente de anunciar nuevamente el Evangelio en un ambiente muy secularizado. Durante mi visita, he percibido con claridad la sed profunda que el pueblo británico tiene de la Buena Nueva de Jesucristo. Dios os ha escogido para ofrecerle el agua viva del Evangelio, animándolo a poner su esperanza, no en las vanas seducciones de este mundo, sino en las firmes promesas del mundo venidero”.

“Al anunciar la venida del Reino, con su promesa de esperanza para los pobres y necesitados, los enfermos y ancianos, los no nacidos y los desamparados, aseguraos de presentar en su plenitud el mensaje del Evangelio que da vida, incluso aquellos elementos que ponen en tela de juicio las opiniones corrientes de la cultura actual”. En este contexto, animó a los prelados a ayudarse en esta tarea del Consejo Pontificio para la Nueva Evangelización de los países de antigua tradición cristiana.

Refiriéndose a las consecuencias de la crisis financiera, Benedicto XVI pidió a los obispos que exhortaran a los católicos británicos a la solidaridad con los necesitados. “Las actuales circunstancias -dijo- ofrecen una buena oportunidad para reforzar ese mensaje, y también para alentar a todos a aspirar a unos valores morales superiores en todos los ámbitos de sus vidas, en oposición a un contexto de creciente escepticismo incluso sobre la posibilidad misma de una vida virtuosa”.

“Otro asunto que ha llamado mucho la atención en los últimos meses, y que socava gravemente la credibilidad moral de los pastores de la Iglesia, es el vergonzoso abuso de niños y jóvenes por parte de sacerdotes y religiosos. (…) Sé que habéis adoptado serias medidas para poner remedio a esta situación, para asegurar que los niños estén eficazmente protegidos contra los daños y para hacer frente de forma adecuada y transparente a las denuncias que se presenten. Habéis reconocido públicamente vuestro profundo pesar por lo ocurrido, y las formas, a menudo insuficientes, con que esto se abordó en el pasado. Vuestra creciente toma de conciencia del alcance del abuso de menores en la sociedad, sus efectos devastadores, y la necesidad de proporcionar un correcto apoyo a las víctimas debería servir de incentivo para compartir las lecciones que habéis aprendido con la comunidad en general. En efecto, ¿qué mejor manera podría haber de reparar estos pecados que acercarse, con un espíritu humilde de compasión, a los niños que siguen sufriendo abusos en otros lugares? Nuestro deber de cuidar a los jóvenes no exige menos”.

El Papa subrayó a continuación que para “ser pastores cristianos eficaces, debemos llevar una vida con la mayor integridad, humildad y santidad posibles. (…) Rezo para que, entre las gracias de esta visita, haya una renovada dedicación de los pastores cristianos a la vocación profética que han recibido y un nuevo aprecio por parte del pueblo del gran don del ministerio ordenado. La oración por las vocaciones brotará entonces de manera espontánea, y podemos estar seguros de que el Señor responderá con el envío de obreros a recoger la cosecha abundante que ha preparado en todo el Reino Unido”.

El Santo Padre terminó hablando de “dos cuestiones específicas que afectan a vuestro ministerio episcopal en este momento. Una de ellas es la inminente publicación de la nueva traducción del Misal Romano”. En este sentido, les animó a “aprovechar la oportunidad que ofrece la nueva traducción para una catequesis más profunda sobre la Eucaristía y una renovada devoción en la forma de su celebración”.

El otro asunto concierne a “la generosidad en la aplicación de la Constitución Apostólica “Anglicanorum Coetibus”. Esto debería contemplarse como un gesto profético que puede contribuir positivamente al desarrollo de las relaciones entre anglicanos y católicos. Nos ayuda a fijar nuestra atención en el objetivo último de toda actividad ecuménica: la restauración de la plena comunión eclesial en un contexto en el que el intercambio recíproco de dones de nuestros respectivos patrimonios espirituales nos enriquezca a todos.

Benedicto XVI concluyó alentando a los obispos a seguir “rezando y trabajando sin cesar con el fin de acelerar el gozoso día en que ese objetivo se pueda lograr”.

Antes de dejar el Oscott College y de dirigirse al aeropuerto de Birmingham, el Santo Padre saludó y bendijo a los 130 seminaristas británicos allí reunidos.


PAPA AGRADECE CALUROSA ACOGIDA Y HOSPITALIDAD BRITANICAS

CIUDAD DEL VATICANO (VIS).- En el aeropuerto de Birmingham, donde tuvo lugar la ceremonia de despedida, después de escuchar el discurso del Primer Ministro, David Cameron, el Santo Padre dirigió unas palabras a los presentes.

“Gracias por vuestra calurosa acogida y por la hospitalidad que me habéis dispensado”, dijo el Papa elogiando la labor de cuantos habían participado en “el intenso trabajo de preparación” de su viaje, desde los miembros del Gobierno actual a los del precedente, pasando por las autoridades locales, la policía y los numerosos voluntarios.

“En el tiempo que he estado con vosotros -prosiguió- he encontrado a representantes de muchas comunidades, culturas, lenguas y religiones que componen la sociedad británica. La gran diversidad de la moderna Gran Bretaña es un desafío para su Gobierno y su pueblo, pero también representa una gran oportunidad de mayor diálogo intercultural e interreligioso que enriquecerá a toda la comunidad”.

El pontífice recordó su encuentro con la Reina Isabel II , con los líderes políticos y su discurso a las dos Cámaras del Parlamento, y manifestó el deseo de que esos encuentros “contribuyan a confirmar y fortalecer las excelentes relaciones entre la Santa Sede y el Reino Unido, especialmente en la cooperación para el desarrollo internacional, el cuidado del medio ambiente y la construcción de una sociedad civil con un renovado sentido de valores compartidos y metas comunes”.

Refiriéndose a continuación a los actos celebrados junto al Arzobispo de Canterbury y a los Obispos de la Iglesia de Inglaterra en la abadía de Westminster, “un lugar que habla con mucha elocuencia de las tradiciones y cultura que compartimos”, dijo: “Puesto que Gran Bretaña acoge a muchas tradiciones religiosas, he agradecido la oportunidad de encontrar a sus representantes y compartir con ellos algunas ideas acerca de la contribución que las religiones pueden ofrecer al desarrollo de una sana sociedad plural.”

“Naturalmente -concluyó- mi visita ha estado dirigida de un modo especial a los católicos del Reino Unido. (…) Ha sido especialmente conmovedor celebrar con ellos, aquí en Birmingham, la beatificación de un gran hijo de Inglaterra, el Cardenal John Henry Newman. Estoy convencido de que, con su vasto legado de escritos académicos y espirituales, tiene todavía mucho que enseñarnos sobre la vida y el testimonio cristiano en medio de los desafíos del mundo actual, desafíos que él previó con sorprendente claridad.”.

A las 18,45 el Papa se embarcó de regreso a Roma, aterrizando en el aeropuerto de Ciampino a las 22,00 y desde allí se trasladó en automóvil al palacio apostólico de Castelgandolfo.

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