Estudiantes chilenos: Dejen de tomarnos el pelo

Por Tania Peña

PL.- Tras un año de intensas movilizaciones y luego de una aparente tregua en la arrancada del 2012, el movimiento estudiantil chileno volvió de nuevo a las calles.

La marcha de la última semana por la Alameda, a la que asistieron más de 100 mil personas, da cuenta del recobrado vigor de la lucha contra la educación de mercado.

“Secundarios, universitarios y profesores estamos unidos en la misma lucha para terminar de una vez por todas con la real herencia de la dictadura, que es este sistema educativo segregador, que discrimina a los más pobres”, manifestó Gabriel Boric, portavoz de la Confederación de Estudiantes de Chile (Confech).

Nos dijeron que la educación tenía que ser entendida como un bien de consumo y no como un derecho social, nos dijeron que había una educación para ricos y otra para pobres, y nosotros decimos que ese modelo fracasó, enfatizó.

Según Manuel Riesco, del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo, en Santiago, el costo promedio de una carrera universitaria en Chile se encuentra por encima de los cuatro mil dólares anuales. Esa cifra, graficó, es equiparable al ingreso mensual promedio de la familia chilena de mayor poder adquisitivo.

Los de menos posibilidades, que son la mayoría, perciben un ingreso mensual de unos 275 dólares, por lo que están obligados a emplear casi 20 meses de salario para costear un solo año de universidad de uno de los integrantes del grupo familiar.

Ciertamente las familias chilenas viven endeudadas para que sus hijos puedan estudiar en un país con la educación más cara del mundo.

Los estudiantes están tratando de que sus padres cambien la forma de pensar mercantil, expresó al respecto la vocera de los estudiantes secundarios, Eloísa González.

En Chile, señaló, impera un criterio mercantil y empresarial para todo. El objetivo siempre es el lucro y no la solución de los problemas de la gente, fundamentó.

En esa lógica mercantilista se inscriben las diferentes fórmulas crediticias como vías de financiamiento de la educación.

Verbigracia, el llamado Crédito con Aval del Estado (CAE), fue creado durante el gobierno de Ricardo Lagos en 2006 y defendido entonces como única forma de financiamiento posible para los estudiantes de escasos recursos que deseaban acceder a la educación superior.

El CAE financiaba hasta en un 100 por ciento el arancel de las carreras y daba un plazo para pagar de entre 10 a 20 años a los estudiantes con una tasa de interés del seis por ciento.

Se estima que por ese concepto los bancos se han embolsillado unos 550 millones de dólares, “financiando” la educación universitaria de miles de jóvenes, cuyas familias no podrían haber pagado los altos aranceles del sistema de educación superior más caro del mundo, comentó un reciente análisis publicado en Red Diario Digital de Chile.

El enriquecimiento de la banca privada, a través del mercado de los créditos universitarios, ha sido solo un exceso más del sistema, apuntó sin embargo la carismática líder universitaria Camila Vallejo.

De ahí el recelo del movimiento estudiantil, cuando en fecha reciente el ministro de Educación, Harald Beyer, anunció un nuevo sistema de financiamiento para la enseñanza universitaria a través de una agencia especializada y que implicaría la salida de los bancos del sistema de créditos estudiantiles.

“En términos exactos significa que los fondos se originan en el Estado y los bancos dejan de financiar la educación superior, tanto la pública como la privada”, destacó el ministro a la prensa en el Palacio de La Moneda.

La iniciativa gubernamental fue recibida con cautela por los voceros de la Confederación de Estudiantes de Chile.

En conversación con el Canal 24 Horas de la televisión chilena, Boric afirmó que habrá que estudiar con detalle la propuesta, “porque estamos acostumbrados a la letra chica del Gobierno”.

Aplaudió sacar a la banca privada del sistema de financiamiento, pero acotó que “no es lo fundamental”. Se sigue hablando de créditos y no de gratuidad, lamentó.

Los dirigentes estudiantiles concordaron que la medida es fruto de las movilizaciones estudiantiles, pero la consideraron insuficiente al preservar la educación de mercado.

Camila llamó la atención en cómo se reafirmaba el lucro, al no eliminarlo en el conjunto del sistema educacional.

Concretamente, no se resuelven las demandas centrales del movimiento estudiantil a lo largo del año 2011: educación de calidad, recuperación de la educación pública, no más lucro con la educación, recalcaron los dirigentes juveniles.

También temieron buscara apagar el movimiento estudiantil. “Claramente es una solución parche que podrá durar momentáneamente, pero es tremendamente injusto porque se está subsidiando a la banca, a las empresas que ya han lucrado con los alumnos”, planteó el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Católica, Noam Titelman.

El Crédito con Aval de Estado es una de las principales razones por las que universidades con fines de lucro y de mala calidad han podido expandirse, anotó.

En consecuencia, a sólo horas de la tercera rendición de cuenta anual del gobierno de Sebastián Piñera, los estudiantes mantienen la misma postura del 2011, de no aceptar salvaguardas o maquillajes en el modelo neoliberal.

“Queremos cambiar que el destino de nuestras vidas esté condicionado por la cuna donde nacimos”, declaró Gabriel Boric ante una multitudinaria concentración el 16 de mayo que coreaba insistentemente: “Y va a caer, y va a caer, la educación de Pinochet”.

Dos días antes, el cantante argentino Fito Páez, de visita en Chile para promover su gira “20 años después del amor”, calificó al movimiento estudiantil chileno como una de las cosas más importantes que han pasado en el mundo en los últimos tiempos.

“La educación no es privatizable, no puede tener tarifa, no puede tener precio”, sentenció Páez.

 

About Ramón Jiménez

Ramón Jiménez, actual Managing Editor de MetroLatinoUSA. Periodista que cubre eventos de las comunidades latinas en Washington D.C., Maryland y Virginia. Graduado de la Escuela de Periodismo de la Universidad del Distrito de Columbia. Galardonado en numerosas ocasiones por parte de la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas (NAHP) y otras organizaciones comunitarias y deportivas de la región metropolitana de esta capital. También premiado en dos ocasiones como Mejor Periodista del Año por la cobertura de la comunidad salvadoreña; premios otorgados por la Oficina de Asuntos Latinos del Alcalde de Washington (OLA) y otras organizaciones. Ha sido miembro del jurado calificador en diferentes concursos literarios, de belleza y talento en la región metropolitana. Ha visitado zonas de desastre en Nicaragua, Honduras y El Salvador e invitado a esos países por organizaciones que asisten a personas de escasos recursos económicos. Antes trabajó en otros medios de prensa de Virginia y Washington, D.C., incluyendo reportajes para una agencia noticiosa mundial.

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