El festival latino celebra sus raíces en el barrio

Por Santiago David Távara

El festival latino de Washington, ahora bajo el nombre de Fiesta DC, mantiene una larga tradición de cuatro décadas de celebración de sus multiculturales raíces hispanas con su rica herencia indígena, europea, africana y asiática.

Fue a finales de los años 60 cuando el sacerdote español Rutilio del Riego colocó las primeras semillas a la fiesta hispana en el barrio de Mount Pleasant, en el noroeste de la capital, y se convirtió en su primer presidente oficial en 1971.

En 1972 el festival lo dirigió el líder puertorriqueño Carlos Rosario, conocido como “El viejo”, que en ese entonces dirigía programas bajo la Oficina de Asuntos Hispanos de la Alcaldía de DC.

“Queríamos mostrar a la ciudad nuestra cultura, comida, música y presencia”, dijo la puertorriqueña Sonia Gutiérrez, presidenta del Festival en 1976, que en ese entonces organizaba la llamada “vieja guardia” de líderes latinos que fundaron varias agencias comunitarias.

Las organizaciones de la época incluyeron el Centro Católico Hispano, EOFULA, SED Center, el Centro de la Juventud Latinoamericana, el Centro Wilson, Andrómeda, Ayuda Legal y el Programa de Instrucción de Inglés para Adultos (PEILA) que se transformó con el tiempo en el Centro “Carlos Rosario” de Educación de Adultos, que dirige Gutiérrez.

Enrique Rivera, presidente del festival en 1982-83, trasladó el evento del ya reducido espacio en el parque Kalorama a la calle Columbia Road, donde se instalaron kioscos de venta de comida y se realizó un majestuoso desfile de carrozas alegóricas, comparsas folklóricas y reinas de belleza.

“Una foto aérea de miles y miles de personas se publicó en la primera página del Washington Post”, relató Rivera, de origen puertorriqueño, quien indicó que en ese entonces el festival se realizaba el sábado y domingo a fines de julio.

La celebración hispana sirvió además como una herramienta política que ayudó en el establecimiento oficial en 1976 de la Oficina del Alcalde para Asuntos Latinos (OLA) para responder a la creciente población hispana, principalmente salvadoreños que llegaron en la década de 1980.

“Los políticos siempre han estado detrás del festival porque siempre buscan eventos para repartir sus hojas sueltas y estrechar manos”, dijo Rivera.

Afirmó, además, que el mensaje de los hispanos era: “aquí nos quedamos, esto es lo nuestro y vayan acostumbrándose”.

José Sueiro, presidente del festival en 1993, dijo que sus mejores recuerdos se remontan a 1984 -85 durante la presidencia de la salvadoreña María del Socorro “Coco” Bueno, esposa del dominicano Daniel Bueno, dueño de Discocentros Zodiac.

Afirmó que en esos “dos años apoteósicos” se presentaron en el parque Meridian, también conocido como Malcom X, artistas famosos de la talla de Willy Colón, Charityn y los ahora fallecidos Celia Cruz y Tito Puente.

“Coco” Bueno dijo que su experiencia en esos años fue extraordinaria en todos los aspectos y demostró al mismo tiempo el poder político “con una voz más fuerte” de la comunidad latina.


Durante su presidencia entre 1985-87, el colombiano Eduardo Perdomo llevó el festival al Mall de Washington con un desfile de carrozas y comparsas y los kioscos de venta de comida en las avenidas Independence y Pennsylvania.

En 1985 se celebró “El Día del Indocumentado” en el Marie Reed, hubo un panel de activistas y abogados así como una celebración infantil con piñatas.


Con el crecimiento del festival, los desafíos logísticos y los costos fueron en aumento, a lo que se agregaron las diferencias que llevaron a la creación a principios de 1990 de una entidad aparte denominada el Desfile de las Américas, que tuvo tres años de existencia.

Tras el fallecimiento de Perdomo, también presidente del festival en los periodos 1991-92 y 1997-98, la fiesta hispana continuó en 1999 pero dejó de celebrarse por dos años, incluyendo en el año 2001 por los atentados del 11 de septiembre.

Su hijo, Carlos Perdomo, dijo que durante la presidencia de su padre se suspendió la venta de alcohol como un mensaje positivo para la juventud y que su padre siempre hablaba del potencial poder político de la comunidad hispana.

En 2002, miembros de la comunidad organizaron Fiesta DC con el patrocinio de OLA en las instalaciones de la escuela secundaria Cardozo, para luego volver a la Mount Pleasant, completando de esa manera un círculo de retorno a las raíces hispanas.

Rolando Roebuck, quien fue uno de los directivos en los últimos años, destacó la importancia reciente de mostrar “nuestra variada cultura, con un realce en lo indígena y lo afrolatino, y usar ese foro para educar a otras comunidades”.

La actual presidenta de Fiesta DC, la salvadoreña Ivonne Rivera, esposa del ex presidente del festival, Enrique Rivera, a quien conoció en 1981 en Mount Pleasant, ha dado un enfoque especial a los niños latinos. “Ellos son nuestro futuro y hay que invertir en ellos”, destacó.

Rivera participó activamente en varios festivales en la década de 1980 en los grupos culturales Cipitío y Cuscatlán destacó la participación de numerosas participantes en el Desfile de las Naciones que “se esfuerzan por mostrar lo mejor de sus países”.

La presidenta elogió la presencia de cinco mujeres en la directiva de siete miembros de Fiesta DC, que indicó que todas llegaron como inmigrantes a Estados Unidos y ahora “son profesionales exitosas

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