Dejen a los cinco cubanos en libertad.

Hay un creciente clamor a nivel internacional por la liberación de los cinco cubanos de prisiones estadounidenses. Este llamado trasciende compromisos ideológicos porque apela a los principios básicos de la justicia: Ser tratado de una manera justa y equitativa. Los cinco cubanos —Antonio Guerrero, Fernando González, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, y René González— fueron arrestados en Miami, Florida el 12 de septiembre de 1998. Ellos fueron acusados por el Gobierno de Estados Unidos y subsecuentemente convictos de cometer espionaje y conspiración en contra de Estados Unidos y otros cargos relacionados.

Desde que fueron convictos han surgido graves cuestionamientos tanto de las condiciones prejuiciosas del lugar en donde se llevó a cabo el juicio (en el condado de Miami Dade), así como de las excesivas sentencias que se les han impuesto a los defendidos (de quince años a cadena perpetua). Cada día que los cinco cubanos son mantenidos tras las rejas, es otro golpe a la conciencia nacional. Es tiempo de dejarlos en libertad.

Detalles del caso de los cinco cubanos han sido ampliamente cubiertos por la prensa, por lo tanto, no volveré a tratarlos aquí. Lo que quiero es cuestionar el por qué todavía permanecen tras las rejas.

No es suficiente señalar la seriedad de los cargos; ya que indiscutiblemente, el “crimen” verdadero de los cinco cubanos fue infiltrar a los grupos extremistas anticastristas para tener acceso a la información de inteligencia y así, prevenir ataques terroristas dentro de Cuba, tales como la colocación de bombas en el hotel Copacabana el 4 de septiembre de 1997, lo cual causó la muerte del turista italiano Fabio Di Celmo.

La defensa discutió persuasivamente que a pesar de que los cinco cubanos participaron en actividades que violaron las leyes de Estados Unidos, tales actividades no significaban una amenaza a la seguridad de Estados Unidos, sino mas bien fueron motivados por un esfuerzo de prevenir futuros ataques terroristas en suelo cubano. Y si este es el caso, las acciones de los cinco cubanos no merecían este castigo severo.

¿Por qué este castigo? En el caso de los cinco cubanos, la justicia ha sido indiscutiblemente estropeada por la política exterior y cálculos políticos domésticos. El tratamiento de los cinco cubanos, en particular, parece estar enredado en la política general de Estados Unidos hacia Cuba. Tal vez si Estados Unidos no hubiera estado envuelto en el embargo de cincuenta años contra Cuba y no tuviera una historia de apoyo para grupos de militantes anticastristas, los cinco cubanos hubieran recibido sentencias menos severas o ser enviados de regreso a Cuba. De esta manera, Cuba no hubiera tenido la necesidad de enviar agentes a Miami.

Afortunadamente los tiempos están cambiando. Después de la reciente puesta en libertad de los prisioneros politicos en Cuba, este es el momento oportuno de poner en libertad a los cinco cubanos, no como un quid pro quo, sino como un reconocimiento de que aquí se ha hecho una injusticia que necesita remediarse. Además, esto constituiria un significativo gesto humanitario. No solo eso, un perdón presidencial de los cinco cubanos podría ayudar a iniciar una nueva página en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

Frederick B. Mills es profesor de Filosofía en la Bowie State University, Maryland

You must be logged in to post a comment Login