La humedad, el moho y su salud

De acuerdo con los Centros para Control de enfermedades de Estados Unidos, CDC por sus siglas en inglés, las personas con un sistema inmunológico debilitado o con enfermedades crónicas de los pulmones, pueden sufrir infecciones graves de moho en los pulmones cuando están expuestas al mismo.
Bebés, niños, ancianos y personas con enfermedades del sistema inmunológico, mujeres embarazadas y quienes tengan afecciones respiratorias corren mayor riesgo.

Estudios científicos han encontrado “evidencias limitadas” que indican una relación entre la exposición al moho de interiores – apartamentos o casas – y las enfermedades respiratorias en niños que de otro modo se considerarían sanos. Yo no me arriesgaría, prefiero el moho fuera de mis dominios.
Si no está dispuesto a arriesgar su salud  dejando sus pulmones, su garganta o su piel expuestos al ataque verdoso del malvado moho, hay muchas cosas que puede hacer.

El moho ama los ventiladores y los sistemas de calefacción y aire acondicionado y en general los lugares húmedos, aunque cuando decide reproducirse – cosa que le agrada sobremanera – no discrimina entre la madera, las tejas del techo, la tela, el tapete o los tapices de los muebles.
Así que usted deberá, si lo quiere controlar, empezar por reparar cuanto antes las gotas del techo, las ventanas y tuberías con niveles excesivos de humedad y limpiar, ventilar y secar todo completamente después de una inundación.

Es recomendable mantener ventilados los baños, la cocina y las áreas de lavado de ropas. Si el moho está creciendo en su hogar, límpielo y solucione el problema de la humedad.

El moho se puede eliminar de las superficies duras con productos comerciales, como el cloro, o con agua y jabón.
Abra puertas y ventanas, permita la entrada de aire fresco y no deje que el moho se apodere de su hogar.

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